Pame Aguirre: “desaparecieron el país de oportunidades en el que se convirtió el Ecuador”

Ecuador vive en un clima de tensión social permanente. Tras el inicio de la censura electoral a distintas fuerzas de la coalición progresista Unión por la Esperanza (UNES), que representa a la oposición a Lenín Moreno, la democracia de la nación suramericana ha sido fuertemente cuestionada.

elestado.net ha querido hablar con la dirigente de izquierda Pame Aguirre para conocer algunas cuestiones políticas y sociales tanto del país como de la unidad progresista que ha logrado confirmar la oposición.

¿Cuáles son las primeras medidas que tomaría UNES si alcanzase el poder ejecutivo?

Tristemente vamos a recibir un país destrozado, ponerlo de pie será un desafío difícil donde no hay lugar para las pujas sectarias. Tenemos que ser claros, la economía y el tejido social están destruidos, como producto de una política económica dictada desde afuera, por organismos internacionales.

Nos han hecho creer que este gobierno actúa de forma improvisada. Falso. Este gobierno sigue al pie de la letra las recetas del Fondo Monetario Internacional. Los escándalos semanales de corrupción son cortinas de humo planificadas para invisibilizar las políticas económicas que han permitido la fuga de capitales. La Patria renacerá retomando las políticas soberanas que teníamos.

La deuda del Ecuador sumada a la profunda inestabilidad y a la crisis social, desecha cualquier posibilidad de desarrollo y deja al país a la merced de los mercados financieros internacionales. Hay que acabar con aquello. Para que Ecuador vuelva a crecer, el proyecto debe ser propio e implementado por nosotros, no siguiendo recetas externas que siempre han fracasado.

Gobernaremos con los sectores sociales y para los sectores sociales. Retomaremos urgentemente el Plan Nacional de Desarrollo, que nos permitía avanzar teniendo claro el escenario del país, sus metas y objetivos medibles.

Es imperativo volver a ser un Estado de derechos y de justicia. La Constitución más progresista de América Latina debe cumplirse. No más recortes a la salud y educación, que están prohibidos constitucionalmente.

Actualmente tenemos el nivel de desempleo más alto desde 1999. Hemos retrocedido 20 años. Generaremos empleo digno. Eliminaremos las leyes de precarización y flexibilización laboral. Recuperaremos nuestros bienes públicos, ni privatizaciones, ni concesiones, ni cierres. No podemos quedarnos sin Ferrocarriles del Ecuador ni sin infocentros.

Retomaremos la inversión pública, que tanta falta le ha hecho al país en estos tres años. La construcción de obra pública era parte del motor de la economía y además aseguraba el acceso a derechos. Volveremos a impulsar el cambio de la matriz productiva para poner a nuestros productos en los mercados mundiales.

Necesitamos volver a ser ejemplo en la entrega de becas, en la construcción de hidroeléctricas, en la eliminación de la pobreza. En el 2007, la pobreza estaba en el 61%, con las políticas de la Revolución Ciudadana bajó al 36% en el 2014. Una reducción de 25 puntos. Sin embargo, ahora ha subido al 43%, la pobreza aumentó 8 puntos en este gobierno.

Vamos a revertir un gobierno para las élites por un gobierno para las mayorías. Vamos a cerrar heridas y sembrar sueños. Volveremos a creer que somos un país de oportunidades.

¿Está Ecuador peor ahora que hace 3 años?

Evidentemente, estamos en el suelo como país. Han destruido todo lo que han podido, pero esta destrucción no se dio de un día para otro. Empezó en el 2017 cuando se aprobó la consulta popular inconstitucional, que buscaba destituir a todas las autoridades de control. El objetivo era que estos puestos sean ocupados políticamente por el reparto.

Necesitaban votos de la Asamblea, así que repartieron el Concejo de Participación Ciudadana, el Concejo Nacional Electoral, La Defensoría del Pueblo, la Superintendencia de Bancos, compañías, economía popular y solidaria, todo lo repartieron. Y así destruyeron la institucionalidad. Vamos a tener cuatro vicepresidentes en cuatro años, retrocedimos 15 años de estabilidad política.

Todo aquello también ha causado una profunda crisis económica y social, el PIB al 2019 fue de-0.5%, el mas bajo de la década. En diciembre de 2019, la pobreza en el área multidimensional en el área rural alcanzó el 71%. En el 2020 se pagaron 936.000.000 en deuda externa en la peor crisis sanitaria de la historia, dinero que se necesitaba para equipar hospitales, comprar medicinas y dotar de insumos médicos para combatir la pandemia del coronavirus.

Como resultado, somos el país con la mayor cantidad de muertos por millón de habitantes. La perdida de empleos alcanzó a 280.000 personas  en Julio del 2020, y hasta diciembre se cree que puede llegar hasta 750.000 personas.

Son casi 3.000.000 de personas que serán afectadas de manera indirecta. En Mayo, los presupuestos de educación y salud se reformaron y se redujeron sustancialmente al presupuesto inicial que se había propuesto en el 2020. Ahora el Ministerio de Educación tiene 909.000.000 menos, el Ministerio de Salud 217.000.000 menos.

Es increíble que en plena pandemia se reduzca el presupuesto de salud, ningún Estado, ningún país había hecho algo semejante. Además que en estos tres años ni una sola piedra se ubicó para la construcción de obras públicas. Este gobierno invirtió cero en el bien de la gente.

Detrás de todos estos datos terroríficos hay hombres y mujeres que sufren, no sólo son datos, son vidas, son derechos. Si hemos retrocedido, es algo completamente doloroso, no retrocedimos, nos caímos, nos aplastamos.

Buscaron la forma de desaparecer el país de oportunidades en el que se convirtió el Ecuador en la Revolución Ciudadana, para devolvernos el viejo país donde se llevaban millones de dólares en sacos de yute, y ahora se llevan millones de dólares en insumos médicos.

Retrocedimos más de 20 años, estamos mucho peor. Pero tenemos una esperanza de volver a pararnos como país, de volver a caminar junto a un gobierno progresista, de acuerdos, gobernando con las grandes mayorías y los sectores sociales.

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