50 años del debut de King Crimson

In the Court of the Crimson King acaba de cumplir la friolera de 50 años. El gran debut de los magníficos King Crimson, un obra capital que ha dado forma al rock progresivo, recibe una reedición conmemorando tal importante fecha.

Nos acercamos a esta obra fundamental de la música con cierto respeto. No nos da miedo escribir sobre ella, pero sí respeto. Y es así porque no estamos ante un álbum debut cualquiera. Además de dar el pistoletazo de salida a la carrera de King Crimson, fue fundamental a la hora de dar forma al rock progresivo.

In the Court of the Crimson King acaba de cumplir 50 años. Por ello, a finales de mes verá la luz una nueva edición del mismo, en diferentes formatos y con abundantes extras. El lanzamiento promete, y no es para menos, puesto que lo mínimo es estar a la altura de su grandeza en un momento tan especial.

Los inicios

Para desgranar un poco la historia del álbum y lo que ha dado de sí, hay que explicar un poco cómo surge King Crimson. Para esto hay que remontarse al año 1967, cuando los hermanos Giles, Michael (batería) y Peter (bajo), buscan a un cantante y, sin embargo, es Robert Fripp quien se interesa en el proyecto. Curiosamente, Fripp no es vocalista, simplemente guitarrista, pero aún así forman la banda Giles, Giles and Fripp. Bajo esta alineación, publican un álbum titulado The Cheerful Insanity of Giles, Giles and Fripp en 1968, muy en la onda del pop barroco y psicodélico. No llegaron a tener demasiado éxito.

La búsqueda de nuevos horizontes musicales les llevó hasta Ian McDonald, saxofonista, flautista, y con gran pericia al melotrón. En este movimiento dentro del seno del grupo, estuvo a punto de formar parte Judy Dyble, de los Fairport Convention. No llegó a cuajar, en parte porque Ian y Judy eran pareja, pero se separaron.

En todos estos movimientos, cabe añadir dos más de gran relevancia. MacDonald escribe con su amigo  Peter Sinfield varias canciones, algunas de ellas importantes en el artículo de hoy. Por su parte, Fripp contactó con el guitarrista y vocalista Greg Lake, un conocido suyo, para que formase parte de la banda. Eso sí, debía ocupar el puesto de alguno de los presentes. Fripp le dijo que ocupase el suyo, o bien el de Peter Giles. Obviamente, fue el de Giles, por lo que Lake pasó a tocar el bajo. Así, con la nueva formación, es como nace el nuevo proyecto llamado King Crimson, por sugerencia del letrista Sinfield.

La gestación de un álbum asombroso

La puesta de largo de King Crimson comienza a principios de 1969, bajo la atenta mirada del productor Tony Clarke, conocido por su trabajo con The Moody Blues. Las primeras sesiones no funcionaron. Prescindieron de Moore y los miembros del grupo se ocuparon de la producción.

Fue entonces cuando reanudaron las sesiones en verano del mismo año, con la ayuda de los ingenieros Robin Thompson y Tony Page. Ocuparon los estudios Wessex Sounds de Londres (Reino Unido), y utilizaron una grabadora de ocho pistas.

A finales de la estación estival, ya habían finalizado las sesiones de grabación, y el 10 de octubre salió al mercado bajo el título de In the Court of the Crimson King.

Lo hacía con una portada llamativa. Desde luego lucía y luce espectacular, sobre todo, en su edición en vinilo. La pintura fue obra de Barry Godber, un programador informático que, desgraciadamente, moría a principios de 1970 a causa de un infarto. Había sido su única pintura hasta la fecha. Paradójicamente, se convirtió en un icono de la música.

La semilla de un subgénero enorme

La obra fue absolutamente rupturista. Se liberó de cualquier cliché y, musicalmente, es todo un homenaje a la creatividad. Todos sus ingredientes, procedentes del rock psicodélico, del jazz y de ciertas tomas surgidas de la más absoluta improvisación, dieron como resultado un álbum que sentó las bases del rock progresivo. Fue un golpe sobre la mesa.

Es cierto, ya existían nuevos grupos como The Moody Blues, Caravan o Procol Harum, todos ellos encuadrados después dentro de un pop y rock progresivo que, por aquel entonces, ni se conocía como tal. Fueron bandas como King Crimson, las que exploraron más allá y rompieron ciertos esquemas musicales a través de la experimentación, las que dieron un empujón final, las que prácticamente obligaron a ponerle un nombre a esa fusión tan particular. Después, esos mismos grupos ya citados, se involucrarían para formar parte de una oleada de bandas que fueron apareciendo, para generar una corriente en la que muchísimos nuevos nombres se arrimarían al rock progresivo de una manera más explícita. Eso sí, sin poner límites al estilo. De hecho, hoy en día es tan extenso, que caben dentro multitud de formas musicales.

Contenido musical

Ya habíamos hablado un poco del sonido del álbum, pero profundicemos ahora en las canciones. Pocos podrían pensar que una apertura como la de «21st Century Schizoid Man». Ni tan  siquiera ellos. De hecho, el grupo tampoco quedó muy satisfecho por lo grabado. No eran conscientes de que habían creado algo grande y único en aquel momento. Pero sí, lo hicieron, y por medio de un tema frenético, con compleja instrumentación y cambios de ritmo afilados. Fue la primera piedra de un precioso edificio.

Por contra, «Talk to the Wind» muestra menos visceralidad y sí mayor convencionalismo. La flauta de McDonald casa a los pocos segundos con la voz de Greg Lake. La composición transcurre por terrenos reposados, al igual que sucede con «Epitaph», aunque en esta, las letras resultan ser mucho más oscuras. Las guitarras son maravillosas, pero la base rítmica está a un nivel sublime.

En la extensa «Moonchild», existe un mayor grado de experimentación. Los primeros tres minutos son extraordinarios, tanto en el plano de la técnica instrumental como en las elaboradas melodías. Después, aparece la improvisación.
Para el final dejan otro de los himnos imperecederos de la banda. En esta ocasión, hablamos del corte que da título al disco. Está plagada de fenomenales melodías, con un Lake que, además, está pletórico en sus líneas vocales. Diez minutos de excelencia que incluyen bellos pasajes atmosféricos, momentos de mayor complejidad y, en definitiva, un sinfín de matices capaces de enamorar a cualquiera que decida prestar un mínimo de atención.

Legado

Otras formaciones, deslizaron algunas pequeñas pinceladas de lo que se conocería como rock progresivo. Sin embargo, sí es el disco que más elementos pone sobre la mesa, y que a la postre serían santo y seña de un sonido por aquel entonces incipiente. Además, golpea fuertemente a la industria musical de por aquel entonces, por ser una especie de antítesis a todo lo que estaba promoviendo.
A raíz de su publicación, muchos grupos comenzaron a explorar y a nutrir la estrenada escena progresiva.

Además, hay que añadir que King Crimson ha sido enormemente influyente en bandas de todas las décadas. Incluso para algunas grandes como Genesis, quienes poco después acabarían explotando todo su potencial.

In the Court of the Crimson King se certificó con un disco de oro en el Reino Unido y en los Estados Unidos, además de lograr un preciado platino en Canadá. Fue top 5 en las listas de su país, y ocupó avanzados puestos en otros mercados como el estadounidense.

Lista de canciones y créditos del álbum
  1. 21st Century Schizoid Man (Fripp, McDonald, Lake, Giles, Sinfield)
  2. I Talk to the Wind (McDonald, Sinfield)
  3. Epitaph (Fripp, McDonald, Lake, Giles, Sinfield)
  4. Moonchild (Fripp, McDonald, Lake, Giles, Sinfield)
  5. The Court of the Crimson King (McDonald, Sinfield)
  • Robert Fripp: guitarras acústicas y eléctricas, producción.
  • Greg Lake: voces, bajo y producción.
  • Michael Giles: batería, percusión, coros y producción.
  • Ian McDonald: saxofón, flauta, clarinete, teclados, melotrón, vibráfono, coros y producción.
  • Peter Sinfield: textos y producción.

Grabado en los Wessex Sound Studios de Londres (Reino Unido.

Producido por King Crimson.

Edición 50 aniversario

Con motivo del 50 aniversario del disco, se publicará una reedición de In The Court of the Crimson King en varios formatos. Uno de ellos será un box set con 3 CD + Blu-Ray, con nuevas mezclas del álbum en 5.1, la versión remasterizada con la mezcla original, otra versión alternativa y muchos más extras. El otro formato se comercializará en doble vinilo.

Redactor cultural en ElEstado.net.

La música corre por mis venas.

Richy Fernández

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