Alfredo Serrano: «Queremos participar en la discusión y no dejar que solo existan Think Tanks de derecha» (I)

Para quién no conozca al entrevistado de hoy, lo presento. Se trata de Alfredo Serrano Mancilla, sevillano nacido en 1975, doctor en economía, asesor de varios de los gobiernos progresistas de América Latina y actual director ejecutivo del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).

Además de ser asesor de los gobiernos progresistas, de liderar el Think Tank progresista CELAG, de colaborar en varios medios de comunicación, conduce el programa de radio La Pizarra, con el que de manera amena trata geopolítica, cultura, arte, historia y fútbol, con los que disputa los sentidos comunes.

¿América Latina está viviendo un cambio de ciclo?

Está viviendo una transformación geopolítica en los últimos 3-4 años, pero no hacia un fin de ciclo como se ha planteado por parte de la restauración conservadora, sino hacia un ciclo de disputa. Esto ya lo explico de forma más extendida en un libro que publiqué titulado “América Latina en disputa”.

Estamos ante una gran pugna en la política latinoamericana. Es cierto que la restauración ha avanzado y mucho, y lo ha hecho gracias a acciones no democráticas: la victoria reciente de Bolsonaro recuerda el golpe parlamentario que sufrió Dilma, el encarcelamiento de Lula, además de otros acontecimientos que sirvieron para allanar el camino a la presidencia de Brasil para Bolsonaro.

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Sacaron de manera no democrática a Manuel Zelaya en Honduras, y otros muchos ejemplos, como en Paraguay, los golpes contra Chávez y Maduro. Se ha preparado el terreno para la llegada de la restauración. Hasta han cooptado candidatos de partidos de progreso, como Lenín Moreno, hay que recordar que su victoria viene de la mano de la bandera de la Revolución Ciudadana liderada por Rafael Correa.

En América Latina se está viviendo una transformación geopolítica en los últimos 3-4 años, no un fin de ciclo, sino hacia un ciclo de disputa.

Podemos reafirmar que hay un avance de la restauración conservadora, no únicamente por la vía electoral. En Argentina, hasta los sectores liberales le están quitando el apoyo a Macri porque se está hundiendo, junto con su modelo económico, social. Se vive una fuerte inestabilidad política, esperemos a ver qué pasa en octubre.

Tampoco hay que olvidarse en este mismo periodo la victoria de Manuel López Obrador en México, con un avance de las fuerzas progresistas en países fuertemente neoliberales, electoralmente hablando, como fue el caso de Gustavo Petro en Colombia, o lo cerca que estuvo de pasar a segunda vuelta Beatriz Sánchez en Chile, o ahora las opciones que se abren en Perú con Nuevo Perú.

Hay que replantear esta discusión tan abierta. Vamos a ver qué sucede ese año con el caso boliviano en el cual todo está con un interrogante, sin embargo, sacamos una encuesta en CELAG en la que aparecían muchas opciones para ganar en primera vuelta por el diferencial de puntos a favor. Hay un ciclo en disputa, los dos proyectos enfrentados se miden, pero no hay que olvidar el papel de EEUU en América Latina.

¿Existen diferencias entre las derechas en América Latina y España?

Sí, evidentemente existen diferencias entre las derechas en América Latina y España. Yo primero diría que existen diferencias entre las propias derechas en América Latina, creo que sería un error considerar que son monolíticas, son muy heterogéneas entre sí, en todos los planos, por relación con determinados grupos de poder económico que no siempre son los mismos…

Hay fuerzas de derechas que tienen componente nacional fuerte, otras son mucho más trans-nacionalizadas; incluso el tipo de liderazgos, las fuerzas armadas en el caso de Bolsonaro; o del sector empresarial como es el sector de Macri; o de delfines políticos, como la aparición de Duque, que, aunque pareciera que es lo mismo que Uribe, no son del todo idénticos.

Existen diferencias y hay diferencias por la interpelación de los sentidos comunes que existen en cada país.

Las derechas en general tenemos que estudiarlas de manera mucho más heterogénea, mucho más dispersa en todos sus componentes. Sería un error considerar que son una única derecha, y lo mismo si lo comparamos con las derechas en España dónde existen tres partidos de derecha y cada quién tiene unas características particulares que las hacen diferentes.

Una cosa es VOX, que se presenta casi como mostrando todas las cartas encima de la mesa sin disimulo; el Partido Popular que se intenta reinventar ante la nueva situación multipartidaria en el interior de la derecha; y también está Ciudadanos que tiene una suerte de indefinición de si ocupa un espacio de centro más ideológico o irse a disputar la zona de la sociología más derechona.

Yo creo que a veces, cuando hablamos de eso, hay diferencias, y hay diferencias por la interpelación que hace cada quién depende de los sentidos comunes que existen en cada país. Seguramente, la derecha de Latinoamérica, insisto, en su gran diversidad, está disputando varios sentidos comunes, también si han pasado previamente procesos progresistas.

No es lo mismo una derecha que llega al poder después de un período progresista como es el caso del kirchnerismo en Argentina, o una derecha en Bolivia que intenta tumbar a Evo Morales en las urnas porque los avances del modelo económico en Bolivia son irrefutables y allí la derecha no pude predicar a bombo y platillo el modelo neoliberal, a diferencia de lo que hace en Colombia donde sí se ha convertido en el sentido común y la racionalidad de los colombianos y colombianas.

Usted fundó y lidera el think tank CELAG. ¿Qué función tiene este organismo?

CELAG lo fundó un equipo de trabajo, hace cinco años que existimos, hemos ido construyendo este espacio de pensamiento, de discusión, de debate, abordando casi todas las cuestiones controversiales que surgen en la geopolítica latinoamericana en relación con el mundo, pero también en su interior.

Está compuesto por una gran variedad de gente, en términos de formación, hay economistas, politólogos, sociólogos, antropólogos, juristas, expertos en comunicación, y también diversidad de países, tenemos gente de México, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, también hay alguna gente española, es minoría, pero es un espacio muy amplio.

Fundamentalmente lo que queremos es participar en la discusión y no dejar que solo existan Think Tanks que hayan impuesto matrices de pensamiento a la derecha, como si fueran pensamiento único. Consideramos discutir desde el progresismo con gran variedad ideológica, sobre todo de lo que ocurre en materia de políticas públicas y recontar mejor lo que ha sucedido en América Latina, pero fundamentalmente, hacer análisis prospectivos con multiplicidad de escenarios, por dónde creemos que por allí pasa la discusión política, y no ser tan vanidosos de creer que solo hay una opción o escenario factible.

Queremos participar en la discusión y no dejar que solo existan Think Tanks que hayan impuesto matrices de pensamiento a la derecha.

Sabemos que en la política, en la vida cotidiana de los latinoamericanos, participan e intervienen gran multiplicidad de factores determinantes, e intentamos aplicar lo que hacemos, lo que sucede en la región. En ese sentido tenemos gran variedad de equipos, un observatorio político, una unidad de análisis de procesos electorales, una unidad que estudia la relación de EEUU con América Latina y una unidad de debates económicos, dónde trabajamos con diferentes miradas, tenemos una editorial propia, una revista académica “Propuestas para el desarrollo”, y también ciclos de formación, intentando salir de paradigmas viejos para intentar entender que está pasando a día de hoy, intentando actualizar permanentemente las preguntas para tener respuestas un poco más acertadas.

Además, usted tiene su programa de radio La Pizarra donde ha entrevistado a presidentes y expresidentes de gobiernos democráticos. ¿Qué nuevos proyectos tiene entre manos?

La Pizarra es un proyecto distinto, seguramente complementario al de CELAG. Es una iniciativa estrictamente alineada con la cuestión de la comunicación y surge fundamentalmente para intentar contactar con otro público que quizás no tiene el mismo interés en leer informes sobre procesos electorales, o análisis detallados macroeconómicos, simplemente le apetece escuchar la radio, donde tenemos un equipo de trabajo fantástico.

Se empezó a través de una web propia difundiéndolo por Internet, con una aplicación propia, con un equipo coral, un chico argentino, una chica venezolana, un chico ecuatoriano, más yo, más equipos de producción audiovisual que crean contenidos para las redes, de manera que suele funcionar muy bien, es hacer algo más fresco, más amigable, más divertido, hablamos de fútbol y política, creemos que el fútbol es parte de nuestra vida.

La Pizarra es un proyecto distinto, seguramente complementario al de CELAG. Es una iniciativa dirigida a quién simplemente le apetece escuchar la radio.

Igualmente hacemos investigación muy seria, muy rigurosa, hemos logrado entrevistar desde Zapatero, Rafael Correa, Fernando Lugo, Maduro, Dualde, el propio Pablo Iglesias, el expresidente de Colombia Ernesto Samper, Verónica Mendoza, ahora acabamos de entrevistar a Cecilia Roth, al actor de Merlí, a Evo Morales, y el proyecto ahora es intentar consolidar esto, que nos gusta y divierte, para tratar de juntar sentidos comunes en el plano de la comunicación.

Ha sido señalado y demonizado por medios de comunicación ligados a la oposición venezolana. ¿Los grandes grupos de comunicación tienen impunidad para difamar y propagar toda clase de noticias?

Los grandes medios de comunicación responden en su mayoría a grandes líneas de empresa, existe esa gran libertad de empresa más que libertad de prensa. La mayoría de los grandes grupos tienen líneas editoriales preestablecidas, incluso cuando hablas con la mayoría de los corresponsales en América Latina, que dedican tiempo cotidiano a escribir la nota, no tienen ni siquiera la posibilidad de poder escribir el título o subtitulo de su propia nota, lo cual denota que sí, que existe interés e intereses muy preestablecidos.

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A veces uno se pregunta cómo se pueden tratar cuestiones que suceden en América Latina con tanto desconocimiento. Ha sucedido infinitas veces que algunos periodistas quizás solo dan un paseo por una calle de la región, hablan con cuatro personas y eso lo convierte en prácticamente una teoría, en una sentencia que pareciera que es la verdad absoluta.

Ha sucedido infinitas veces que algunos periodistas dan un pase por una calle de la región, hablan con cuatro personas y lo convierte en la verdad absoluta.

Siempre me pregunto por el tema de Venezuela que se habla tanto en España y en América Latina a través de los grandes medios y siempre me pregunto si la gente sabe lo que es Lara, o Anzoátegui. Lo digo porque son de las regiones más importantes del país y en cambio estoy convencido de que si le hiciéramos un test básico a la mayoría de periodistas o de los altos directivos de los grandes medios que tanto hablan de Venezuela, hablo de este país, pero podría hablar de Bolivia, Ecuador… ya han demostrado un alto nivel de desconocimiento.

Es cierto que hay una coyuntura que llama la atención de los medios, pero se agradecería que empleasen una mayor diversidad de fuentes de información, pero quizás no les interese acudir a ellas. Toca seguir trabajando para proveer información y análisis, para cuando los grandes medios deseen tengan dónde acudir.

¿Qué no se cuenta de América Latina en los grandes medios?

No se cuenta muchísimo, los que trabajamos conjuntamente la región latinoamericana percibimos que la información es muy discontinua, cuesta mucho que aparezca en España una noticia sobre lo que sucede en Ecuador, o en Bolivia, o en Argentina o en Paraguay. Durante todo el tiempo en que no se publican noticias los procesos políticos siguen teniendo continuas transformaciones, disfunciones y surgen controversias.

Los grandes medios tienen interés en contar un relato concreto, pero no en conocer los procesos en profundidad.

Por ejemplo, el año pasado Paraguay fue noticia durante cuatro días por sus elecciones, pero desapareció de los medios hasta siete meses después, hasta que llega el rey de España, y eso vuelve a llevar al país a los medios. Así se impide que se puedan entender los procesos latinoamericanos con rigor. Los grandes medios tienen interés en contar un relato concreto, pero no en conocer los procesos en profundidad.

Ahora vamos a ver como a medida que se acerquen las elecciones en Bolivia volverá a salir en los medios, pero mientras tanto no se habrán enterado que el pasado domingo Evo Morales presentó su nuevo plan para la patria hasta el 2025, o las dimensiones del mismo, o la oposición que hace Carlos Mesa, u Óscar Ortiz en Santa Cruz, y seguramente los días antes irán a descubrirlo.

Próximamente se publicará la segunda parte de la entrevista.

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