Robbie Fowler, el gran estibador de Anfield

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Veinte de marzo de 1.997, temporada 96-97. Un joven jugador de Liverpool apodado “el terror de Toxteth”, – recibía este apodo por su carácter en el terreno de juego y por Toxteth, el barrio obrero del que procedía el joven-, llamado Robbie Fowler con tan sólo 21 años, haría un gesto tras marcar un gol en Anfield que quedaría para la historia del fútbol inglés y para la leyenda en el mundo de la lucha estibadora.

Corría el año 1.995 y los estibadores de Liverpool empezaban sus huelgas y unas movilizaciones que durarían hasta bien entrado 1.998. Consecuencia directa de las políticas liberales de Margaret Thatcher, y en plena uberización, los puertos no fueron menos, siendo salvajemente atacados. El de Liverpool, el más importante del país en ese entonces, entraba en una batalla que se alargaría en el tiempo.

Los estibadores de la Mersey Docks & Harbour Company del puerto de Liverpool eran uno de los núcleos más importantes de la actividad económica de la ciudad. Llevaban unos dos años de movilizaciones, paros y huelgas. Los esquiroles hicieron su aparición, la profesión no estaba reconocida como tal, con lo cual tampoco estaba precisamente reglamentada, y ahí, es cuando la lucha entró en una fase de encrudecimiento, que alcanzaría su momento mas álgido a mediados de 1.997.

Mersey Docks puso encima de la mesa de negociaciones peticiones inamovibles, y sin posibilidad de negociación por parte de los comités de empresa de los estibadores. Tan solo 45 puestos de auxiliares y un pago de 28.000 libras esterlinas como indemnización para solamente los 330 trabajadores que hacían las labores directamente para Mersey Docks & Harbour Company, dejando fuera a cientos de trabajadores indirectos, incluido el personal eventual del mismo. Atrás quedaban más de 800 estibadores que hacían labores para la empresa pero fuera del turno de rotación del mismo. 

El viejo truco de las prejubilaciones e indemnizaciones que esta vez parecía la única solución a un conflicto que dejó y dejaría a muchas familias en la calle. 

Robbie Fowler era un jugador con un carácter particular, con un estilo de vida ostentoso y una brega en el terreno de juego de la que no se recordaba en Anfield. Acusado por parte de un sector de la prensa del equipo rival de la ciudad, el Everton, y por un núcleo importante de sus ultras, de esnifar cocaína en sus ratos libres, el jugador en pleno derbi y tras anotar un gol, simuló esnifar la raya que delimita el área del terreno de juego. Otra imagen para la historia de un chico que jamás dejaría indiferente a nadie. Su comportamiento tanto dentro como fuera del terreno de juego siempre dio que hablar.

Fue en los preludios de un encuentro eliminatorio de cuartos de final de la Recopa, partido que jugarían contra el equipo noruego del SK, cuando Fowlertras una charla con su amigo y compañero  Steve McManaman, hijo de uno de los estibadores afectados y que se hallaba en huelga en aquellos días, acordarían la reivindicación que todavía hoy es leyenda entre el colectivo de estibadores de todo el mundo. Fowler se enfundó una camiseta con una leyenda que rezaba “500 Liverpool dockers sacked since September 1995” (“500 estibadores de Liverpool despedidos desde septiembre de 1995”). Acordaron no mostrar la camiseta hasta el pitido final, cuando toda la prensa y el mundo del fútbol inglés estaría más atento a protagonistas. 

El plan estaba claro, tan claro en una mente que funcionaba a mil revoluciones por segundo, que el resultado final sería todo un acontecimiento en la ciudad británica. En el último tercio del encuentro Fowler anotaría su segundo gol del encuentro, el joven jugador inglés decidió entonces que aquel sería el momento, todos los focos se centraban en él, y con un estadio lleno y toda la atención, Robbie se levantó la zamarra de su equipo para mostrar la camiseta con el mensaje de apoyo a la estiba. Se podía vislumbrar en la camiseta en grande la palabra “doCKers”, haciendo un juego de palabras con el logotipo de una conocida marca de ropa, que también posteriormente inició acciones legales contra el jugador por mostrar dicho logotipo. 

El gesto fue muy criticado por las autoridades futbolísticas de aquellos tiempos y de los organismos oficiales, tanto de UEFA como de FIFA, pero a Robbie Fwoler, ese chico impredecible, de barrio obrero y deprimido ya había actuado. No fue su única aportación a la causa, tanto él como Steve McManaman contribuyeron con una importante cantidad de dinero a la caja de resistencia de los estibadores. Se habla de unas 400.000 libras entre ambos y otros compañeros de equipo, pero fue un dato que jamás se reveló oficialmente. 

Preguntado posteriormente en rueda de prensa, el jugador dijo “lo haría una y mil veces más, soy jugador de fútbol, también soy persona y tengo muchos conocidos y padres de amigos que se están jugando mucho en estas huelgas. Liverpool vive momentos dramáticos en los muelles y su lucha no puede quedar escondida donde no moleste, el muelle es fundamental para la vida de mi barrio y mi gente”. 

El gesto jamás cayó en saco roto para las clases obreras de Reino Unido, el Liverpool ganó aquel partido y los estibadores perdieron más adelante una gran batalla. Con el tiempo esa imagen se ha convertido en algo más que un gesto para el mundo de la lucha obrera en la estiba.

Sir Alex Ferguson, el entrenador mas laureado de la historia del Manchester United y del Reino Unido, declaró estar “orgulloso de un gesto así por parte de un futbolista”, y una vez retirado dijo “a veces los futbolistas parecen vivir en otro mundo, que son ajenos a todo lo que les rodea, recuerdo con cariño una celebración de Robbie Fowler en apoyo a los estibadores. Como hijo de estibador ver a mi padre cada día jugarse y ganarse la vida en el muelle fue un valor fundamental en mi desarrollo como persona. Mi padre me dijo que la mera existencia del estibador es pura resistencia, jamás podré olvidarlo”. 

En la estiba actual existen diferentes organizaciones que trabajan a nivel mundial para apoyarse en los diferentes conflictos que azotan a la profesión, en España con el lema “ni un paso atrás”, los estibadores siguen luchando en los muelles con el ejemplo de Liverpool siempre presente. Que la existencia sea siempre resistencia. 

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