México: Valles Centrales de Oaxaca en la época prehispánica

Los Valles Centrales se ubican más o menos al centro del actual estado de Oaxaca, formando una especie de “Y” e irrigados por los Ríos Atoyac y Salado. Los tres ramales mayores de dicha “Y” son el Valle de Etla al noroeste, Tlacolula en el este y el de Zaachila-Zimatlán hacia el sur. Los pobladores de estos lugares eran nombrados zapotecas.

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Periodo Preclásico (1200 a.C. – 200 d.C.)

El primer sitio de importancia en los valles es San José Mogote, ubicado en el Valle de Etla. En las tumbas de este lugar se puede inferir una diferenciación social, debido a la gradación de los entierros: desde los sencillos hasta los más elaborados con ofrendas de cerámica fina y ornamentos de jade, concha y magnetita.

Monte Albán aparece en escena alrededor del año 500 a.C. y va tomando fuerza gracias al debilitamiento de San José Mogote, pasando este a ser un centro administrativo dependiente del primero, como parte de un reacomodo político de la región.

Algunos autores proponen que Monte Albán es el resultado de una fusión o confederación de tres entidades políticas antes autónomas, en una nueva y más compleja capital común al centro de los tres valles y en lo alto de un cerro.

Por la naturaleza montañosa de la región, el control de los Valles Centrales lo tendría quien dominara un punto alto situado estratégicamente; por eso Monte Albán logró consolidarse en los valles a lo largo de los siglos y dominó el periodo clásico.

De la traza arquitectónica de Monte Albán, cabe destacar el edificio de los danzantes, con cerca de 300 lápidas con hombres desnudos tallados en ellas (imagen de abajo). Hay diferentes interpretaciones para estas representaciones, una de ellas es que se trata de jefes enemigos vencidos y sacrificados.

Periodo Clásico (200 d.C. – 900 d.C.)

Aproximadamente entre 100 a.C. y 200 d.C. se concluye la traza arquitectónica de la Plaza Principal de Monte Albán (imagen de abajo). Hay una proliferación de dioses (representados en urnas de cerámica como seres sobrenaturales) lo cual habla de un control de la población por medio de la religión.

En esta época también hay una colonización zapoteca de las montañas y otras regiones colindantes a los valles centrales. El periodo clásico es la época de gran florecimiento de Monte Albán y la cultura zapoteca en el Valle de Oaxaca y las regiones aledañas.

Varios autores proponen que hubo una relación entre Monte Alban y Teotihuacan (centro del país), habiendo varias explicaciones. Una es la existencia de un barrio zapoteco en Teotihuacan, que sugiere la consolidación del poder de Monte Albán.

En este barrio se encontraron tumbas, urnas y cerámica de estilo zapoteco del Valle de Oaxaca. Algunos estudios sugieren que los zapotecos contribuyeron con conocimientos astronómicos y calendáricos, con técnicas de medición y, tal vez, con el trazo de la ciudad de Teotihuacan.

Otra explicación habla de una presencia teotihuacana en Monte Albán, sugiriendo que Monte Albán fue subyugada por los Teotihuacanos; otro argumento es que la elite zapoteca se relacionó con los teotihuacanos, tomando prestados varios rasgos culturales.

Existían unidades políticas separadas e independientes de Monte Albán, como Lambityeco, ubicado en el Valle de Tlacolula. Este poblado se insertaba en el sistema de comercio de Monte Albán como un sitio especializado en la producción de sal, la cual era obtenida por la evaporación del agua recolectada del Río Salado en grandes recipientes.

Entre los elementos arquitectónicos y escultóricos que llaman la atención por el fino acabado del estuco se encuentran los mascarones del dios Cocijo (imagen de abajo).

Lambityeco no estaba ubicado en la cima de un cerro o algún tipo de elevación que le permitiera tener una visión y control de sus alrededores, sino que estaba situado a nivel de la planicie.

Probablemente esta pueda ser la causa de su caída ya que era de muy fácil acceso para invasiones militares. Se piensa que después de la caída de Lambityeco, los pobladores de este sitio pasaron a formar parte del poblado de Yagul en el posclásico.

Después que Monte Albán dejo de ser el asentamiento hegemónico en el Valle de Oaxaca, Lambityeco y otros pueblos pequeños tomaron el poder y control político de territorios menos vastos, pero establecieron, al igual que otros grupos étnicos en Mesoamérica, alianzas matrimoniales entre los diferentes linajes, situación que le dio estabilidad política y económica a la región.

Monte Albán fue abandonado y la construcción monumental cesó. Tal vez unos cuantos habitantes se quedaron y continuó siendo venerado como lugar sagrado para ceremonias y enterramientos. Las causas del fin de la etapa de dominio de Monte Albán aún son inciertas.

Periodo Posclásico (900 d.C. – 1521 d.C.)

Hasta el siglo X d.C., los zapotecos fueron los únicos que ocuparon los Valles Centrales, pero a partir de esa fecha, algunos grupos mixtecos que llevaban siglos ocupando la región occidental del actual estado de Oaxaca, penetraron a los Valles Centrales.

En los códices se narran batallas de unos pueblos contra otros en la zona de la Mixteca (ubicada al oeste de los Valles Centrales), eran muy proclives a la guerra. Se puede pensar la invasión mixteca a los Valles Centrales como parte de un proceso de expansión y conquista, tal vez a partir del siglo XII.

Lo anterior concuerda con las movilizaciones y el surgimiento de un tipo particular de Estado militarista a nivel mesoamericano que marcan el inicio del periodo Posclásico.

Una de las situaciones que facilitaban estos movimientos de conquista eran las alianzas matrimoniales, en este caso entre los linajes dominantes zapotecas y mixtecas. Mitla, Yagul y Zaachila son los sitios mejor conocidos del periodo Posclásico. Son sitios pequeños en comparación con los grandes centros urbanos del periodo clásico.

Yagul destaca por estar en lo alto de un cerro; tiene varios puntos desde donde se puede observar todo el Valle de Tlacolula. Es característico su conjunto palaciego formado por 6 patios dentro de una especie de laberinto, lo cual puede entenderse como una forma de confundir a los atacantes, ya que al no conocer las salidas, quedarían atrapados y serían presa fácil de una emboscada (imagen que sigue).

Mitla es conocido por el uso de las grecas, adornos incrustados en las construcciones del sitio. No son simplemente piezas de piedra pegadas a las paredes, sino que tienen toda una planeación geométrica, puesto que se puede ver cómo encajan unas con otras a la vez que con huecos hechos a la medida en las paredes, quedando fijas simplemente por el peso y por la manera en que encajan en todo el arreglo (imágenes de abajo).

Fuente: “Historia antigua de México”, volumen I, II y III. Varios autores.

 

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