Elecciones en Ecuador: el Bueno, el Feo y el Malo

Este es el título de un “western” del año 1966, que relata las andanzas de un trío que va en busca de un tesoro escondido, y que al final del filme queda en manos de uno de ellos. La trama de la película como todas las de ese género, lleva al espectador a entrar en el mundo de la guerra civil de Norteamérica, incluyendo largas cabalgatas, disparos, muertes, trampas, envidias, pasiones y todo lo demás que resume un “western” gringo filmado en Italia.

Claro está que los dardos encendidos del Malo y el Feo (dos verdaderos delincuentes el uno más astuto que el otro) iban dirigidos contra el Bueno, un “cazarecompensas” que estaba –digamos- del lado de la Ley.

La película transcurre en su trama, hasta la escena final en que se establece un “truelo” o un duelo entre tres, en el cual, a costa de la ambición desmedida del malo y la evidente torpeza del feo, resulta triunfante el bueno, que además no se queda con el botín para sí, sino que lo comparte con el feo a quien perdona la vida.

La versión ecuatoriana de la trama se da en tiempo de campaña electoral, con los mismos personajes, pero con diferentes actores:

  • El bueno: Andrés Aráuz.
  • El malo: Guillermo Lasso.
  • El feo: Yaku Pérez.
  • El botín: La Presidencia de la República.

Tanto el malo como el feo se dedican a perseguir al bueno, con el afán de desplazarlo y quedarse con el botín.Sin embargo no contaban con que el bueno es el único que conoce en qué lugar se encuentra encerrado el botín.

El malo, tratando de comprarlo haciendo limosnas, e incluso llegando a impostar, “según él”, a la gente sencilla del pueblo. Pero tan mal le fue, que lo que pensó que serviría para mimetizarse, solo consiguió causar burla: pensó que, -como todos los que piensan votar por él-, que el pueblo es procaz y vulgar, usó en sus discursos un lenguaje vulgar, que inmediatamente causó rechazo y burla.

Otro tanto hizo el feo, que en el mismo afán, tratando de parecer indígena, se cambió de nombre y de atavíos, ahora se llama Yaku Sacha, que significa agua y colina, usa cabello largo y “guango”. Se disfraza de mujer, toca el saxo y se anda cayendo de las motos, lo único que ha pasado es que como el agua baja por la colina, así mismo ha bajado la intención de favorecerlo en las próximas elecciones.

Y así el Malo y el Feo, que lo único que buscan es hacerse con el botín a fin de satisfacer su afán y ambición de riqueza y egocentrismo, van diciendo en contra del Bueno que, en caso que él encuentre el botín, el país será desdolarizado y que iremos rumbo a Venezuela.

Aparece una vez más el fantasma del comunismo y todas esas viejas argucias sin sentido, pues lo mismo dijeron que sucedería en el gobierno de la década ganada, y se dieron con la piedra en los dientes, pues durante esos diez años Ecuador tuvo los mejores índices de la historia en manejo político, económico y social.

Entonces el Bueno, casi sin decir ni hacer nada, va acercándose cada vez más al ansiado botín, pues no necesita de disfraces ni impostaciones, porque es un auténtico hijo del pueblo y de la Revolución Ciudadana.

Sabe lo que tiene que hacer para recuperar la Patria y reivindicar los derechos ciudadanos y la soberanía del Estado, por encima de los intereses económicos de la banca chulquera, el empresauriado evasor y explotador y la prensa mentirosa y corrupta, mientras el Malo y el Feo dan palos de ciego tratando de encontrar el lugar donde está escondido el tesoro.

Son millones y millones de votos los que encierra el botín, y mientras el Malo los busca en “los muertos fallecidos”, y el Feo en “los barriles de agua que exportará”, el Bueno no se preocupa de andar haciendo el ridículo, pues sabe que el tan ansiado botín está en el corazón del pueblo, y allí solo entran los grandes, los nobles, los que son auténticamente del pueblo.

Allí está Rafael Correa Delgado tatuado en forma indeleble para la historia eterna del pueblo y de la Patria, y en ese mismo lugar ha entrado ya Andrés Aráuz para quedarse y ser ungido el 7 de febrero como presidente del Ecuador.

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