La Mano de Dios, ídolo de la clase obrera

Hay muchísimas cosas que criticar de Maradona. Como ejemplo total y a seguir no lo veo yo precisamente. Una persona que venía de barrios humildes en Buenos Aires, donde no había ni agua ni electricidad, con semejante talento por el que se había inundado de millones y sin mucha formación política, es normal que acabara en el mundo de las drogas, la fiesta sin control y llevando a cabo actos deleznables de los cuales él mismo reconoció y otros quedan en la sombra de la duda.

Ahora sí, la ideas claras las tenía, en el momento en el que el marcaba un gol jugando contra el equipo que fuera, lo hacía por Venezuela Bolivariana, Palestina Libre, Cuba Socialista, por su pueblo argentino tras la derrota de la Guerra de las Malvinas, Nicaragua Sandinista… Hizo mucho más no sólo por el fútbol siendo el campeón de 1986, sino que se mojó en unos temas polémicos y apoyó causas justas, cuando hoy en día sólo vemos a los jugadores del Madrid haciéndose fotos con saudíes y Ayuso mandando felicitaciones a los fascistas e asesinos del Frente Atlético.

Yo no tomaría como ejemplo a Maradona, los episodios de violencia machista en el mundo del fútbol ya suceden con demasiada frecuencia como para obviarlos, y no sería raro que se mojara jugadores e incluso hinchadas antifascistas como fue el caso de la manada y su relación con Biris Norte.
Pero sí se merece un reconocimiento, homenaje y que nosotros y nosotras mismas recapacitemos sobre nuestros grandes ídolos, no para ser como ellos, sino para salir adelante donde ellos fallaron durante su vida.
¡Descansa en Paz Maradona, Dios ha recuperado su mano!
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