Inteligencia colectiva según el Instituto Tecnológico de Massachusetts

Vale la pena destacar un muy interesante texto, el mismo nos habla sobre las diferentes investigaciones en torno a la llamada “Inteligencia colectiva” , dichos estudios  están siendo llevados a cabo por reconocidas universidades, tales como Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts o MIT en sus siglas en inglés.

El documento se titula “Inteligencia colectiva según el MIT” cuyo autor es Amalio A. Rey. El referido autor es Licenciado en Economía internacional por el Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana y Master en Análisis y Gestión de la Ciencia y la Tecnología por la Universidad Carlos III de Madrid.

Dentro de sus líneas de investigación destaca, en primera instancia, la búsqueda de nuevas herramientas para hacer uso de la inteligencia colectiva y aprovechar sus virtudes, esto último para la búsqueda de soluciones a determinados problemas de interés general.

También dentro de las investigaciones realizadas por estas universidades, resaltan los diferentes estudios para la búsqueda de las características esenciales que sirven de elementos que condicionan la inteligencia colectiva, o como se le suele llamar también, “colaboración distribuida”.

Asimismo hacen referencia a estudios que buscan desde diversas ramas científicas aportar nuevos conocimientos y que estos sirvan de herramientas innovadoras al campo de interés

Es pertinente destacar como primer elemento resaltante aquellos retos y obstáculos en el proceso de colaboración entre individuos, me refiero a sesgos que comprometen el pleno desenvolvimiento de la inteligencia e integración colectiva. Según Amalio R. (S/F: 2) estos sesgos sociales y de información, también destacas aquellos que poseen efectos en el saber común, también figuran los sesgos denominados “de polarización”.

Los sesgos de información hacen referencia a la con la copia de patrones conductuales o de opinión diversificada, es decir, se dice o hace lo que la mayoría considera lo más idóneo. Aquí se asume “que la mayoría no puede estar equivocada”.

Los sesgos sociales se presentan cuando se interactúa con otros individuos afectando la percepción de sí mismo por temores y complejos existentes dentro de la persona.

También están aquellos sesgos derivados de los efectos del saber común, se trata del conformismo hacia la información de la que ya dispone el participante, no busca indagar más en un determinado contexto ni busca nuevas formas de análisis para afrontar problemas.

Por último tenemos los sesgos de polarización, no son más que los que vienen dados por la radicalización de valores culturales e ideológicos en donde no se admite otra verdad si no está acorde con dichos valores, en este sentido, suelen defenderse las posturas sin tomar en cuenta las evidencias que sirven de bases para el razonamiento.

En la actualidad no ha sido posible conseguir la “colaboración colectiva” debido a múltiples factores, dentro de los cuales, se encuentran los sesgos antes mencionados. Son barreras que la psiquis humana y la deformación de los valores colectivos han impuesto dificultando así una verdadera integración comunicacional.

El fenómeno de las redes sociales nos han aproximado a la tan anhelada colaboración colectiva, pero esto no ha sido suficiente para alcanzarla dado el sistema de relaciones que ofrecen. Tales interacciones no suelen reflejar con regularidad el debate y la deliberación colectiva más allá de los temas del momento. En este sentido los aportes poseen la tendencia de ser irregulares e inflexibles.

Según Amalio Rey generalmente en la Web “se pierde riqueza, las mismas ideas se repiten en distintos hilos de discusión y resulta complicado encontrar las más relevantes sobre un asunto puntual porque es abordado de forma dispersa y simultanea en varios espacios diferentes” (S/F: 2).

Ante este estado de cosas, en los espacios de la red suele disponerse de instrumentos tales como los modelos de mercadeo para interpretar las diversas tendencias en cuanto a preferencias y opiniones dando lugar al lanzamiento de un determinado producto o una predicción acerca de una campaña electoral.

Para evadir obstáculos tales como los sesgos sociales, se pretende disponer de “sistemas de argumentación”, los mismos buscaran ordenar y definir preguntas, alternativas y argumentos. Amalio Rey afirma que “este sistema permite que los debates colectivos, incluso los más complejos, sean más completos y sistematizados. Evita redundancias y dispersión, y presenta los resultados en un formato más compacto y fácil de leer” (S/F: 2).

Por su parte Mark Klein (citado por Amalio Rey, S/F : 2) afirma que sobre otro asunto el MIT ha puesto particular interés. Se trata de las “meta-contribuciones”. Estas no son más que las contribuciones de los usuarios más allá del contenido, es decir, también se aporta con el ordenamiento y la clasificación de contenido.

En el documento del Instituto Tecnológico de Massachusetts cuyos elementos se analizan en el presente artículo, también destaca la idea de la utilización de diferentes modelos para alcanzar la llamada “inteligencia colectiva” en el marco de la colaboración tanto consiente como inconsciente de los individuos.

La colaboración inconsciente, para muchos, es una idea muy atractiva a la hora de mover todo un conglomerado humano en determinados procesos colectivos. Los procesos inconscientes sirven de complementos a aquellos con carácter consiente.

De existir algún sentido de pertenencia, este no necesariamente tenga que estar presente en los procesos colaborativos. Ya lo dice Amalio Rey al afirmar que “Más que un sentido (consciente) de pertenencia, se produce un tipo de nexo que dispara la inteligencia colectiva” (S/F: 5).

El autor antes mencionado traza dos modelos en donde con su utilización da como resultado a algo que muchos pueden considerar “inteligencia colectiva”.

Rey se refiere primero al “modelo colectivista social” el cual maneja la noción de la existencia efectiva de un sentido de pertenencia que impulsa las acciones de los individuos y estimula su eficiencia.

Este tipo de relación se asume como una “colaboración conectiva” en donde existen lazos permanentes que une a todo el conglomerado de individuos.

A juicio del autor existe otro modelo, este se denomina “modelo de agregación individual” aquí funciona el elemento inconsciente de la participación, se colabora por el resultado y el interés personal.

Digamos que este último modelo es el que más explota las compañías en sus dinámicas comerciales. Evidentemente hablamos de modelos que sirven para fines distintos, son parte de la dinámica de “parte y contraparte” del mundo actual.

En el ámbito de las comunicaciones va siendo cada vez más palpable la idea de la participación y la interacción a través de la Web. Las redes sociales a dado un importante aporte al tema de la integración a través de las tecnologías.

Teorías como la de los “Seis grados de separación” han dejado en evidencia la real conexión entre todos y cada una de los individuos que habitan este planeta.

Ahora bien, establecida la conexión entre individuos de diferentes configuraciones culturales, ¿Cómo concebir un espacio de decisiones colectivas? Esto último dentro de la diversidad de opiniones, puntos de vistas e ideas presentes en un conglomerado humano casi caótico.

El tema de la inteligencia colectiva representaría un paso más en la evolución de la comunicación humana, hablamos de tipo de inteligencia que se deriva de la participación y colaboración de muchos individuos, algo parecido a las sociedades de insectos, pero mucho más profundo y entramado puesto que nos referimos a al ámbito de las relaciones humanas.

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