Cristina Castillo: «Instituciones europeas no están al servicio de la gente»

Cristina M. Castillo Sánchez es la Coordinadora de la delegación de Podemos en el Parlamento Europeo. Para conocer en qué consiste su trabajo y cómo son las relaciones dentro del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/ Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL), elestado.net la ha entrevistado. Unas semanas antes, este periódico entrevistó a Gonzalo Caro, quién ostenta el mismo puesto que Cristina M. Castillo Sánchez pero en Izquierda Unida.

Actualmente eres coordinadora de la delegación de Podemos en el Parlamento Europeo ¿Cuándo asumiste esa responsabilidad? 

Sí, actualmente coordino la Delegación de Podemos en el Parlamento Europeo (PE). Asumí esta responsabilidad en enero de 2016.

¿Qué es lo que te llevó a ocupar este cargo? (nota: pregunta referida a si hubo proceso de selección, fue por trabajo político, currículum…)

Participo en Podemos desde su creación. He militado en diversos espacios de la organización como el círculo de feminismos, o el Área de Igualdad, y fui consejera ciudadana en la Comunidad de Madrid. Desde marzo de 2015 trabajé para la Delegación del PE desde Madrid, coordinando el trabajo de los asistentes locales. Este puesto surgió como resultado de un proceso de auditoria en el que se evaluó a todas las personas contratadas por la institución. Fui propuesta por el Secretario de Internacional para llevar a cabo esta labor. La propuesta fue avalada por el Consejo de Coordinación y aprobada por los cinco eurodiputadas.

¿En qué consiste exactamente tu trabajo? ¿Es un grupo fácil de gestionar?

Mi trabajo consiste en organizar y planificar el trabajo conjunto que hacemos como Delegación, más allá de los cinco equipos dedicados a cada uno de los diputados y diputadas. Además, coordino el trabajo de votaciones en los plenos, y las actividades políticas conjuntas de la Delegación. Organizo el trabajo y la actividad de la jefatura de Delegación, y hago de enlace entre la Delegación y los diferentes órganos del partido.

En todo este tiempo ha habido momentos duros y situaciones complicadas, pero, en general, creo que, aún con ciertas dificultades, hemos llegado a funcionar de manera responsable y coordinada con el resto del partido. A veces no es fácil la gestión de las diferencias, pero creo que hemos logrado entendernos por encima de todo, y es un éxito colectivo del que me siento orgullosa.

¿Eres la primera que asume ese cargo en Podemos?

No, vine a Bruselas a sustituir a un compañero que desempeñó las tareas de coordinación de la Delegación desde el inicio de la legislatura, hasta diciembre de 2015, poco después de la salida de Pablo Iglesias como eurodiputado.

¿Qué sabes de tu homólogo en IU?

Tenemos muy buena relación y hablamos a menudo. Coordinamos las actividades conjuntas que realizan las dos delegaciones, así como la actividad conjunta de Unidas Podemos, espacio en el que también se encuentran ICV y Equo.

¿Qué nivel de cooperación o coordinación existe con fuerzas como IU a nivel europeo?

En el último año, la coordinación y la cooperación han aumentado y se han hecho más visibles, hemos trabajado juntos en muchas actividades y trabajamos conjuntamente diversos temas en los que tenemos puntos de vista comunes dentro del trabajo parlamentario.

¿Qué ventajas tiene a la hora de trabajar pertenecer al Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica? ¿Se han planteado formar parte de algún partido europeo como el PIE?

El GUE es un grupo confederal que tiene sus ventajas, cada delegación se organiza de manera autónoma. Todo se acuerda por consenso. Hay muchos temas en los que podemos marcar una posición común todas las delegaciones que conformamos el grupo, y tenemos contacto permanente con muchos de los partidos que forman parte de él.

Podemos no forma parte del Partido de la Izquierda Europea (PIE), pero sí hemos apoyado su trabajo y hemos colaborado y participado en diversas actividades conjuntas. Actualmente estamos trabajando diversos temas como la lucha contra la evasión fiscal con fuerzas políticas como Francia Insumisa, y otros partidos de la Izquierda Verde Nórdica.

Por el momento, tratamos de crear espacios de sinergia que sean útiles para sumar fuerzas en torno a cuestiones específicas. Es fundamental que trabajemos en este sentido todas las fuerzas políticas transformadoras, aunque generemos espacios comunes que no sean estrictamente parlamentarios. El Pacto de Lisboa, firmado con el Bloco de Esquerda y Francia Insumisa va en este sentido.

¿Tiene alguna desventaja? ¿Hasta qué punto puede coordinarse Podemos a nivel europeo con una fuerza como Syriza que pertenece al mismo grupo confederal?

Hay desventajas que también tienen que ver con los espacios de toma de decisiones dentro del grupo. El hecho de que seamos tantos partidos y delegaciones que han ido cambiando a lo largo de la legislatura, con la diversidad política que eso conlleva, hace que a veces no sea nada fácil llegar a acuerdos y, en ocasiones, se genera una sensación de parálisis con algunos asuntos que no terminan de salir adelante.

La delegación griega ha cambiado mucho desde el inicio, pero eso no nos ha impedido tener una buena relación con Syriza. Compartir grupo permite tener un trato cercano y trabajamos conjuntamente varios temas, como la próxima Directiva sobre Conciliación de la Vida personal, familiar y laboral, en la que tenemos puntos de vista muy cercanos.

Podemos debe parte su fuerza a los movimientos sociales pero estos actúan más a nivel local ¿Existen grupos de presión o movimientos sociales a nivel europeo al margen de los lobbies de las multinacionales?

Sí, existen diversos movimientos sociales que, aunque tienen su base en España, se coordinan a nivel europeo en distintos espacios. Nosotros trabajamos sobre todo con los movimientos sociales y el tejido asociativo español, y llevamos su voz y sus reivindicaciones a la institución, para darles visibilidad, porque sus demandas suelen tener una dimensión europea. Hay muchos movimientos potentes a nivel europeo con los que tenemos contacto, es una parte fundamental de nuestro trabajo sin la que dejaríamos de tener sentido como herramienta política.

¿En qué país pasas la mayor parte del tiempo? ¿Tienes tiempo para participar en manifestaciones en España?

En este tipo de trabajo se viaja frecuentemente, pero diría que, la mayor parte del tiempo estoy en Bruselas que es donde vivo y trabajo. También viajo a España muy a menudo y participo en las manifestaciones que puedo cuando estoy allí, aunque no todo lo que me gustaría.

¿Es el parlamento europeo lo que esperabas?

No me esperaba una institución fácil y abierta a la gente, así que tampoco me sorprendí demasiado cuando vi de cerca el funcionamiento. Es un espacio hostil en el que es muy difícil conseguir cosas por la estructura que tiene, y también por las mayorías políticas que acuerdan las políticas europeas de mayor calado.

Las instituciones europeas no están al servicio de la gente, su estructura y las mayorías políticas que las sostienen, hacen muy difícil que se consigan cambios sustanciales que mejoren las condiciones de vida de los europeos y europeas. Aun así, me parece fundamental estar presentes, trabajar desde aquí es una oportunidad excelente si sabemos aprovechar los espacios para dar visibilidad a nuestras propuestas, y seguir luchando por construir otra Europa más justa basada en la solidaridad y el respeto a los derechos humanos.

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