Calor, muerte, incendios y el día de la marmota

Cada vez que una ola de calor golpea España, parece que sus ciudadanos se conviertan en Bill Murray en la película Atrapado en el tiempoGroundhog Day, en su versión original-. Y, aunque el filme es una comedia, en este caso el argumento no hace ninguna gracia.

Esta mañana nos hemos despertado con la noticia de una nueva muerte causada por las altas temperaturas. Un menor de diecisiete años ha fallecido como consecuencia del calor padecido, mientras trabajaba en el campo cordobés. Cada año se repite la misma historia, y el Estado y los gobiernos autonómicos parecen ser incapaces de dar con una solución. Evidentemente, a la patronal le es indiferente, ya que siempre puede contratar a otra persona para sustituir a la víctima.

Es evidente que algo se está haciendo mal: no puede ser que anualmente fallezcan personas como consecuencia de los golpes de calor. Sean trabajadores del campo, empleados en la construcción de carreteras o administrativos -otro de los problemas son los cambios de temperatura entre la oficina, con aire acondicionado, y el exterior-. Quizás el PSOE debería proponer legislar sobre este tema en el nuevo Estatuto de los Trabajadores que quiere implantar.

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El otro gran debe es la gestión de los bosques y los incendios forestales. Hace tres días que arde un incendio en la provincia de Tarragona. Iniciado en el municipio de Torre de l’Espanyol, en estos momentos ya ha quemado 6.000 hectáreas. Pese a que los bomberos han conseguido perimetrarlo, todavía está descontrolado.

No se puede controlar cuándo se va a producir un incendio ni dónde, pero sí se pueden aplicar medidas para paliar los efectos. Por ejemplo, mantener los bosques limpios, quitando todo el material orgánico del que se desprenden los árboles y las plantas -hojas secas-. En el caso de Cataluña, la mayoría de bosques son de titularidad privada, y la Generalitat invierte dinero en ayudas para que estos privados limpien sus bosques. No obstante, a muchos no les salen las cuentas, y prefieren dejar que el bosque se degrade.

El problema es que en 2012 ya se produjeron grandes incendios, en esta ocasión en la provincia de Girona, en la comarca del Alt Empordà, que provocaron 4 muertos y la quema de 14.000 hectáreas de tierra. Los discursos en los medios de comunicación eran los mismos que se producen ahora, demostrando que en los siete años que han pasado entre uno y otro no han servido para nada.

No se puede evitar que se produzcan incendios: es un fenómeno natural, que en ocasiones sirve para regenerar la tierra -los incendios controlados son utilizados en el medio agrario-, pero sí se pueden mitigar sus efectos. Finalmente, también hay que recordar los recortes que han padecido los cuerpos de bomberos en toda España, limitando sus capacidades y poniendo en peligro sus vidas.

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