The news is by your side.

Venezuela: el chavismo más allá de los símbolos

La prensa ha hecho un festín con la derrota del chavismo en Barinas, pero su método político supera a sus propios símbolos.

Un mensaje copó a la prensa venezolana e internacional, “los Chávez perdieron Barinas”, la evidente pérdida simbólica, bajó en un principio los ánimos del chavismo, no obstante, se ha convertido en una para oportunidad de reflexión, y para trazar otras coordenadas en la izquierda venezolana.

Cuando Hugo Chávez falleció, el chavismo encontró en algunos miembros de la familia Chávez, y en Barinas, su región natal, parte de los referentes simbólicos que mantenían vivo el “legado de Chávez”, fundador de la Revolución Bolivariana y precursor de la década dorada de la izquierda latinoamericana.

Esa simbología fundada en la ausencia física de Chávez se ha ido trastocando con el paso del tiempo, para el chavismo, ya no es suficiente preservar intacto todo aquello que le recuerda, sobre todo, en tiempos donde las sanciones económicas revirtieron totalmente los efectos del crecimiento económico y el bienestar de la gestión de Hugo Chávez.

El chavismo es un método

Todavía no hay un sistema ideológico conformado a partir de Chávez, pero si hay rasgos que caracterizaron al hacer político de la Revolución Bolivariana sobre todo en sus inicios.

La obra de Farruco Sesto “Notas sobre el arte de gobernar”, indica algunos de esos rasgos del método político del chavismo. “Mandar obedeciendo” es una de las premisas del chavismo.

Se la hemos oído a Chávez, se la hemos oído a Evo, dos líderes que lo hacen. Oyen al pueblo, pero no solo para aprender de él, sino para poner en práctica, desde su puesto de gobierno, las órdenes que del colectivo reciben”. Describe Sesto.

Jorge Arreaza hizo un esfuerzo por retornar al chavismo como método. “El presidente (Maduro) me instruyó escuchar a todos, escuchar a todas, porque es necesario que todos los niveles de gobierno escuchemos al pueblo barines, que tiene mucho que decir, tiene mucho que criticar y tiene mucho que aportar. Tenemos que escuchar para procesar la información y para gobernar”.

Barinas
Jorge Arreaza, candidato del chavismo a la gobernación de Barinas. Foto: Gustavo Borges Revilla.

El método chavista exige escuchar, estudiar, y procesar las exigencias de las mayorías, pero por sobre todas las cosas, este método precisa de organización y responsabilidad.

La forma de diagnóstico asamblearia ha sido por excelencia una de las primeras etapas de la gestión gubernamental chavista, y ello tiene su origen en el método ALTADIR de planificación popular ampliamente registrado por la chilena Marta Harnecker, cuyo autor, es el también chileno, Carlos Matus.

De hecho, el chavismo plasmó en un conjunto de leyes del Poder Popular los mecanismos de funcionamiento del método de planificación popular venezolanos, estas leyes siguen vigentes, pero con poca observancia en virtud de las circunstancias económicas impuestas por el bloqueo económico que mantiene EEUU contra Venezuela.

El chavismo es responsable

Un rasgo distintivo de la izquierda venezolana, y particularmente del chavismo, es la facilidad que tiene para asumir responsabilidades no importa el aparente costo político que ello implique.

Desde el mismo momento en el cual apareció Hugo Chávez, lo hizo reconociendo las derrotas de manera directa y sin mediar excusas. Chávez se mostró perdiendo en 1992, también en el 2003, cuando la oposición logró activar el proceso revocatorio contra su mandato, y en 2007, cuando la reforma constitucional que propuso fue negada por la mayoría venezolana.

Detalla Farruco Sesto “hay una responsabilidad especifica que tiene que ver con la obligación personal de que los objetivos se logren, sin disculpa alguna, sin descarga en otros actores, sin evasiones, justificaciones o explicaciones”.

La constante alusión a las sanciones, es un elemento disonante. Sobre todo cuando se trata de explicar la ineficiencia en los niveles gubernamentales, y el fracaso en las garantías sociales que son bandera de la Revolución Bolivariana.

El chavismo es garantista, no benefactor

Como el propósito del chavismo fue romper con el sistema neoliberal y transformar la sociedad, evidentemente no es coherente con la forma de gobierno del estado de bienestar que solo entrega algunos beneficios sociales para aliviar las desigualdades.

El gran objetivo de la Revolución es transformar la realidad”, sostiene Farruco Sesto, ello implica el traslado del poder de decisión a la mayoría organizada, y además la garantía de condiciones mínimas para el desarrollo del país.

Así esta plasmado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y así lo exige, la mayoría social que no se conforma con la emisión de subsidios ni con la gratuidad de los servicios públicos, y ello se revela en las cifras de apoyo electoral que han disminuido de poco más de 5 millones, a 3 millones de electores.

El gobierno tiene que buscar darle estabilidad a su población, servicios y salarios dignos, promover la cultura del trabajo, no regalar todo”, afirma Anderson Velásquez, analista político y dirigente juvenil del chavismo en Amazonas.

No es conjunto hueco de símbolos

El chavismo dista mucho de reducirse a un paquete gráfico. Los ojos de Chávez, y su imagen personal, los anclajes en la cultura llanera, y la relevancia de sus raíces fueron una herramienta nostálgica que funcionó en su momento, pero ya pierden fuerza en el imaginario colectivo.

Las nuevas coordenadas del chavismo, yacen ahora en el estilo de mando que lideres como Jorge Arreaza trataron de recuperar en la campaña por la gobernación de Barinas.

Igualmente, las claves del chavismo real están comprendidas en todo aquello que une a los venezolanos no importa el signo político. “Lo afirmativo venezolano”, término acuñado por Augusto Mijares en su obra de igual nombre y que Hugo Chávez citó en su última aparición pública.

El chavismo es antineoliberal, pero es también un proyecto político esencialmente, nacionalista.