¿Qué pasaría si el movimiento feminista no saliera de las calles?

A estas alturas, bien se conocen todas la situación de desigualdad, en diferentes niveles, que vive la mujer en la sociedad española. Lo que no todas tienen tan claro es el poder y la fuerza que poseen cuando deciden unirse y salir a la calle para decirle al patriarcado «aquí nos tienes, siempre en frente«. Las últimas imágenes relativas a las movilizaciones reivindicativas feministas, así lo demuestran. Mujer, tienes poder y fuerza, ¡úsalos!

¿Qué ocurriría si el movimiento feminista consciente de su valor y de su fuerza, decidiera hacer suyas las calles y no salir de ellas hasta ver unas acciones reales en lo relativo a la igualdad, a la violencia de género?

Contexto actual

A veces con mirar alrededor de uno mismo es suficiente para ver la realidad que rodea a cada individuo o en este caso a cada género. Otras veces, por no poder o por no querer, hay que tirar de estudios que recojan datos basados en ciertos indicadores, para poder formarse una imagen real de lo que se tiene en frente y no se ve.

Los datos hablan

Según los datos recogidos por el INE (Instituto Nacional de Estadística), algunos indicadores sociales y económicos han mejorado. Los datos demuestran que la tasa de pobreza entre las menores de 30 años ha crecido más de diez puntos desde el año 2008. Esto significa que la dificultad para encontrar empleo, la precariedad o la complicación para abandonar el hogar paternal en menores de 30 años, precariza su situación.

Dentro de este grupo, la exclusión ha extendido la desigualdad de género. El 27 de julio de este año, el INE dio a conocer datos recogidos en la Encuesta de Población Activa de 2018 y en ellos se recogía que en España prácticamente una de cada tres mujeres, entre los 16 y los 30 años, viven en riesgo de pobreza. Para las mujeres, los indicadores han empeorado y por ende, la tasa de mujeres en exclusión social.

También existen otros estudios, no oficiales, que aportan datos que ayudan a dibujar la realidad. Así, encontramos informes sociológicos reveladores realizados por diferentes medios de comunicación. Estos datos recolectados en 2018 enseñaban que el 76% de las mujeres encuestadas había sufrido comportamiento machista en algún momento de su vida y en algún contexto de la misma. Comportamientos como la falta de responsabilidad compartida, el acoso sexista, la violencia verbal, la brecha salarial y la violencia física son habituales en la vida de las mujeres.

Más del 25% de las mujeres encuestadas aseguraron que cobran menos que los varones en su misma categoría. El Ministerio de Empleo y Seguridad Social, usando los datos de Eurostat, valora la diferencia entre lo que cobra un hombre y lo que cobra una mujer en un 14%.

Radiografía de España

Esta es la radiografía del contexto que las mujeres viven actualmente en España. Brecha salarial, acoso sexista callejero, superior precariedad dentro de la propia precariedad, la percepción estereotipada de los roles de género, y la presión social para cumplir las expectativas que la sociedad considera principalmente del género femenino Sin olvidar todas aquellas mujeres que ya no tienen voz, 53 oficialmente en lo que va de año.

Avances del movimiento feminista en los últimos años

Estos últimos años se han llevado a cabo varias actividades reivindicativas en contra del trato que se le da a la mujer y a favor de la igualdad, la real. Al principio, daba la sensación de que las movilizaciones respondían a las estructuras de los enfados: explotar, sacar la rabia y la llegada de la calma.

Pero las diferentes sentencias que decretaban que un acto había sido abuso y no violación, ayudaron a que la calma no llegara. Haciendo que el movimiento feminista saliera de manera más constante a denunciar el trato que hasta el propio código penal da a la mujer en España.

Ver a la mitad de la sociedad unida y convirtiendo su enfado en energía reivindicativa en las calles, no fue muy agradable para cierto sector de la sociedad. Sí, ese sector que decide las leyes que después valoran si hemos sido violadas o abusadas. Y así se vieron en la necesidad de dar sus opiniones sobre cómo las mujeres deciden defender sus derechos.

Críticas al movimiento feminista

Dejando claro el hecho de que cualquier persona tiene derecho a opinar, incluso sobre temas que desconoce totalmente, resulta significativo el perfil que poseen las personas y/o organismos que critican tan duramente al movimiento feminista. Algunas críticas duelen más que otras. Por ejemplo, oír a un señor como Bertín Osborne -el modelo de macho ibérico por antonomasia en España– invitar a las mujeres que se sientan feministas a que se vayan a África, es cuanto menos para que te entre la risa histérica.

Este gran iluminado del feminismo moderno considera que las mujeres no deben luchar por sus derechos, porque los poseen todos. De ahí que mande a África a las feministas, ya se sabe, mientras que en otros sitios estén peor, no luches por lo que tienes alrededor. No está claro, los años de experiencia en misiones humanitarias o los estudios, relativos al feminismo, que el propio Bertín ha realizado para iluminar a la sociedad con esta gran revelación.

Luego están los mantras que usa otra parte de la sociedad para criminalizar las reivindicaciones e intentar parar el auge de este movimiento. Las feministas odian a los hombres, el feminismo es lo contrario al machismo, etc. Así se consigue que las reflexiones para con el feminismo sean hostiles. Se manipula y se criminaliza el movimiento intentando quitarle legitimidad y pervertir tanto la base del propio feminismo, como las reivindicaciones que conlleva. Un claro ejemplo de ello es VOX, ese formación fascista que hasta niega la existencia de la violencia de género.

>>¿Cuántos tipos de feminismo hay?<<

El espectro político contrario al feminismo comparte las mismas estrategias. Cuando ve que un movimiento social tiene la organización y unión necesarias para conseguir sus objetivos, calumnia, manipula y criminaliza. Aunque para ello tengan que inventarse datos. Toni Cantó -ese actor frustrado que parece seguir la misma carrera política que Rosa Díaz– intentó camuflar su machismo aludiendo a un porcentaje inexistente de denuncias falsas. Para ser justos, en el caso de Toni, podría deberse a las muchas collejas que recibió durante sus episodios en Siete Vidas, pero los demás no tienen esa excusa.

Posibles contextos

El feminismo siempre ha sido un desafío para el poder masculino. Ahora lo es más. Ya que muchas mujeres despiertan de esa falsa realidad de libertad en la que creían vivir. Y eso para el poder masculino, estrechamente atado con el sistema actual, es una situación en la que ponerse alerta.

El movimiento feminista ya ha demostrado el poder y la fuerza que poseen, primero al mismo movimiento y después al resto de la sociedad. Las mujeres han hablado y se han plantado. Han dicho «se acabó«. No están dispuestas a ser infravaloradas, ni a ser menospreciadas, ni a ser ciudadanas de segunda, ni a dejarse agredir, ni violar, ni a ser asesinadas.

Si las mujeres marcaran una agenda de movilizaciones basadas en pautas y actividades -manifestaciones, asentadas, huelgas- y usaran herramientas de desobediencia civil y autodefensa, podrían parar el país y si pararan el país tendrían que ser escuchadas.

¿Os imagináis…?

¿Os imagináis una huelga indefinida? Tratándose de mujeres, la mayor parte de los servicios dedicados al cuidado se saturarían. Todos aquellos ámbitos laborales y sociales que habitualmente se le endosan a las mujeres, quedarían desnudos. Sería una buena forma de sensibilizar a parte de la sociedad de las responsabilidades que injustamente se le atribuyen al género femenino, que muchas veces cogen las mujeres porque es lo que se espera de ellas.

¿Os imagináis parar las calles cada vez que unos jueces se reúnan para, con el código penal en mano, decidir que por estar inconscientes es abuso y no violación? A lo mejor, solo a lo mejor, llegaría el momento en el que decidieran cambiarlo y hacerlo coherente con lo que de la justicia se espera. Ya que, según parece, la humillación a la que la mujer es sometida en el juicio, no les resulta razón contundente.

>>¡No somos muñecas de trapo!<<

¿Os imagináis que llega el día en el que al unisono se hartan de ser víctimas potenciales y deciden autodefenderse?¿Os imagináis que realizan algo parecido a patrullas ciudadanas y las usan para perseguir y prevenir ataques sexuales en fiestas, por ejemplo? A lo mejor así, esa parte de la sociedad que se cree que la mujer es parte del buffet callejero del que puede coger lo que quiera, aprende que todo lo que no sea sí es no.

La mujer como colectivo tiene fuerza, mucha. El día que decida ser totalmente contundente y deje, consciente o inconscientemente, de sentir que tiene que hacer algo determinado porque así se espera de ella, ese día temblarán los cimientos tan arraigados de las sociedades patriarcales.

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