Ecuador: Lenín Moreno y el síndrome de Münchhausen

Lenín Moreno, el traidor ecuatoriano de uno de los grandes líderes latinoamericanos del presente siglo y del proyecto político denominado “La Revolución Ciudadana”, ha sido comparado con Leonidas Plaza, quien traicionó en el pasado siglo al General Eloy Alfaro, y resulta un poco más ruin que aquel.

Entre las frases que ha acuñado durante su fallida presidencia, están las que utilizó a poco tiempo de asumir la presidencia y reunirse con los representantes de la banca diciendo:

  • Yo les estoy agradecido por no haber votado por mí. A los que les estoy agarrando un poco de odio es más bien a los que votaron”.
  • Cuando a ti te comunican que tienes cáncer, es posible que el único que se alegre sea el médico… el que tiene cáncer cambia de vida y al final el médico cambia de carro“.
  • Inaugurando el parque Las Vegas, en la ciudad de Portoviejo, dijo que el parque tendría “terrazas para los enamorados, para que los niños y jóvenes puedan hacer el amor”.
  • En Ecuador no perdemos la esperanza de tener un expresidente preso“.

Por esta última frase se entiende el frenesí desatado por la fiscal 10/20 y los jueces venales encargados de investigar, acusar, juzgar y sentenciar a Rafael Correa, en un infame proceso cargado de ilegalidades y fraudes judiciales que se ha denominado como el caso “bochornos”.

Así se le conoce por la burda e infame trama desarrollada con el único fin de impedir su participación en las elecciones de 2021, lo que no saben es que queriendo enterrar la imagen de Correa, lo único que han logrado es acumular mas desprecio sobre sí, y repontenciar la imagen de Correa y la Revolución Ciudadana que a la presente fecha lleva más del 60% de intención de voto.

>>La victoria de Rafael Correa y Jorge Glas<<

Moreno ha pasado el tiempo de su presidencia desde que asumió el cargo, lavándose las manos y endilgando la responsabilidad de su inoperancia e ineptitud para gobernar el país al gobierno anterior.

Así, en cada ocasión que se reúne con la prensa, o cada vez que aparece en una “cadena nacional”, jamás olvida el responzabilizar al gobierno anterior de la actual tragedia. “Culpa de Correa”. Sin acordase de que él mismo fue vicepresidente de Correa en los dos primeros períodos, y en el último estuvo en Ginebra en una función decorativa de la ONU, pagado por el gobierno anterior.

Tratando de aparecer lo menos posible “para proteger su imagen” -que ya no tenía-, encargó la ejecutividad del gobierno a funcionarios de menor nivel como ministros y secretarios, entre los que destacan lo peor de la mediocridad, ineficencia, e ineptitud.

Como la ministra de gobierno, el ministro de finanzas, el “jefe de gabinete”, el usurpador de la vicepresidencia (quien se encuentra en plena campaña electoral), al que ha designado como próximo candidato presidencial,- y el muy ingenuo se lo ha creído-.

Con la emergencia del COVID-19, ha desaparecido totalmente del escenario y los demás también, ahora solo aparece en toda noticia y foto posible el ilegítimo vicepresidente, a quién tratan de posicionar en el imaginario nacional, cosa que no se logra porque el pobre muchacho es tan carismático como un iceberg, y el pueblo sabe que todo es parte de una engañosa patraña.

En el transcurso de su mandato, de forma permanente, ha pasado disparando frases de corte estúpido por decir lo menos, con el afán de distraer la atención de la ciudadanía.

Aprovechando así la distracción para realizar “cambios” que por lo general han servido para comprar el apoyo de la banca, la prensa, los empresarios y las fuerzas armadas y la policía, que en definitiva son quienes lo sostienen en el cargo, a pesar que apenas cuenta con el 4% de aceptación ciudadana.

Una de las últimas en plena emergencia ha sido: “hay que transparentar las cifras” a propósito del número de infectados y muertos por el COVID-19, reconociendo la inficiencia de los “encargados” de llevar adelante el proceso de atención sanitaria a la ciudadanía.

Como último logro frente a la pandemia y para “ayudar” a sus amigos los empresarios ha autorizado los despidos sin pago de indemnización, y al mismo tiempo ha dispuesto contribuciones especiales a las empleados públicos y privados, gravándoles sus exiguos sueldos.

En cambio a la banca y a las grandes empresas, las pequeñas ayudas que les ha solicitado son deducibles de los impuestos, es decir no aportarán nada.

Ya hay en este momento que escribo más de mil trabajadores despedidos a nivel nacional, y el ministerio del Trabajo, en lugar de defender los derechos de los trabajadores se ha convertido en la agencia de desempleos del empresauriado privado.

La institución gubernamental avala la ilegalidad e incoherente decisión en medio de la emergencia, que afecta sobre todo a la clase trabajadora que vive de su insuficiente sueldo. Todo en aras de apoyar los “acuerdos entre las partes”. Jamás será esto un acuerdo, sino una imposición del que tiene la sartén por el mango.

Y a propósito conviene citar algunas de las estrategias de manipulación política o “armas silenciosas” referenciadas por Noam Chomsky como las más recurridas actualmente:

  • Distraer con un diluvio de insignificancias para desviar la atención de los problemas importantes.
  • Crear problemas para que los ciudadanos demanden las soluciones que se tenían previstas.
  • Tomar gradualmente medidas difíciles de aceptar, y diferir las decisiones en el tiempo para aumentar la resignación.
  • Tratar a los ciudadanos como necesitados y autoculpables para mermar su autoestima y su autonomía.
  • Instigar con emociones para evitar el análisis racional.
  • Mantener una educación mediocre y una cultura insustancial en la que sea virtud la incultura.
  • Usar el conocimiento sobre el comportamiento humano y las tecnologías más avanzadas para que la sutilidad de la inducción no aparezca como violatoria de la autonomía individual, y para que las decisiones sean asumidas como empoderamiento voluntario.

Un vademécum en la sombra para políticos en “modo electoral”.

La conducta del traidor Moreno, arroja de manera inequívoca el diagnóstico como portador del síndrome de Münchhausen.

Yo en cambio les pido perdón porque debo reconocer que a través de este artículo, estoy reconociendo implícitamente que padezco del síndrome de disgrafía específica.

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