Los Presupuestos 2019 como estrategia electoral del PSOE

El gobierno de Pedro Sánchez pasará a la historia por varias razones, entre ellas, por ser el único gobierno que ha dirigido el país gracias a una moción de censura, y por ser el gobierno más efímero desde la muerte del dictador. Pedro Sánchez llegó a la presidencia con el objetivo de aprobar unos presupuestos sociales comprometidos con los más vulnerables. Pero su jugada no le ha salido nada bien. O sí. Unos presupuestos que, como medidas estrella recogía la subida del salario mínimo interprofesional a 900€ o la equiparación de las subidas de las pensiones con el IPC (Índice de Precios al Consumo).

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El tema central que ha copado los informativos en las últimas semanas han sido los presupuestos generales. La estrategia de Sánchez fue clara: usar cuanto estuviera en su mano para ganar tiempo en el gobierno. Para ello, no dudó en tomar la mano de Unidos Podemos granjeándose su apoyo, que finalmente consiguió. Un tiempo que Pedro Sánchez ha usado, de aquella manera, para intentar dejar claro que son el partido de izquierdas por excelencia en España.

Y su muleta para ello ha sido Unidos Podemos. Pero cualquiera que haya estudiado todo este proceso “sanchista” con atención, se cerciorará de que Pedro Sánchez era sabedor de la imposibilidad de aprobar estos presupuestos. Pedro Sánchez no dudó en usar a los partidos independentistas para ganar tiempo extra en el gobierno. Un Sánchez que siempre se ha mantenido firme en la convicción de que “dentro de la Constitución, todo; fuera, nada“, y que ha manifestado en numerosas ocasiones que está en contra del derecho de autodeterminación de Catalunya.

Entonces, ¿Por qué ha intentado granjearse el apoyo de independentistas, aún sabiendo que estos tienen el punto de partida en conseguir un referéndum de autodeterminación de Catalunya? Sencillamente, para obtener más tiempo, un tiempo suficiente para hacer creer a la sociedad española, que ellos son el pilar fundamental de la izquierda.

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El desenlace lo conocíamos todos, y Sánchez el que más. Según el mandato constitucional, si un gobierno no recibe el apoyo para aprobar los presupuestos generales, es obligado a disolver las Cortes Generales y a convocar nuevas elecciones. Y el 28 de abril fue la fecha escogida por Pedro Sánchez para la celebración de dichas elecciones.

El resultado será el desenlace de esta estratagema socialista. Será la confirmación para saber si la jugada del PSOE ha sido buena o no. Y tras el rechazo de los presupuestos, el ejecutivo ha decidido aprobar varias medidas de carácter social mediante decretos, como el subsidio para los desempleados mayores de 52 años o la subida del salario mínimo interprofesional.

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