¿Traición a quién?

Si usted se sintió traicionado por el presidente Moreno, pues hizo bien.

Si usted se sintió traicionado por el presidente Moreno, pues hizo bien. Cuando Lenín Moreno, asume el poder en mayo de 2017 y dice “me están empezando a caer mal los que votaron por mí“, ¿qué nos estaba advirtiendo?

Su foto con los patriarcas de la impresentable prensa mercantil, su repentino desprecio por todo lo que tuviera alguna relación con la Revolución Ciudadana -de la que fue pieza clave-, y en general su viraje de 180 grados, es un verdadero caso de estudio y una alarma, respecto al funcionamiento de nuestra sociedad.

¿Pero a quién traiciona Moreno cuando decide gobernar como lo ha hecho? ¿Quiénes deberían sentirse traicionados? Yo planteo que todo el país. La atomización entre derecha e izquierda -parte de nuestra identidad-, ha llevado a que no tomemos mucho en cuenta cierta terminología, que debería unirnos a todos: República, estado de derecho y democracia. Moreno lo traicionó todo.

Se viró a su propia campaña, plan de gobierno, coidearios, votantes, principios y en general, a todo aquello que debería ser sagrado en términos de legalidad y prácticas políticas. Existen versiones sobre pactos de gobernabilidad y acuerdos silenciosos, a los que habría tenido que acceder el actual primer mandatario, casi obligado, para poder sobrevivir en Carondelet cuatro años, un rehén de su propia desdicha.

Se ha ganado a pulso el mote de traidor. Pero además de millones de votantes decepcionados y casi todo un país en su contra, los precedentes que deja su período de gobierno, podrían ser nefastos. La falta de institucionalidad y constitucionalidad que han regido estos años han hecho que el país toque fondo como no habíamos visto antes -y hemos visto bastante-.

El legado de Moreno está condenado al tacho de basura de la historia, algunos columnistas trasnochados destacan cierto aporte que nos deja su gestión, que hay un lado positivo, y es que en el momento en el que un candidato llega al poder y traiciona sus ofertas y su propia ideología, pierde cualquier legitimidad, no deberíamos ignorar este quiebre de carácter histórico.

Debemos a futuro, protegernos con fuertes preceptos electorales, de esta clase de parias entreguistas, que deberán ser juzgados con firmeza por la historia y la justicia, como los traidores de la patria que son.

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