Anna-Eva Bergman, horizonte norte-sur

El arte abstracto de la pintora noruega Anna-Eva Bergman se basa en su forma diferente de ver el horizonte desde las perspectivas norte y sur.

La obra de esta interesante pintora noruega puede contemplarse en el palacio de Velázquez (eminente arquitecto del XIX, profesor de Antonio Palacios, nada que ver con su homónimo).

Pero antes de entrar nos hemos dado una agradable vuelta por el Palacio de Cristal para ver esas flores gigantes de la muestra dedicada a Petrit Halilaj.

A un cuervo y los huracanes que, desde lugares desconocidos, traen de vuelta olores de humanos enamorados”, que este kosovar, al que adivinamos marcado para siempre por la tragedia de su país, ha instalado con la pretensión de ser la obra de su vida, con la misma intención con la que los pájaros adornan sus nidos y comederos para atraer a sus parejas, buscando que los pájaros del parque del Retiro y los propios visitantes se integren en el mismo ambiente, eliminando de este modo casi sin esfuerzo esas barreras físicas (y las temibles metafóricas).

Vamos ya con Anna-Eva Bergman, conocida pintora noruega como decíamos, que vivió en esa difícil época en que a la sociedad todavía había que explicarle el concepto de arte abstracto, la trasmisión fundamental que para ella era el ritmo de cada pintura.

Esto lo hizo desde la marcada separación existente entre el norte y el sur, y las huellas que en ella dejó esta forma diferente de ver desde esas distintas perspectivas el horizonte, los límites, la realidad y los colores.

Hay que explicar previamente que ella vino a España por primera vez en la época de la República, volviendo luego en los luminosos y trasgresores sesenta, y posteriormente en los setenta para residir aquí durante largo tiempo, conmovida por su primer viaje a Andalucía y posteriormente a Castilla, origen de su famosa serie “Piedras de Castilla”.

Vinilo y hoja de metal sobre tela

Grand Flinmark rouge

Vinilo y hoja de metal sobre tela

Nuit arctique

La línea es el esqueleto indispensable de la pintura, pero ¿por qué se ha de utilizar la línea para delimitar los contornos? ¿No es acaso el ritmo mucho más importante? No existen los contornos, solamente transiciones de una cosa a otra, de la luz a la oscuridad, de un color a otro. Los contornos son limitaciones, y existe un mundo sin limitaciones donde la pintura es un mundo en sí misma sin otro límite que el exterior del marco“.

Acrílico, pasta de modelar y hoja de metal sobre tabla de madera masonita

Nunatak or II

Hay un motivo que se me presenta frecuentemente en mi pintura y que me cuesta reprimir, el horizonte. El horizonte significa para mí la eternidad, el infinito, aquello que está más allá de lo conocido, aquello que da paso a lo desconocido. Cuando contemplo mis horizontes, estos despiertan en mí un deseo nostálgico. Sin embargo, ¿un deseo de qué? No consigo discernirlo. Vive en mí pero no sé describirlo”.

Acrílico, hoja de metal sobre tabla de madera masonita

Horizon à una ligne

Su pintura en Noruega es realmente gélida:

Montagne transparente

Vinilo y hoja de metal sobre tela

Así vió Madrid de noche

Madrid

La serie sobre las piedras de Castilla.

No sé qué pensaréis vosotros, pero yo aquí veo la influencia de Chillida.

Vinilo y hoja de metal sobre tela

Grand Océan

Vinilo y hoja de metal sobre tela

Falaise (acantilado)
La pintura abstracta es describir la vida de los colores, su conformidad con las leyes de la naturaleza, su ritmo y su forma”.

Pues me parece una definición muy válida.

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