Andalucía, vox y voto

Bueno, ya tenemos aquí la movidita de fin de año, nada por otra parte que pudiese extrañar salvo a los crédulos (si es que pervive alguno), que otorguen el más mínimo crédito a los cocineros del CIS, que como lacayos bien mandados, gobierne quien gobierne reflejan en sus sondeos los datos que quisiera creer el poder establecido.

Y ahora esto se produce coincidiendo con el aniversario de la bendita Constitución, aquella que como modernos Sócrates intentamos alumbrar con métodos mayéuticos pese a la ETA, el Gal, el Grapo, Fuerza Nueva, los militares franquistas, la policía también franquista, la iglesia también franquista, la madre que los parió a todos ellos y, a fuerza de ser sinceros, y aunque nos avergüence un poco, con la mayoría de la sociedad igualmente….franquista (pero eso sí, por suerte muy acostumbrada a obedecer).

Gracias también al primer Cebrián (nada que ver con el posterior), al primer Felipe (por supuesto, nada que ver con el actual) y a Iñaki Gabilondo (este sí que ha permanecido incólume; ¡chapeau!), el día que le vea por la calle me permitirá Vd. le traslade un abrazo agradecido en nombre de tantos que como yo, escuchábamos al ir a trabajar su arenga matutina con autentica devoción, y seguíamos ilusionados fielmente sus realistas pero optimistas y esperanzadoras palabras, siempre exactas, precisas, justo en el límite, único modo de poder soportar el ensordecedor “ruido de sables”, que atronaba por entonces este bendito país, y al que afortunadamente, y desde mi punto de vista, solamente el ridículo espantoso que supuso la charlotada del 23-F pudo, esperemos que para siempre, silenciar.

Y ahora, con respecto a los resultados de Andalucía, y tras las sesudas explicaciones de tantos analistas, tertulianos, politólogos, presentadores, historiadores, toreros, flamencos y futbolistas, me van a permitir ustedes les ofrezca mi punto de vista, que supongo para eso me han seguido hasta aquí, cosa que sinceramente, les agradezco:

  • El batacazo del PSOE, absolutamente lógico. Impresentables por otra parte los desesperados intentos de Doña Susana por aferrarse al sillón, y patética su resistencia a adoptar la solución más digna tras su estrepitoso fracaso: la irrevocable dimisión. Aquellos que tenemos la inmensa fortuna no ya de vivir allí (que sería la leche), sino de visitarla con bastante frecuencia, tenemos la sensación de revivir, como en aquella película famosa, el día de la marmota. Y esto tiene su parte buena, que digo buena, ¡maravillosa!, y su parte negativa: semana tras semana, no se aprecia ningún cambio.  Algo, me dirán ustedes, hasta cierto punto, lógico. Pero si ya nos trasladamos a año tras año, a lustro tras lustro, es mi sensación, pero yo creo que en diez años no ha cambiado absolutamente nada. Y esto es una pena, reconocer la inacción, la falta de empuje de una Administración que se ha limitado a comportarse en definitiva como los antiguos funcionarios, en el sentido más peyorativo del término. De una sociedad que como consecuencia de esta actitud (que es contagiosa) se adocena, se aburre, y no ve donde aplicar su enorme empuje e imaginación (salvo por desgracia, fuera de sus fronteras). ¡Qué diferencia con la denostada Carmena! A este paso, a esta mujer vamos a tenerla que poner los madrileños en el mismo pedestal en que colocamos al querido profesor Tierno Galván. Sigua Vd. por ese camino, por favor.
  • PP y Ciudadanos. La falta de gobierno (bueno o malo, tanto da, la gente quiere sentirse dirigida), del PSOE les ha otorgado en bandeja de manera anticipada el premio gordo de la lotería de Navidad, pero con un regalo envenenado: aparte de tener que dilucidar cuál de sus dos representantes es el macho alfa, tendrán que tragar en cada telediario, para satisfacer a su nuevo/viejo socio, cada día un poquito más, hoy otra banderita, mañana una disculpa a un torturador, pasado mañana, soltar un comentario un poco machista, y eso sí, bien aderezado cada día con furibundos ataques a los independentistas, culpables como se sabe de todos los males de este país. Y por supuesto; de vez en cuando, aquella cantinela ya casi olvidada de que lo del abuelito momificado no fue técnicamente una dictadura (?). Vamos, que no era para tanto.
  • Y por último, Vox. Dan ganas de reír cuando uno escucha los cálculos de cuantos votos del PSOE, e incluso de Adelante Andalucía, se han ido ahora a Vox. Vamos a ver, algún descerebrado que le molesten los moros puede haber entre la gente de izquierdas, no digo yo que no, pero señores, seamos serios, todos estos son los que estaban tan cómodamente hasta ahora en el seno del PP, y en menor medida, en Ciudadanos. Era mentira aquella falacia de que éramos el único país de Europa sin extrema derecha, y todos lo sabíamos. Bastaba verles las caras de fastidio cada vez que se cambiaba el nombre de una calle en honor de un supuesto héroe franquista, cada vez que se aireaban las barbaridades y se retiraban las medallas del Billy el niño de turno y sobre todo, cada vez que se aludía a su querido dictador. Todos estos estaban ya allí, esto no es como la gripe y creo que nadie se hace fascista de un día para otro. La diferencia con la actualidad es que ahora han perdido ese miedo a decir lo que hasta hoy no era “políticamente correcto”, y pueden por fin expresarse sin ambages; hay que agradecer a Vox, con todo lo repugnante que nos parezca lo que representa, al menos, su sinceridad. Estos ya no engañan a nadie.

Delenda est Moscardó.

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