Anotaciones de guerra (II): los constructos de la mediática digital

Segunda y última parte de un contenido reflexivo sobre las matrices de opinión impuestas por los medios de comunicación digitales en en función de agendas hegemónicas. Durante la primera entrega se sentaron las bases argumentales que deben ser leídas para entender el texto que se reproduce a continuación. Para ello haga click aquí.

El futuro anuncia que sólo bastará una duda en el comportamiento de todos los “influencers” y nuevas estrellas del circuito contemporáneo latinoamericano, una duda para demoler su reputación.

Un testimonio clave, “una matriz de opinión” contraria para acabar con la carrera y el honor de alguien. Una cucharada de su propia medicina, y ni siquiera tenemos que gastar energías. Sólo debemos sentarnos a ver el cadáver del enemigo pasar.

Una “inofensiva” matriz de opinión de funcionarios corruptos en el PT en el Gobierno de Dilma permitieron un golpe al progresismo de la región. La matriz de “gobierno corrupto”, (hoy al escribir estas líneas se comienzan a revelar hechos que ponen en duda el fallo jurídico contra varios funcionarios de Lula) es la clave de la estrategia.

Las matrices de opinión pueden apoyar invasiones, golpes de Estado, genocidios. Pueden moldear la conducta, porque se hacen opción para la toma de decisiones.

Clásicos son los testimonios, las entrevistas. Las notas de opinión. Los proyectos de “Concepto” y “Mover la Matriz” tienen por fuerza que derivar del entorno digital. Hablo de la realidad preproducida, el “live”, los “memes” y “stickers”, las “app”, los juegos, los diarios digitales.

Si los recorridos de la matriz generan impresiones y testimonios, los escenarios pensados para compartir con la matriz, explorarla, testearla y definirla individualmente son la tarea de los comunicadores del futuro.

Las “causas globales” cuentan con la simpatía y en algunas voces adhesión ideológica de los usuarios y usuarias. Apoyar esa causa significa, para el “mainstream” apoyar las intenciones geopolítica reales del los actores. Entonces una fan de Ricardo Arjona se encuentra apoyando el asesinato del Presidente de Venezuela, porque si lo dice Ricardo que es poeta y algo de verdad tendrá el chisme.

Las causas globales de los medios son entes macro, son “rebeldes”, “humanitarias” y “antisistema” pero presentan varias dolencias: la primera es que son políticamente correctas para el gran capital.

Son causas que cuentan con el guiño de ojos imperial y la palmadita en la nalga del FMI. Son presentadas al gran público con la intención de politizar, de recorrer su desempeño en la sociedad y auto producir contenidos, porque a su vez son matrices de opinión, no son verdaderas.

No son ni siquiera luchas reivindicativas, libertarias, revolucionarias, son causas dictadas por los dueños de las plataformas y de Internet. Estos son los mismos dueños de las transaccionales. Es una adhesión ideológica en apariencia. Es decir, la ideología del fetiche en su dimensión existencial, ontológica.

Y claro, suelen ser enarboladas con la bravura personal y odio digital (un odio socarrón y pendenciero, muchas veces anónimo contra el “malo de la película“). Nuestros jóvenes odian en política, con ganas de matar en el mundo digital, pero en el mundo real les importa un bledo.

La lectura y la formación no interesan, en un éxtasis del pragmatismo y lo empírico y una colisión con la teoría sin razón aparente (tal cual pregona el postmodernisno), un pluralismo que exalta la incoherencia teórica. Una juventud que odia de gratis, se ladilla demasiado, que fastidio leer y que coño es eso global.

Y se habla del pluralismo, la apertura mental, la tolerancia, la diversidad y el progresismo. Pluralismo que tiene como máximos exponentes los memes y lo “viral”. Nuestra juventud es dedicada siendo antipolítica, antiorganizativa.

No logran salir del encanto de sí mismos, dependientes del día a día. Su sujeto es el yo, en la fotografía selfie y la vida narcisa. Han crecido presenciando la muerte de los medios tradicionales, y navegan sin apuros hacia el Colapso.

Lo resaltante no es que estén subyugados, en casi todos los países del mundo. Lo alarmante es que no lo estén todos, y que nosotros no nos demos cuenta de que de algún modo, fuimos sus maestros.

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