La monarquía se fuga y los republicanos no aparecen

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Qué gran pastel nos ha presentado el rey emérito Juan Carlos I de España. Es un escándalo monumental la fuga del monarca. Ahora, quién me venga y me diga que el Estado español dispone de una democracia consolidada me voy a echar a reír de aquí hasta Abu Dhabi (residencia humilde y costeada con el dinero que se ha ganado el monarca con su sudor).

La legitimidad de la monarquía

Pero este escándalo me parece infinitamente inferior a lo que realmente es importante; la legitimidad de la monarquía y las implicaciones de los que la rodean. 

En mi humilde opinión el posicionamiento que está adoptando el PSOE incrementará, más tarde o temprano, la brecha que ya existe entre ciudadanía y monarquía. No se puede ser tan brusco y paternalista que incluso se niega lo obvio, o como hizo el Presidente Sánchez, se bloquea la transparencia en pro de un bien mayor, supremo. Es muy fuerte que a día de hoy no sepamos por boca de algún organismo oficial (como si quiere ser Fernando Simón) dónde está Don Juan Carlos.

Y es todavía más grave intentar desviar la atención del marrón que se viene encima argumentando (como han argumentado muchos mandatarios socialistas esta semana) que esto de la fuga del “susodicho monarca”  es peca minuta en comparación con la crisis económica y sanitaria que estamos viviendo. Nada más lejos de lo que va a pasar; la crisis de legitimidad de la monarquía es y será un motivo para profundizar en el malestar social que ha generado la covid-19.

Es asombroso ver en primera persona como el socialismo apuntala de nuevo la monarquía. ¿Y por qué ocurre? Todo este berenjenal no es gratuito para ninguno de los actores implicados, tampoco para el socialismo. El hecho de mantener en respiración asistida a una casa real en clara decadencia significa para la imagen del socialismo ganar una imagen de orden, de madurez, de seguridad para una parte del electorado en general.

Por contra, ya disponen de un Podemos intentando apretar por la izquierda no sé si para intentar hacer caer la monarquía o bien, para usar este desastre para sacar un poco la cabezita en medio de tantos vestiditos largos y corbatas.

El error del PSOE

Vuelvo de nuevo a insistir en el inmenso error que comete de nuevo el Partido socialista de Pedro Sánchez cuando intenta proteger una monarquía corrupta -que al paso que vamos también será delictiva-. Pretender centralizar políticamente todas las crisis (económica, sanitaria, institucional) en la figura de Pedro Sánchez y poquita cosa más.

Es jugársela mucho, y es dejar que la ciudadanía enfoque su desencanto -que se puede producir de maneras muy pero que muy impensables actualmente- en una sola figura, que valga sea dicho de paso; el Presidente Sánchez no tiene entre sus virtudes el carisma.

>>Corrupción y monarquía: la mujer del César no solo debe ser honrada, sino parecerlo<<

Hace ya unos cuantos meses argumentaba en un artículo en elestado.net de la proximidad de una nueva transición política en España. No creo que se pueda negar que el sistema democrático español tarde o temprano va a cambiar. Pero lo que importa aquí no es el medio, sino la finalidad que se presupone que debe provocar una nueva transición: profundizar en el modelo democrático y la renovación de sus instituciones. 

El cambio político en España

Dicho esto, los acontecimientos como el de la fuga del emérito es hacer más profundo un pozo que no tiene fin. Y es que el cambio político en España parece encaminarse otra vez a ser concebido a la “español”. O sea, con muchos gritos, a tortas y intentando eliminar al “enemigo” tanto como se pueda incluso llegando a la humillación más absoluta.

Una mezla de testosterona con dosis de verborrea hinchada expresamente para aislar la realidad del cambio político real: República y renovación democrática vs democracia lenta, autoritaria y controlada por los vestigios de la cultura política del 78. 

Y mientras tanto el republicanismo, no consigue ni situar seriamente el debate sobre un cambio de modelo de estado. Mucho me temo que la izquierda republicana (Podemos y algunos socialistas) intentan marcar perfil sabiendo que son pocos. De nuevo un error.

¿Dónde está el espíritu movilizado del 15-M? Todo debe pasar ahora que Podemos está gobernando, por el sistema político. Se hecha a faltar movilizaciones de rechazo, no sólo contra la casa real, sino contra el modelo político caduco, era el momento.

De este papel de enfadado y un poco enrabietado no sólo no sirve para nada, más puede ser contraproducente para un movimiento político que necesita como el agua un espacio donde poder dinamizarse, y no sólo hacer gestos de mimo.

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