Podemos: Del nacionalismo a las primarias pasando por el 15-M

Decíamos recientemente que los errores intrínsecos de los planteamientos fundacionales del (creo que deberíamos poder denominarlo ya PabloIglesismo, Iglesismo, o algo similar, como simple término denominativo neutro de esa corriente ideológica ya existente, sin matices exaltadores ni denigratorios) nos ha llevado, por lo menos en su derivación “Monereísta” a esa huida hacia adelante por la vía de la nación y el nacionalismo, con su claro componente racista.

No faltan quienes pretenden ligar esta deriva ideológica con la deriva, o el fracaso, de los planteamientos del 15-M. En este caso, descaradamente, el 15-M se caracterizó por tener alergia a las banderas y las naciones. En Madrid no gustaban las rojigualdas, y las republicanas resultaban indiferentes e innecesarias, también preciosas. En Barcelona, el día 15 de Mayo de 2011 las referencias nacionalistas catalanas brillaban por su ausencia. El color era rojo, era rojinegro, y era blanco y multicolor. Era profundamente ilusionado y emocionado; era alegre, esperanzado y expectante. Era multiracial, era muy gay y muy lésbico, era muy natural y tremendamente consciente y concienciado; era un despertar a un nuevo mundo de internet y conexión ya onmipresente, por primera y tímida vez en la historia.

Se hablaba de democracia radical, y se pensaba con seriedad y profundamente qué sistemas de representación había que elaborar. Había largos debates, y largos debates, y largos debates. Se hablaba siempre de crear un partido, y la idea era rechazada porque ya demasiada gente había llegado a ciertas conclusiones a las que continuamente llega nueva gente con la experiencia. Es ley de vida. Una entre tantas de esas ideas, eran las primarias. No es algo nuevo. Vistas las alternativas, parece una buena propuesta. ¿Tendremos primarias?. Primarias, ¿para qué?.

La clave, como tantas otras veces, no está en las respuestas sino en las preguntas: primarias ¿quiénes? En el caso de Madrid, una jueza que ha pasado las últimas décadas cumpliendo con su tarea dentro del engranaje del Estado, con mayor o menor fortuna, y con mayor o menor buena intención. Supongamos que buena. Ha llegado a su puesto mediante una designación de carácter digital por parte del líder del iglesismo. Claro, esta nueva realidad política del iglesismo es difícil de medir con los parámetros del 15-M porque en el 15-M no existía esa nueva realidad política. Lo que está claro es que se rechazaban los liderazgos y mucho más los hiperliderazgos.

Entonces nos queda una pregunta, corolario de la anterior, mucho más clarificadora si la aplicamos a este caso: primarias, ¿quiénes no? Quienes, ninguno de los demás; al fin y al cabo si Carmena se lleva de calle la candidatura a la alcaldía es porque no hay nadie dispuesto a hacerle frente con los suficientes apoyos. El poder legal corresponde a los aparatos de Podemos e IU, el poder político a Carmena, y en definitiva se está expensas de que un reducido número de individualidades con intereses de todo tipo en conflicto sepa aunar la suficiente inteligencia y buena fe como para hacer lo correcto.

Pero incluso en ese caso se duda de la fuerza real que se pueda hacer con el nivel de movilización actual; el nivel de movilización que se consigue con esta forma de hacer las cosas. No hablemos del nivel de simple propuesta ideológica, cada vez más y más descafeinada. En definitiva, se pide un acto de fe en la capacidad de Carmena, Iglesias, y adláteres para cerrar acuerdo (o no) con IU, y con esos mimbres tejer el cesto para conseguir otra vez el poder con el fin de hacer algo que merezca la pena. Tal vez sea demasiada fe. Veremos.

El caso de Andalucía tenemos el tándem Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo. Podemos, IU, Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista. Aquí tenemos a los líderes de IU, y de Podemos Andalucía. Teresa Rodríguez se ha ganado por derecho propio su puesto como líder más relevante del espacio político de Podemos Andalucía desde que consiguió “colarse” en la lista de las europeas del lanzamiento de Podemos como número dos contra de los designios del líder del iglesismo, lo que tiene gran mérito. Por supuesto, con la plataforma impagable del pequeño pero tremendamente militante y trabajador partido trotskista de Izquierda Anticapitalista.

Siendo ya la número uno indiscutible, formando pareja con quien sigue siendo único alcalde de Podemos de una ciudad importante, es sin duda el mejor valor para disputar la hegemonía a una inercia de ya muchas décadas. No sabemos si demasiada inercia será esa, por ahora. Pero no sería justo dejar de preguntarnos, ¿quiénes no?. Quienes, nadie de los demás. No se enfrenta con Antonio Maíllo pues han decidido aprovechar su buena sintonía personal (lo que es una buenísima noticia para todos; los egos han hecho demasiado daño) para repartir los puestos como parecía más lógico, justo y evidente para este caso. Es un acuerdo en ese sentido impecable, y dadas las circunstancias, nadie estaba en disposición de disputar el resultado; estaba bien tejido.

Lo que cabe preguntarse es si con esto será suficiente para conseguir el objetivo deseado. Se antoja que para que sea posible llegar un paso más allá en la intención de construir algo diferente, será necesario sumar activamente a una parte de la sociedad lo suficientemente grande y activa como para que sea impensable que no puedan surgir varias candidatas y candidatos, sin que eso tenga que suponer ningún daño político sino todo lo contrario: confrontar distintas posibilidades y ver qué apoyo tiene realmente cada una, para que la democracia se vaya corrigiendo a sí misma en cada iteración.

En cualquier caso, que la candidatura de Rodríguez y Maíllo tenga un buen resultado servirá para seguir avanzando hacia esos objetivos; ya sabemos los vicios que hay que superar por precisamente la inercia política de tantas décadas en Andalucía. No los repitamos por más tiempo del estrictamente necesario.

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