Bolivia: análisis de las propuestas programáticas de Evo Morales y Carlos Mesa

Según los últimos sondeos de la empresa IPSOS, el presidente Evo Morales se postula como claro favorito ante las elecciones del 20 de octubre en Bolivia. Según los resultados analizados, el actual mandatario de la nación suramericana se sitúa primero en intención de voto con un 40% de apoyo.

De esta forma, Morales, candidato del Movimiento al Socialismo (MAS) aventaja de forma clara a su principal rival político, el expresidente Carlos Mesa, candidato de la alianza Comunidad Ciudadana (CC), que ha obtenido un 22% en obtención de voto.

No obstante, la estipulación de IPSOS también refleja que cerca del 8% de los bolivianos todavía no tiene claro a qué candidato elegir para el cargo presidencial. Lo que si queda esclarecido es que la contienda se va a llevar a cabo entre estas dos fuerzas políticas, por ello es esencial esclarecer y analizar las propuestas programáticas de ambas formaciones.

Movimiento Al Socialismo

El pasado mes de julio el actual presidente, y candidato a las elecciones del 20 de octubre, presentó su plan de Gobierno y la lista de los candidatos a la Asamblea Legislativa por el partido Movimiento Al Socialismo (MAS) ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

“Cumpliendo con el TSE, con las normas correspondientes, con la democracia, vengo personalmente como presidente del MAS-IPSP a presentar primero mi programa de Gobierno, una agenda del pueblo (…) y segundo la inscripción de candidatos”, declaró el dirigente revolucionario.

El Ejecutivo añadió que dicho programa fue debatido y consultado con diversos sectores de la población, empresarios, jóvenes, intelectuales y organizaciones sociales. Además puso énfasis en recalcar que éste “nació del pueblo y para el pueblo, a diferencia de otras gestiones que son dictadas desde el exterior por organismos como el FMI. Si queremos paz, solo es con justicia social con igualdad entre bolivianos“, aseguró Evo Morales.

Uno de los postulados fundamentales de dicho programa electoral es el tema económico, al que el gobierno de Morales, siempre ha prestado una especial atención, “sin olvidar la justicia social” aclara y reitera el ministro de Comunicación, Manuel Canelas.

Respecto a la situación económica de Bolivia, frente a Brasil o Argentina, el politólogo Javier Buenrostro aclaró en una entrevista que “en los últimos años, Bolivia ha sido un caso atípico en los gobiernos de izquierda sobre todo en Sudamérica, ya que ha mantenido un balance sano de las finanzas, ha aumentado las reservas nacionales, es el país que más crece en Sudámerica con un promedio del 4 % anual, mantiene una estabilidad cambiaria, es decir el Gobierno de Evo Morales lo ha hecho muy bien”.

Este crecimiento económico, según las declaraciones de Evo Morles, deberá continuar por un plan basado en una alianza con el sector privado y la estabilidad de los programas sociales de asistencia, como los bonos de ayudas estatales, y la lucha contra la extrema pobreza.

En este ámbito, Morales, resaltó la propuesta de algunos departamentos sobre la creación de nuevas empresas estatales para alcanzar “la sustitución a la importación” de productos. Para ello, en primer lugar, explicó que debe acompañarse por estudios técnicos. Dentro de este espectro surge la posibilidad de que el Gobierno invierta en impulsar el litio y  la producción del agro, para así garantizar la seguridad alimentaria, y la exportación de energía eléctrica.

Otra de las sugerencias impulsadas en el programa de Evo Morales es el del potenciamiento de la denominada “economía del conocimiento” dado que admitió que Bolivia aún anda atrasada en ese ámbito. “Soy autocrítico con la economía del conocimiento y nos hemos propuesto la creación de escuelas científicas de tecnología; hemos intentado crear un Ministerio de Ciencia y Tecnología, pero no hemos podido avanzar“, afirmó.

En segundo plano, pero no menos relevante, cabe destacar que varias propuestas giran en torno a la juventud. Para ellos, Evo Morales, quiere beneficiar a dicho sector a través de la incentivación de la generación de proyectos, la construcción de viviendas temporales para estudiantes, fondos concursables para jóvenes investigadores, así como el impulso de la contratación a partir de las empresas estatales.

Comunidad Ciudadana

Mientras en la oposición, Carlos Mesa, a sabiendas de la férrea postura y el apoyo social al gobierno en cuanto a materia económica se refiere, ha optado por tomar una posición poco drástica, ya que ha evitado poner el foco electoral sobre la economía del país.

De este modo, la idea de Mesa es la de evitar hablar de cambios drásticos de la gestión de Evo Morales. Es decir, ha basado su campaña en rehusar el conflicto directo en el aspecto en que su adversario se ha erguido como un referente. Por este motivo en el programa electoral de la Comunidad Ciudadana no se menciona, por ejemplo, eliminar o sustituir los bonos creados por Evo Morales. Tampoco se contempla las privatizaciones o cierres de las empresas estatales, ni se proponen cambios relevantes en la política salarial.

En este contexto, en ciertos sectores empresariales se ha comenzado a ver la campaña de Carlos Mesa con cierta preocupación y estupor, ya que incluso este contempla continuar con la idea del equipo económico de mantener congelado el tipo de cambio, reforma que lleva ya una década instaurada en la sociedad boliviana. Para la clase empresarial boliviana Carlos Mesa siempre había sido su apuesta. De perder su apoyo la candidatura se verá afectada en los comicios.

En cuanto a los ajustes posibles, el programa de Carlos Mesa, hace hincapié en la reducción gradual del déficit público, que este año se prevé supere el 6 por ciento.Para ello pretende optimizar la inversión en obras de impacto productivo y social, “cortando el despilfarro en propaganda y otros gastos“. Esto, según Carlos Mesa, se realizará a través de una auditoria pública técnica y financiera de todas las obras y proyectos. Además también propone el mejoramiento anual de la renta Dignidad que se paga a los mayores.

De este modo Carlos Mesa, a pesar de los pequeños reajustes económicos expuestos, ha basado el eje discursivo de su campaña electoral en el restablecimiento de las libertades democráticas plenas, la recuperación de la institucionalidad y la lucha contra la corrupción. Para ello propone una reforma, según afirma, histórica del sistema de Justicia, la anulación de las normas anticonstitucionales, pero sobretodo ha hecho hincapié en la erradicación del tráfico de drogas, ya que “es legítimo que nos planteemos como región como vamos a tratar el consumo, el tráfico y enfrentar la violencia que genera por el tráfico las drogas”. “Esta estrategia regional, servirá como una interlocución con Estados Unidos y la Unión Europea”.

Su estrategia de no confrontar con Evo Morales lo ha postrado, ante muchos sectores del campo conservador boliviano, como un traidor a la tradición política de la oposición, mientras que otros mochos votantes del campo progresista que podrían haberlo votado por el desgaste del actual gobierno, lo han abandonado en favor del MAS por considerarlo una copia -un tanto desdibujada- del proyecto del líder revolucionario que aspira a su cuarta reelección consecutiva.

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