Se fue la prosa de la izquierda

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Poco sabía de Anguita. Fue en 2003 cuando comencé a conocer no sólo el personaje de Julio Anguita sino la formación de la cual formaba parte: IU. En el marco de las elecciones municipales celebradas en mi ciudad natal, Mollet del Vallès, creamos con nuestros más y nuestros menos una coalición de cuatro patas (ERC, IU, ICV y un grupo de personajes destacados localmente) llamada Entesa per Mollet. Nuestro objetivo: desbancar de una vez por todas a Montserrat Tura (PSC). Yo fui el coordinador de esa campaña, y en ella conocí muchas personas vinculadas a EUiA, de las cuales guardo un gran recuerdo.

Ya entonces, cuando hablaba Anguita sus seguidores sentenciaban, incluso se sentía algún “amén ateo“.

Pongo el ejemplo de mi experiencia en esas elecciones de 2003 por que me parece que conviviendo con su gente, con la gente de Anguita, pude entender la importancia de su liderazgo para una formación que no lo estaba pasando bien, y que mantenía la antorcha encendida gracias a la actitud irreverente y pedagógica de su líder contemporáneo más relevante.

Y pude, además, entender que su forma de expresar su personaje, su modo de vida en este mundo (sencillez y austeridad) era su máxima expresión de empatía con las clases populares de este país. Fácil decirlo pero harto difícil transmitir esa actitud.

Y es que Julio Anguita fue más que un líder o un pensador de la izquierda republicana española, era un sujeto que construyó él solo su capacidad de emanar apego y comunidad entre los suyos, los que estamos a la izquierda de este mundo. Un líder que no sólo hablaba bien, sino que cuando se expresaba creaba un vínculo para con la gente, para con él. Difícil de encontrar ese magnetismo entre los líderes actuales, hechos a golpe de twitter, sondeos, maquillaje y teatro del malo.

Políticamente se movió, sin duda se movió y mucho. Eso ponía y ha puesto hasta su último suspiro muy nervioso al establishment socialista. Los niños de bien siempre han querido tener el patio controlado y a Anguita no lo controlaba ni Dios.

Me parecieron brillantes sus reformulaciones estratégicas basadas en la refundación de la izquierda y su propuesta del Frente Cívico “Somos Mayoría”.

Anguita, con sus años de Alcalde de Córdoba como de líder del PCE entendió siempre que la izquierda está situada en el lado sensible y débil de la lucha política por la igualdad y contra el capitalismo. Su actitud de apertura sin perder ni la identidad ni las ideas señalaba sus valores de firmeza e inteligencia práctica; abrir el juego político de la izquierda para crecer como espacio político.

Quedan pocos republicanos y federalistas en este país que tengan el valor de defender el derecho a la autodeterminación, y a renunciar por convicción y no por intereses a lo que para algunos fueron los “Diez Mandamientos de la Sagrada Transición“.

Bien, por último me queda decir que yo no he sido nunca un fiel seguidor de Anguita. Pero no era necesario, Anguita estaba entre los míos y yo soy de los suyos porque ante todo su “Prosa” nos unía. Sin duda, la prosa de este animal político nacido en Fuengirola no sólo se echará de menos, es que se debe inventar una de nuevo porque de lo contrario una parte de la música desaparecerá.

Saludos y un hasta siempre Julio.

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