Radiografía musical: The Cult

Inicio esta nueva sección en la que cada cierto tiempo repasaré a grandes rasgos la trayectoria de una banda o solista, y seleccionaré además sus mejores obras de estudio. He decidido dar el pistoletazo a Radiografía musical con The Cult, una de las grandes bandas de rock surgidas en el Reino Unido en la década de los 80.

Hablar de The Cult es hacerlo directamente del guitarrista Billy Duffy y el vocalista Ian Astbury. Ellos son los cerebros de la banda y los únicos integrantes que han permanecido en ella desde sus orígenes hasta nuestros días. Por la misma han desfilado además diversos bajistas y baterías con mayor o menor incidencia en el sonido, pero al final la imagen que se daba, salvo en el caso de Jamie Stewart, era de que simplemente serían músicos de apoyo para el lucimiento del dúo protagonista.

Los inicios

Para hablar de las raíces de la banda hay que remontarse al año 1981, cuando Ian Astbury decide formar una banda local llamada Southern Death Cult, la cual permanece en activo durante un par de años hasta que el vocalista decide disolverla, dejando constancia de su actividad mediante un álbum homónimo. Es entonces cuando Astbury forma una nueva agrupación musical acortando el anterior nombre a Death Cult, contando en sus filas con Billy Duffy (guitarras), Jamie Stewart (bajo) y Ray Mondo (batería), aunque este último cedería su puesto a Nigel Preston.
Bajo el acortado nombre publican un EP también homónimo bastante llamativo de rock gótico y post punk, pero en 1984 vuelven a modificar el nombre para quedarse con el definitivo The Cult.

En el propio año aparece el primer larga duración respondiendo al título de Dreamtime, en el que nuevamente inciden en una receta musical compuesta por post punk, rock gótico y buenas dosis de psicodelia.
Sus resultados comerciales son esperanzadores y consiguen colar el disco a las puertas del top 20 de álbumes en el Reino Unido, y los singles «Spiritwalker» y «Go West (Crazy Spinning Circles)» hacen acto de presencia en las listas.

El éxito y el cambio de piel sonora

Tan sólo un año más tarde del debut, dan un golpe sobre la mesa con Love, el cual supone una vuelta de tuerca a su particular visión del rock gótico, el post punk y la psicodelia, aunque añadiendo nuevos elementos y puliendo el resultado final de las composiciones. Para la grabación se hicieron con los servicios del batería Mark Brzezicki en detrimento de Preston, quien sólo aportó sus baquetas en una de las composiciones.
La banda británica comienza a recoger los frutos de su trabajo y colocan el disco en el puesto número 4 de su país. Por si fuera poco, las ventas son impulsadas por dos de sus primeros clásicos: «She Sells Sanctuary» y «Rain».

Lejos de dormirse en los laureles, en 1987, con Les Warner como nuevo batería y Rick Rubin a los mandos de la producción, se desprenden de las pasadas etiquetas y sorprenden al mundo con Electric, un trabajo de hard rock basado en robustos riffs de guitarra propios de la escuela AC/DC, mientras Astbury adapta sus voces para hacerlas más ásperas y rasgadas.
Era el tiempo de The Cult, vendían millones de discos y tenían una gran presencia en los mercados más potentes del mundo.

Con la prensa de ambos lados del Atlántico hablando a las mil maravillas del grupo, no desaprovechan el momento. Despiden a Warner y reclutan a Mickey Curry como nuevo batería para la grabación y el posterior lanzamiento al mercado en 1989 del flamante Sonic Temple, un álbum menos directo y más preciosista, mostrando influencias de bandas como Led Zeppelin. Curry dura poco y fichan a Matt Sorum, pero éste decidió ingresar poco después en las filas de los Guns N’Roses.

Problemas internos, decadencia y disolución

Con el grupo en la cima del rock a finales de los 80, los problemas internos comenzaron a aparecer. El bajista Jamie Stewart decide marchar mientras Billy Duffy e Ian Astbury ven su relación amistosa y profesional bastante mermada, de hecho, para las sesiones del nuevo lanzamiento incluso grabarían partes por separado, evitándose de alguna manera para evitar roces. The Cult se queda simplemente en un duo y apuestan por contratar a músicos de sesión para seguir adelante. Con ese panorama, en 1991 aparece Ceremony, trabajo inspirado en los nativos americanos que tanto amaba Astbury, pero el contenido musical fue irregular y las altas expectativas de los críticos se convirtieron en opiniones muy dispares.

Lo que vino después fue un parón de tres años y una reforma de la alineación con la incorporación del bajista Craig Adams y el batería Scott Garrett, regresando con un trabajo homónimo bastante anodino. No eran los mejores tiempos para la banda. La falta de creatividad, un cambio de estilo fallido con inclinaciones al rock alternativo de pobre factura, una relación deteriorada y los nuevos vientos musicales propiciaron que las ventas cayeran estrepitosamente. Fue la crónica de una muerte anunciada. The Cult se disuelven.

Efímera actividad

En 1999 se dejan ver por algunos festivales con nueva formación, pero siempre con Astbury y Duffy a la cabeza. Vuelven a contar con Matt Sorum para las baterías y fichan a Billy Morrison para las labores de bajista, aunque serían Chris Wyse y Martyn LeNoble los encargados de turnarse para las grabaciones de un nuevo y esperado trabajo. En 2001 se lanza Beyond Good and Evil, un disco en el que regresan a por todas con buenas dosis de hard rock y ciertos elementos góticos que recuerdan a sus inicios. Las críticas fueron positivas pero volvieron a la inactividad cuando Ian Astbury se enroló en las filas de una especie de reencarnación de The Doors llamada concretamente The Doors of the 21st Century y después Riders On The Storm, aunque sólo tuvo presencia a nivel de directo.

Regreso oficial y estable

En 2007, Ian regresa junto a Billy Duffy para reiniciar la actividad con el grupo. Para ello cuentan de nuevo con Chris Wyse al bajo y la novedad de John Tempesta a la batería. Firman con Roadrunner Records y anuncian el lanzamiento de Born Into This, que si bien no aporta nada nuevo, sí devuelve a la actualidad a la flamante banda británica.
A partir de ahí y hasta nuestros días, nunca han dejado de trabajar. Firmaron con un nuevo sello, Mystic Production, para publicar el notable Choice of Weapon en 2012, y en 2016 dejan constancia de sus ideas musicales en Hidden City, esta vez con el apoyo de Cooking Vynil, aunque con un resultado final por debajo de su antecesor.

En los próximos años veremos si The Cult se mantiene más o menos estable y si lo que pueden ofrecer está a la altura del nombre que se han ganado por pleno derecho.

Discos recomendados (Top 6)

6. Beyond Good and Evil (Atlantic, Lava; 2001)

El regreso de The Cult tras su primera separación se hizo realidad con Ian Astbury (voces), Billy Duffy (guitarras), Matt Sorum (batería), más la inclusión de dos bajistas como Martyn LeNoble y Chris Wyse para la grabación de un furioso álbum que conserva todos los sellos de identidad del grupo, pero esta vez está provisto de un armazón más metálico, con distorsiones crujientes de guitarra. Una vuelta de tuerca para llevarlo a la actualidad de aquel principio de milenio. Beyond Good and Evil iba a ser producido por Mick Jones (Foreigner), pero finalmente fue Bob Rock el encargado de realizar tales labores.
«Rise» fue el único sencillo extraído y realmente impulsado por Atlantic, sello con el que la banda no quedó satisfecha.

Canciones destacadas: «War (The Process)», «Rise», «Breathe» y «Nico».

5. Choice of Weapon (Mystic Production; 2012)

Tras la segunda reunión de la banda, esta vez en 2005, publicaron un álbum llamado Born Into This (2007) que no ha sido del todo satisfactorio, si bien ha servido para que el grupo recuperase la regularidad en cuanto a actividad se refiere, aunque los lanzamientos desde ese momento han resultado ser más espaciados. En 2012 publicaron Choice of Weapon, trabajo en el que recuperan parte del nivel perdido. El dúo Astbury-Duffy se completa esta vez con Chris Wyse al bajo y John Tempesta en la batería. Fue producido por Bob Rock y Chris Goss. Lo cierto es que este trabajo podría ser una buena continuación del magnífico Sonic Temple en vez del errático Ceremony. La voz de Astbury se muestra convincente y los textos contienen referencias a los nativos americanos, al budismo, la política, temas sociales e incluso el medio ambiente.

Canciones destacadas: «Honey From A Knife», «Elemental Light», «Life>Death» y «For The Animals».

4. Dreamtime (Beggars Banquet; 1984)

El debut de la banda bajo el nombre The Cult tiene mucho que ver con el rock gótico y el post punk todavía, a pesar de que la banda hacía esfuerzos para que no se les etiquetara como tal. Las guitarras de Duffy resultan atractivas al oído e iban muy en la onda de los U2, sin embargo Billy las dota de un sello identificativo propio. Las voces de Astbury buscan una personalidad todavía más marcada, pero tienen profundidad y llenan por completo las composiciones. La base rítmica compuesta por Preston y Stewart resulta ser sólida y eficiente.
Llamaron la atención con los singles «Spiritwalker» y «Go West (Crazy Spinning Circles)», con el primero de ellos alcanzando el número 1 de las listas independientes del Reino Unido. Fue el comienzo de una carrera interesante.

Canciones destacadas: «Horse Nation», «Spiritwalker», «Go West (Crazy Spinning Circles)» y «A Flower in the Desert».

3. Sonic Temple (Beggars Banquet; 1989)

Sonic Temple es uno de los tres mejores álbumes de la banda, y quizás el más elaborado de todos ellos, aunque hay que resaltar que la primera parte del mismo está mucho más lograda que la segunda. Las razones son obvias, el álbum se inicia con temas arrolladores repletos de calidad como «Sun King», el pelotazo «Fire Woman», la gran balada «Eddie (Ciao Baby)» o la comercial «Sweet Soul Sister», sin embargo, el ritmo va decayendo poco a poco a pesar de los buenos momentos ofrecidos en «New York City», en el que cuentan con el apoyo de Iggy Pop a los coros.
Bob Rock los produce por primera vez, y Mickey Curry es reclutado para grabar las baterías definitivas. Fue número 3 en el Reino Unido y Top 10 en los Estados Unidos. Además, en ambos países ha obtenido el disco de platino y el doble platino en Canadá.

Canciones destacadas: «Sun King», «Fire Woman», «Eddie (Ciao Baby)» y «Sweet Soul Sister».

2. Electric (Beggars Banquet; 1987)

Electric es el álbum más asombroso si tenemos en cuenta que supuso un cambio sustancial en el sonido de The Cult. Abandonan el post punk, el rock gótico y la psicodelia para adentrarse en un polvoriento hard rock de influencias «acedecianas». La carta de presentación fue el single «Love Removal Machine», con un riff de guitarra que recuerda a tantos otros pero que, combinado con la aquí extraordinaria voz de Astbury y el buen hacer del bajista Stewart y el batería Warner, les confieren una personalidad abrumadora. Además, pildorazos de la talla de «Wild Flower», «Lil’ Devil» o «King Contrary Man» ayudan a enriquecer esta propuesta tan potente como acertada. El cambio supuso un acierto y la banda siguió arrasando en términos comerciales. Billy Duffy sigue tan espléndido como siempre en las guitarras. Doble platino en Canadá, platino en Estados Unidos y oro en el Reino Unido.

Canciones destacadas: «Wild Flower», «Lil’ Devil», «Aphrodisiac Jacket» y «Love Removal Machine».

1. Love (Beggars Banquet; 1985)

Love es el ejercicio más brillante de The Cult dentro del sonido gótico y psicodélico, y además incluye el flamante single «She Sells Sanctuary», uno de los mayores éxitos de los británicos. El álbum, producido por Steve Brown, suaviza las aristas de su debut Dreamtime y consigue plasmar la experiencia obtenida hasta el momento. Suenan mucho más elegantes, con mayor contundencia, más liberados y con un desparpajo que quita el hipo. Las hechizantes voces de Astbury se funden con las hipnóticas guitarras de Billy Duffy, las cuales han creado escuela. Otro de los temas emblemáticos es «Rain», de irresistibles melodías, aunque también sobresalen la inicial y machacona «Nirvana», la espectacular «Big Neon Glitter» o la simbólica «Revolution». Love es el primer superventas del grupo.

Canciones destacadas: «Nirvana», «Big Neon Glitter», «Rain» y «She Sells Sanctuary».

Redactor cultural en ElEstado.net.

La música corre por mis venas. Nunca dejo de leer y aprender cosas nuevas al respecto.

Richy Fernández

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