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Reinas hasta el suicidio, cuando la corona pesa demasiado.

Cuando el suicidio de Maye Brandt sacudió a Venezuela hace 40 años, nadie se atrevía a creer que una reina de belleza podría sucumbir a la depresión.

El suicidio de Maye Brandt sacudió a Venezuela hace 40 años. En un país donde las ganadoras de concursos de belleza son la verdadera realeza, era casi imposible imaginar que alguna de sus reinas descendiera por el abismo hasta acabar con su vida.

La depresión es el móvil, y es que cuando os sentís insuficiente, y que algo debe siempre debe mejorar, la insatisfacción no tiene fin.

Recientemente, dos reinas tuvieron el mismo destino de Maye Brandt. Ser hermosa, no solo no basta para ser feliz, quizás, por el contrario, es una condena a la expectativa ajena.

Cheslie Kryst y la depresión funcional

 

«Que este día te traiga descanso y paz» fueron sus últimas palabras en las redes. La madre de Cheslie, April Simpkins, aseguró a la prensa que su hija había enfrentado una depresión de alto funcionamiento que ocultó a todos, incluso a ella misma.

Cheslie Kryst había ganado el concurso Miss USA en 2019, antes de eso, se graduó en derecho y lideraba proyectos personales como un blog de moda.

Antes de lanzarse al vacío desde un edificio en Manhattan, Cheslie estaba muy activa en el mundo del entretenimiento.

Contrario a lo que se cree comúnmente, la depresión no siempre es sinónimo de lucir aislado o estancado. Los «ganadores» y las «reinas» pueden mantener ritmos de trabajo avasallantes y lograr ascensos meteóricos, hasta que sus vidas terminan abruptamente.

Maye Brandt y la muerte inexplicable

 

En el suicidio de la venezolana Maye Brandt circundan historias dentro de historias. Era la época donde no existía la internet, y las revistas se nutrían a veces solo de los rumores, con poca confirmación de fuentes.

Maye Brandt era la reina de Venezuela que además se había casado con el galán del momento, Jean Carlo Simancas era un actor de telenovelas reconocido dentro y fuera del país, y había sucumbido a la belleza de la Miss Venezuela.

Pero en «el país de las mujeres bellas» los concursos de belleza internacionales son una arena de batalla que las venezolanas deben ganar, o la opinión pública las destroza. Las “misses” son una especie de embajadoras cuyas coronas representan un estridente triunfo nacional.

Maye Brandt había fracasado en el certamen de Miss Universo, y se llevó despiadadas críticas. Sin embargo, pasó el reinado de Miss Venezuela, cumpliendo sus compromisos para luego casarse con el galán de telenovela.

La reina no pudo más con el peso de las expectativas, y accionó contra sí misma un arma que le había regalado la Policía Metropolitana, como cortesía para la reina del país.

Sus familiares negaron la depresión, obviamente, no permitirían otra mancha sobre la historia de la reina Maye Brandt.

La reina de Otavalo

 

Recientemente, la organización Reina de Otavalo en Ecuador, anunció el suicidio de Leslie Andrade, una chica de 24 años que aspiraba a ser Miss Ecuador.

«Los otavaleños conmocionados por su muerte no se explican que fue lo que sucedió y por qué» reseña el diario El Expreso de Ecuador.

A diferencia de Cheslie Kryst, Leslie si había dado signos de padecer depresión, pero si familia no pudo intervenir más de lo que la reina les permitió. «Se mostraba alegre y carismática», declararon a la prensa ecuatoriana.

Leslie busco escapar, y se colgó con un cable eléctrico en su propia casa.

Cuando no eres suficiente

 

¿Qué sucede en la mente del que acaba con su vida?

En muchos casos, la premisa es «no soy suficiente». La depresión induce a hacer todo para encajar y aliviar esa sensación, pero si la enfermedad no es tratada adecuadamente, quien la padece intenta salir de su realidad, en muchos casos a través del suicidio.

Las reinas viven a merced de los juicios. Deben ser perfectas, muchas niñas buscan los concursos de belleza para imponerse en un escenario donde pocas son las elegidas.

Pero siempre te sobran kilos, te faltan senos, o requieres mayor estatura. Una reina jamás está del todo cómoda.

La actriz Emma Thompson lo dijo hace unos días en Berlín «a las mujeres se nos lava el cerebro para odiar nuestro cuerpo«, el permanente escrutinio sobre la apariencia, es un camino inexorable hacia la autodestrucción.

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