IBEX 35: un poder económico de origen cuestionable

El IBEX 35 es un grupo que reúne aquellas empresas españolas con mayor cotización dentro del mercado bursátil.

Dentro del mundo bursátil español destaca un índice, el cual es referencia para las operaciones de bolsa dentro del país ibérico, es el llamado IBEX 35. Se origina tras las alianzas estratégicas de un selecto grupo de empresas, las cuales, son las de mayor preponderancia dentro de la economía española.

Sin embargo, sus orígenes se remontan desde los mismos cimientos del franquismo, siendo este último el encargado de fulminar las empresas de la República para recomponer en favor de la oligarquía desplazada por la mayoría social el sistema económico capitalista, creando las condiciones para la creación del IBEX 35.

Dicho índice fue instituido a partir de la empresa Bolsas y Mercados Españoles (BME), con el fin de hacer seguimiento a la rentabilidad de las acciones pertenecientes a las empresas españolas, la cuales, muchas de ellas suscribieron negocios con el Régimen de Franco y que nunca se adhirieron a la transición de finales de los años setenta.

El actual esquema económico neoliberal empresarial considera a IBEX 35 un importante indicador para diagnosticar el estado de la economía España, donde las empresas apoyadas en dictadura, expanden sus mercados y ganan influencia política en épocas posteriores a la “transición” auspiciada por el Régimen del 78.

El IBEX 35, como referencia bursátil, nace el 14 de enero de 1992, siendo su nombre derivado de “Índice Bursátil Español”, el cual integra las cotizaciones de las 35 empresas más importantes de España, mismas que resultaron en su momento una fuente de financiamiento de la dictadura y sus descendientes, cuya reputación y fortuna siguen intactas en democracia.

El indicador IBEX durante los últimos tiempos se ha posicionado como sinónimo de notoriedad para la derecha a nivel nacional e internacional. De esta forma, sirve como principal referencia de los grandes inversionistas en España. Estas 35 compañías cotizan en el Sistema de Interconexión Bursátil Español (SIBE), este último constituido por las cuatro Bolsas españolas (Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao).

El golpe de Estado, así como la represión franquista contribuyeron al despojo y a la concentración de la riqueza en un puñado de empresas. No hubo empresarios durante la dictadura que tuvieran grandes negocios sin ser muy cercanos a la figura de Franco.

De esta manera, el dictador dejó claro que la Guerra Civil tenía como objetivo preservar el patrimonio de las clases privilegiadas económicamente y asegurar un ecosistema favorable para que las riquezas estuvieran a salvo y poder incrementarlas. Pero no todas las fortunas, sino las de aquellos que ayudaron a financiar el alzamiento.

La creación del IBEX 35 por parte de los herederos del franquismo constituyó un episodio fundamental en la historia económica de España. Tal creación tiene como antecedente un contexto de cercenamiento de la actividad empresarial republicana, bien sea por nacionalización o por presión sostenida, favoreciendo a las grandes empresas españolas de propiedad privada.

Todo ello sentó las bases para el desarrollo de un capitalismo español, ahora defendido por las posturas neoliberales de organizaciones políticas de derecha y aquellas creadas a la medida del Régimen del 78. Tal ejercicio se encarna en el PP y PSOE, quienes han armonizado con posturas fundamentalmente capitalista en el escenario económico.

Durante la última década, la relación del IBEX 35 con la institucionalidad del Estado español y los partidos políticos se ha vuelto más dinámica. De manera recurrente, el referido índice ha presentado escenarios de incertidumbre antes los cambios de Dirección política dentro del Gobierno.

Muestra de ello, son los números que presenta en los movimientos bursátiles antes, durante y después del proceso de elecciones generales en España, en especial cuando en dicho acto eleccionario se anticipa un cambio político en La Moncloa. Ante estos acontecimientos, el mercado ha presentado una clara tendencia a la baja.

Incluso el preacuerdo entre PSOE y Unidas Podemos para un gobierno de coalición conllevó a una caída de 0,87% y la banca como gran perjudicada. Todo ello demuestra que los grandes procesos políticos no están ajenos de las dinámicas bursátiles, siendo incluso estas últimas un factor fundamental a la hora de tomar decisiones de índole política.

En este sentido, el IBEX 35 se ha convertido, no solamente en una instancia que aglutina las empresas más comprometidas con el viejo régimen franquista, también posee el poder de ser un factor con capacidad de incidir en los contextos económicos para desencadenar efectos políticos.

Es bien sabido que la alternancia en el poder entre el PSOE y el PP responden a parámetros económicos enteramente neoliberales. En este sentido, es erróneo pensar en la despolitización de los grandes movimientos económicos de España, sobre todo durante los procesos de toma de decisiones macroeconómicas del gobierno, donde IBEX 35 ha demostrado ser un agente activo.

Muchos expolíticos españoles del Régimen del 78, tras su retiro de la vida pública, han formado parte del Consejo de IBEX 35. Estos a su vez pertenecen a sociedades con una acentuada dependencia del Estado, bien sea porque forman parte de la estructura funcional de la administración pública o están sujetas a un marco regulatorio que emana del mismo poder estadal.

Son hechos asociados al fenómeno denominado “puertas giratorias”, mismas que están entre el mundo del poder político y del poder empresarial. Se estima que dos de cada diez altos ejecutivos de empresas del IBEX 35 han sido altos cargos en la Administración Pública.

Se tratan de expresidentes, vicepresidentes, ministros y demás directivos públicos que han visto en el ramo empresarial la salvaguarda de sus intereses económicos. Desde empresas de la bolsa española a despachos de abogados, pasando también por consultoras o agencias de comunicación, son los ambientes de muchos altos cargos del Estado en retiro.

Este salto del sector público al sector privado de ciertos políticos ha sido una práctica habitual en la historia del IBEX 35 y se sigue produciendo en la actualidad hasta tanto no se madure una legislación que neutralice este vicio sistémico provenientes de las estructuras legadas por el arcaico régimen franquista.

Todo ello representa para España y para toda su integralidad, económica, social y plurinacional una clara distorsión en el sistema político, el cual aún adolece los desequilibrios económicos provocados por la destrucción de las empresas republicanas durante la dictadura. Se trata de una tendencia que ha venido en aumento, ni siquiera el contexto pandémico ha podido mermar su proliferación.

El enriquecimiento de estas empresas, muchas de ellas apoyadas por el Régimen del 78, se produjo con participación directa en la represión que llevó a cabo la dictadura franquista, con el uso de trabajadores republicanos esclavos, con tráfico de influencias y corrupción.

Asimismo, se elaboraron leyes, ordenamientos jurídicos y un ejercicio de lobby activo entre los dirigentes del PP y PSOE para que sus intereses se vieran favorecidos en el tiempo, incluso para aquellos dirigentes en retiro de la política.

Todas esas corporaciones y empresas que consiguieron su posición de liderazgo por la participación en un régimen genocida siguieron operando con normalidad en democracia sin haber afrontado un proceso de reparación moral y económica.