Donald Trump se proclama vencedor pese a no haber finalizado el escrutinio

Joe Biden encabeza la disputa por la presidencia de EEUU. Con el 90% de los votos escrutados. Sin embargo, la ventaja es leve, apenas 11.000 votos, según señalan fuentes del New York Times.

Donald Trump se ha hecho con los estados de Ohio, Texas y Florida, mientras que los demócratas se adelantan en Wisconsin. Pensilvania y Michigan. Se convierten así en la clave de este duelo los estados que permitan conocer al ganador.

Sin embargo, una vez más, se han podido ver cuáles son los verdaderos intereses del actual presidente. A falta de la contabilización completa de los votos presenciales y por correo, y quedando aún por debajo de Biden, Trump se ha autoproclamado presidente.

 

Pero no solo se ha quedado ahí: ha ido más allá, advirtiendo que pretende paralizar el escrutinio y que llevará esto ante el Tribunal Supremo. Su argumento se basa en la comisión de un fraude electoral y afirma que “en lo que a mí respecta, ya hemos ganado”.

Pocos presidentes a lo largo de la historia han mostrado un nivel de cinismo tan elevado como este. Trump trata de camuflar su ambición y su lucro bajo un falso amor a sus ciudadanos. Dice que estas elecciones son “un fraude para el pueblo estadounidense”, cuando lo que de verdad quiere decir es que estos resultados acaban con su mandato y, por lo tanto, con la posibilidad de hacer y deshacer a su antojo.

Habla de la integridad de su país, esa que no protege cuando deja morir a miles de personas en la calle sin la posibilidad de recibir una atención sanitaria, sin ningún tipo de recurso, sin ninguna opción para llevar una vida digna.

Habla también de la ley que él mismo se salta cuando evade sus impuestos, cuando construye muros ilegales, o cuando permite a otras grandes fortunas seguir explotando los recursos públicos sin dar nada a cambio.

Donald Trump tiene miedo, pero no de que su ‘amado’ país quede bajo el mando de un mal gobierno, sino de perder su privilegios, esos que tantas ‘fake news’ y mentiras les ha costado conseguir.

El aparato propagandístico de Trump no tiene nada que envidiar al de Hitler allá por 1945. Un discurso similar y un carisma que han conseguido convencer incluso a aquellos que se ven perjudicados por sus políticas.

Y como no podía ser de otro modo, la respuesta de Biden no se ha hecho esperar. Biden pide paciencia a sus votantes y afirma que su partido va a ganar estas elecciones. El candidato confía en su potencial para ganar estas elecciones, y sus votantes le creen.

 

Biden es el rayo de esperanza de este país, porque EEUU no puede soportar 4 años más de destrucción política, económica y social. Ni ellos, ni nosotros, porque no olviden que las elecciones de EEUU deciden el futuro del mundo. 

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