Batalla electoral en Venezuela (II): el dilema de la participación opositora

Segunda y última parte de un contenido analítico sobre el contexto electoral venezolano del año 2020. Durante la primera entrega se sentaron las bases argumentales que deben ser leídas para entender el texto que se reproduce a continuación. Para ello haga click aquí.

En la nueva Asamblea Nacional (AN) liderada por Parra, se eligió mediante conversaciones y diálogos políticos un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) a solicitud de los interesados y donde participaron representantes de los diferentes partidos que integran la oposición y el oficialismo.

En diciembre de 2020, según mandato constitucional, corresponde realizar unas nuevas elecciones parlamentarias, donde la oposición liderada por Juan Guaidó informó que no iba a participar por considerar que el CNE es fraudulento.

Resulta paradójico, ya que se habla de la misma instancia institucional que le permitió ser diputado suplente y por medio de cual solicitaron que fuera cambiado el CNE, pero nunca enviaron postulados.

En este sentido, es válida las siguientes preguntas: ¿Guaidó no quiso ir a unas elecciones a lo interno de la AN en enero de este año porque sabía que no tenía apoyo mayoritario de sus compañeros?  ¿Ahora no quiere ir a las elecciones de diciembre, por qué sabe que no cuenta con el apoyo de los seguidores de esta tolda?

Tony Boza, analista político y economista, señala que en este momento político es irrelevante la presencia y la posición de Juan Guaidó, ya que los Estados Unidos reconocerían a quienes surgieran electos en estos comicios.

Aunque la posición del norte siempre ha sido de “doble racero”, actualmente ellos apuestan a un nuevo actor, ya que Guaidó diputado se ha venido debilitando ante la opinión de los mismos opositores.

El analista también comenta que estas elecciones parlamentarias traerán consigo nuevos rostros políticos para los representantes de la oposición y del oficialismo. Además, en estos comicios se amplió la cantidad de diputados a elegir, pasando de 167 a 277 representantes.

Los presidentes de los partidos políticos de oposición exigieron a sus seguidores abstenerse de ir a estas elecciones, a lo que muchos de ellos en respuesta solicitaron a La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia un recurso de amparo contra sus cúpulas.

Tal es el caso de AD, donde sus miembros demandaron el cese de sus funciones con la finalidad de “llevar adelante el proceso de reestructuración”. Este proceso interno es liderado por Bernabé Gutiérrez, hasta ahora secretario nacional de organización.

Este proceso fue imitado por ocho partidos más, entre ellos VP, COPEI, Nuevo Tiempo y otros, quienes también consideran que abstenerse de las elecciones ha sido un error grave para la oposición y decidieron participar en las elecciones parlamentarias de 2020, pues aseguran que cuentan con el apoyo popular para ser vencedores.

Esta reacción trajo en el seno de la oposición un descontento, donde algunos representantes de esta facción determinaron que quienes no participen en estas elecciones, no pueden ser candidatos para los comicios de gobernadores y alcaldes que se realizarán a finales de 2021.

Para Tony Boza, este es un procedimiento normal que se debe a una crisis interna de los partidos políticos de oposición, la cual viene desembocada porque una parte de ellos asumieron la violencia como medio de lucha, sin prever las consecuencias de acciones que normalmente son sancionadas legalmente en cualquier parte de mundo.

En cambio, otra parte de estas toldas cree en la participación política, puesto que ellos han visto que en 2015 ganaron de manera abrumadora la AN y los resultados fueron aceptados por el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien es al mismo tiempo el Presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

La mayoría de las autoridades de los partidos tradicionales de la oposición venezolana están fuera de la Ley, puesto que sus plazos internos de vigencia se encuentran vencidos o están siendo solicitadas por la justicia venezolana por estar inmersos en actos de terrorismo, golpes de Estados, delitos sin preinscripción, lo que los inhabilita políticamente, acotó Boza.

Venezuela, se juega su representación política ante la AN, por un periodo de cinco (05) años en medio de un contexto poco factibles para unas elecciones marcadas por la pandemia del COVID-19, bloqueos económicos, disputas territoriales, congelamiento de activos en cuentas internacionales y divisiones internas en el seno de la oposición.

Ante esta realidad, los comicios venideros parecieran ser una de las batallas más difíciles de enfrentar para ambas partes, pero que obedecen a los lapsos determinados por su Constitución Nacional.

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