Ecuador: entre el COVID-19 y la muerte, el desacuerdo

Papi“, (así con cariño), me dijo mi hijo hace unos días, “mi esposa y yo hemos dado positivo en la prueba de la COVID-19“. ¡Qué impotencia se siente al no poder hacer mucho aunque quieras hacerlo todo! ¡Qué incertidumbre al no saber cómo se desarrollará la enfermedad y cómo acabará!

El desmantelado sistema de salud pública, sin camas disponibles en hospitales ni unidades de cuidados intensivos, sin médicos y enfermeras suficientes, sin medicinas y sin presupuesto, sumado a que, así como Ecuador ocupa el primer lugar en el mundo por la peor forma de enfrentar la pandemia, y el mayor número de muertes por habitante, también ocupa el primer lugar en no proveer a los ciudadanos con las vacunas para enfrentar la enfermedad.

Es cierto que la pandemia no se habría evitado en un Gobierno de la Revolución Ciudadana, pero los ecuatorianos estamos seguros de que, si Rafael Correa estuviera al frente del país, o Andrés Arauz ya estuviera posesionado -como lo manda el destino y la voluntad del pueblo-, en la silla presidencial del palacio de Carondelet, el sistema de salud hubiera respondido.

A estas alturas ya tuviéramos acceso a las vacunas SPUTNIK o SOBERANA, y la muerte no se habría enseñoreado por estas tierras, ni tampoco se habría utilizado fosas comunes ni cajas de cartón para enterrar a los muertos, ni habría familiares desesperados por la falta de atención sanitaria, ni se hubieran visto obligados a incinerar los cuerpos de sus seres queridos en las calles de Guayaquil.

Que las elecciones del 7 de febrero las ganó el pueblo ecuatoriano nadie lo discute, pues le entregó el voto al Binomio de la Esperanza formado por Andrés Aráuz y Carlos Rabascall, quienes se distanciaron del segundo lugar con al menos el 13% de los votos, lo que se discute en cambio es cual de los perdedores ocupará el segundo lugar para enfrentarse en una segunda vuelta electoral el 11 de Abril.

Carlos Ranulfo Pérez (a) Yaku, y Guillermo Lasso (a), el banquero, lejos de aceptar la derrota discuten quién está en segundo lugar, y para zanjar diferencias se reúnen teniendo como testigos y promotores del “acuerdo” al propio CNE (Consejo Nacional Electoral) y a los observadores electorales de la OEA (organización terrorista dirigida por un tal Almagro), promotores del caos y de golpes de estado en la región.

Lo cierto es que el acuerdo se desbarató en 48 horas, pues no es admitido en el derecho público ecuatoriano, la solución de diferencia a través de mecanismos no contemplados en la Ley, tal es así que ambos, el falso indígena y el legítimo banquero, mediante sendas comunicaciones lo comunicaron al CNE, por lo que no queda más remedio que promulgar “oficialmente” los resultados de la lid electoral del 7 de febrero.

Que a cambio del acuerdo Yaku pidió demasiado dicen unos, los otros apuntan a que el banquero se dio cuenta del error político gravísimo que significa pactar con la izquierda de los “indios que en octubre 2019 fueron mandados al páramo” por sucios y vándalos.

La muerte ha visitado mi casa, pues el 18 de febrero, mi madre ha partido al viaje eterno, y entre estos dos acontecimientos dolorosos, desconcertantes y purificadores, con la certeza de que afrontarlos y aceptarlos por su propia naturaleza, apoyado en la fe que profeso, son una suerte natural del curso de la vida y que no puedo evitar su advenimiento. Sobre todo el de la muerte de mi madre, aunque dolorosa tiene un efecto balsámico sobre el corazón partido, pues entró en el descanso de las angustias propias de su larga enfermedad.

Pero en cambio, sobre el destino político del país, sobre ese sí que tengo potestad de cambiar la ruta a la que la derecha neoliberal con sus candidatos Lasso o Pérez nos quieren llevar, por eso aunque el decurso de la vida me ha llevado a transitar entre la enfermedad y la muerte, votaré e invitaré a votar por el Binomio de la Esperanza, para recuperar la Patria y el Gobierno de la Revolución Ciudadana, en la que el Pueblo del Ecuador volverá a ser el protagonista.

Los hambreadores, asesinos y sepultureros, empresaurios explotadores y evasores, banqueros chulqueros inmisirecordes y la prensa mentirosa y corrupta, volverán a entender y a respetar que la vida de las ciudadanas y ciudadanos de este país, tiene dignidad y está por encima de sus vacíos y mezquinos intereses, que posicionan el capital por encima de la gente.

Otra vez tendrán que pagar impuestos y tratar con dignidad y respeto a la fuerza laboral que, en definitiva, es la única generadora de riqueza junto a la supervisión, administración y control debido de un Estado Progresista que se preocupe por la educación, la salud, la vivienda y el trabajo de todas y todos los ecuatorianos.

Que vuelva la salud a mis hijos y la Revolución Ciudadana al Gobierno, porque mi madre ya está gozando de la eternidad donde estas cosas no tienen importancia alguna.

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