Resaca electoral: sobre traiciones, fracasos, victorias y árboles caídos

Y sonreíd porque les jode, a los que dieron un golpe de estado en el PSOE. Los de la cal viva, los de Felipe, los de las ETT, los de Susana Díaz, la cacique. Los que dejaron con gripe el tejido industrial y con la S y la O juegan al escondite. Que os jodan, soy el quinto Beatle. Tengo a mercenarios de PRISA ladrándome en Twitter”. Nega.

Quizá ayer fuese el día en el que las compañías de viajes registraron el mayor número de cancelaciones de viajes para Francia, Portugal y Latinoamérica y en cambio se desbordó la demanda de billetes hacia USA o Brasil. La verdad es que ayer fue una jornada histórica.

Del batacazo del PP se va a hablar y mucho. Van a hacer leña del árbol caído, la duda es si la rebanarán con tarjeta de crédito o con estoque de torero. De lo que podemos estar seguros es que van a ir a degüello, pero con la pulserita de España en la muñeca.

De los verdes, y no hablo de PACMA (que quitando la caza y la tauromaquia) no quiero hablar, simplemente disfrutar y empezar a pergeñar cómo acabar con ellos. Porque si son ellos los que hacen leña del árbol caído vamos jodidos todos.

Por el otro lado, la traición de Íñigo Iscariote pasa factura a un Podemos que a pesar del fracaso aguanta el tipo. La izquierda está llena de Johns Nieves, tíos a los que en su partido les apuñala hasta el bedel y son capaces de volver y luchar. Sánchez, Iglesias… como dijo Pedro, “Manual de resistencia”. Incluiría a Llamazares, que ahí sigue, Old man yells at cloud, pero me niego a ni siquiera insinuar que Llamazares es de izquierdas. Yo al menos tengo dignidad.

Retomemos el tema. Perder 30 escaños es un batacazo, pero las expectativas eran más negras y el futuro más incierto. Si Pablo Iglesias hubiese hecho caso a los agoreros, habría ido a votar en mortaja y no en jersey. Aún así, en Unidas Podemos queda mucha autocrítica por hacer y mucha gente que limpiar.

Pero vayamos con el gran ganador, the men, the big one, el fiera, el titán, el máquena (Un saludo a Maltorres, o cómico mais bushcado de internet). Hablamos, cómo no, de nuestro líder, del Lenin de Tetúan, PedroSoy el presidenteSánchez. Un tío que no se va ni con agua caliente, que le han apuñalado tantas veces por la espalda que ya tiene zonas hundidas que le hacen ventosa en el colchón.

Lo de Pedro es ciertamente admirable, ya que tras lo de anoche, cualquiera hubiese salido semidesnudo, apestando a alcohol y gritando “aquí manda mi polla”. Él no, él salió eufórico pero sosegado, a dar un discurso a los fieles enfervorizados que gritaban “con Rivera no”. Estoy de acuerdo con ellos, yo soy más de Albariño.

En esa se encontraba el bueno de Pedro, con una masa que le idolatraba pero exigía, cuando decidió retomar una vieja costumbre socialista: mear en la cara de sus votantes. “Nosotros no ponemos cordones sanitarios a ningún partido” dijo nuestro Lenin particular. Joder, si solo le faltó meterse medio pollo para contentar al IBEX. Que quieren pactar lo sabe hasta mi abuela.

En el PSOE han traicionado tanto a sus votantes que ya lo hacen gratis, antes por lo menos les pagaban 155 monedas de plata. Unos votantes honrados y merecedores de lo mejor que les podamos dar, pero con menos sentido común que mi mastín de 2 años. Porque claro, cuando yo juego con mi perra a que le lanzo un juguete y luego lo escondo, mi perra se gira para buscarlo, ladra, se persigue el rabo un rato y luego me mira, como diciendo que a ella no le engaño y que sabe que tengo el juguete. Puedo repetir la estratagema una vez, quizá dos más, pero al final ya coge el truco y pasa de mí. El votante socialista, en cambio, lleva 40 años ladrando en círculos mientras se persigue el rabo.

Porque no nos engañemos, en unos días Unidas Podemos será incómodo para gobernar por exigir medidas sociales y en cambio Cs solo pedirá dureza en Cataluña y libre mercado con el cuerpo de la mujer. Porque a Cs le da igual burra que burro ya que sabe que de noche, todos los gatos son pardos. Rivera se ha desdicho tantas veces que a veces, para desayuno pide un café y cuando se lo traen, se indigna y a voz en grito proclama haber pedido de siempre un colacao. Tranquilo Albert, todos sabemos que lo único que querías era el azúcar.

Porque Ciudadanos eran los de el NO a Rajoy (y los del PSOE los del NO es No, que es lo que debió gritar Pedro Sánchez cuando Antonio Hernando le preguntó si podía seguir de portavoz). Ciudadanos eran los que venían a acabar con el gobierno del PP y lo apuntalaron hasta en la moción de censura. Cuídate bien de ellos, Pedro, porque son, por más que a Girauta le joda, un partido marxista. Ya lo decía Groucho: “Estos son mis principios, si no les gustan, tengo otros”.

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