Joan Mena: «No podemos expulsar a la gente del derecho a la educación por motivos económicos»

Joan Mena es profesor de escuela pública y diputado de Unidas Podemos por Cataluña. En la siguiente entrevista nos da a conocer sus puntos de vista sobre la situación de la educación en España, los problemas que afronta y la reorientación que debe asumir el sistema universitario a partir de la implementación del Plan Bolonia, un proyecto de adaptación y unificación de criterios educativos en todos los centros europeos.

¿En qué situación se encuentra el sistema educativo del Estado español?

Tenemos un sistema educativo desfinanciado, que es el principal problema que tiene la educación en España. Hay un nivel de inversión educativa de 3,9%, del PIB cuando la media de la Unión Europea es de 6% del PIB, con lo cual, estamos años luz de la inversión educativa que están haciendo los gobiernos de nuestro entorno.

Si miramos lo que hacen gobiernos progresistas como los de Portugal, que está destacando en políticas educativas y en inversión en educación pública, pues nosotros creemos que tenemos que ambicionar la inversión en educación en torno al 6 o 7%.

Esto por un lado, pero por otro tenemos un alto porcentaje de escuelas concertadas, que son las escuelas privadas gestionadas con dinero público, que es muy elevado y que ya se acerca al 40% de la oferta educativa, lo que equivale a que 4 de cada 10 escuelas, son escuelas privadas que están subvencionadas con dinero público.

En algunos territorios, sobre todo en aquellos donde tradicionalmente ha gobernado la derecha como en Cataluña, País Vasco, Madrid, Valencia, pues ahí la educación privada supera ya el porcentaje de la educación pública, con lo cual, lo que reclamamos desde Unidas Podemos son tres principios básicos que tienen que ver, primero, con el principio de suficiencia económica, pues tenemos que dotar a la escuela pública de dinero público; el segundo es el principio del bien común, y es que el dinero público tiene que ir destinado a las escuelas públicas y hay que dejar de financiar a las escuelas privadas, que además son elitistas y que practican descaradamente la segregación educativa.

El tercer principio es el de participación. Tenemos escuelas muy poco democratizadas donde hay direcciones unipersonales, donde el director es quien gobierna y toma las decisiones, y nosotros pensamos que debe ser el conjunto de la comunidad educativa quien participe del gobierno del centro educativo

¿La disminución de la inversión en la educación pública, he tenido algún efecto en la calidad del servicio educativo?

Lo primero que debemos de tomar en cuenta es que tenemos mucha precariedad laboral. En el sistema educativo español tenemos un porcentaje de interinidad del profesorado que está en torno al 24%, es decir, que casi 1 de cada 4 profesores no saben en qué centro educativo van a estar el año que viene y eso, evidentemente, impacta en las condiciones educativas.

Lo otro es lo que tiene que ver con las condiciones de las instalaciones educativas, y por ejemplo Cataluña, que es una comunidad económicamente potente, tiene mil barracones, mil aulas pre fabricadas, sin instalaciones o equipamientos consolidados y eso dificulta evidentemente la tarea pedagógica y de enseñanza.

Pero el principal problema que yo creo que tiene la enseñanza en España es la segregación educativa. Tenemos unos niveles y porcentajes de segregación que no se puede permitir un país como España. Hay segregación por sexos, todavía hay escuelas que separan en aulas para niños y niñas, y eso ¿pagado con dinero público?

Tenemos también segregación lingüística en algunos lugares de España. Se promueve que los alumnos que hablan castellano vayan a unas aulas, y que los alumnos que hablan otras lenguas como el catalán, el gallego o el vasco vayan a otras, y la principal segregación que tenemos es la segregación de origen, que es la segregación socioeconómica.

Algunos centros educativos se están convirtiendo prácticamente en centros ghetto, y eso atenta evidentemente contra la calidad educativa. Acabar con esto significaría que se financie la educación pública, y que esa inversión sirva para corregir los niveles de segregación que es el principal problema que tenemos.

¿Y en cuanto a los estándares de rendimiento escolar comparado a la media europea, cómo se encuentra España?

Estamos ahí, y en torno a los informes PISA que son los que evalúan los niveles de rendimiento. El problema es el que te decía, que un alumno que venga de una familia pobre, está condenado a tener menor éxito educativo que un alumno que proviene de una familia rica.

Es decir, parecieran decirnos que por ser de una familia pobre, estamos condenados a ser pobres. Y que los ricos son más listos. Y no es así. Lo que pasa es que el nivel de renta de la familia impacta directamente en el resultado educativo y eso es lo que hay que corregir con políticas públicas, que es lo que no se está haciendo en España en los últimos años

¿Digamos que la educación hoy en día ha dejado de ser un vehículo de ascenso y movilidad social?

Bueno, es que la educación debiera de ser primero un vehículo de construcción autopersonal ¿no?, de capacidad de análisis crítico del entorno, y esto es lo que se está eliminando.

Estamos viendo cómo en los planes educativos del gobierno de España, tanto del PSOE como del PP, se eliminan asignaturas como Historia, Filosofía, Ética, es decir, aquellas asignaturas que promueven y construyen el pensamiento crítico y nos orientamos a un sistema educativo donde simplemente nos forman como mano de obra barata en un mercado laboral precario, que es lo que les interesa a una parte del sistema, por eso proponemos que se incorporen y recuperen los cursos de humanidades, porque pensamos que la principal ocupación de la educación tiene que ser construirte como persona y tener capacidad de análisis crítico.

¿Y eso también no es de responsabilidad de los gobiernos en ayuntamientos o en comunidades?

No, lo que pasa es que el diseño del currículo en un 65% lo define el Estado, el resto, 45% lo definen las comunidades autónomas, es decir, la gestión de la educación está en manos de los gobiernos autonómicos, pero la pieza fundamental de cómo se construye el sistema educativo sigue definiéndola el gobierno central, que es quién decide el currículo, la cantidad de alumnos que debe de haber en las aulas, y ese tipo de cosas que impactan en la calidad educativa.

Se ha criticado que en Cataluña la educación la han usado para la forja de identidades culturales o de adoctrinamiento político. Los acusan de usar a la educación para forjar conciencia identitaria que rompe con la unidad de España

Creo que afirmar eso es una falta de respeto para todos los catalanes. Primero, yo soy catalán y he estudiado en la escuela pública de Cataluña. He asumido un proceso de inserción lingüística que es el que me ha permitido que hoy sea bilingüe, y ser bilingüe no me convierte ni en mejor ni en peor persona, pero si me da la capacidad de decidir en qué lenguaje hablo, si lo hago en castellano o lo hago en catalán.

Eso lo tengo claro, y ha sido posible gracias al modelo de educación. Bueno, de esa escuela pública han salido alumnos independentistas y otros que no abrazan esos ideales y eso se puede comprobar viendo el panorama político de Cataluña, donde encontramos un panorama muy plural y sin equivocarme, uno de los más plurales de España.

Hay comunidades autónomas que tienen tres o cuatro ofertas políticas en el parlamento, y en el parlamento de Cataluña hemos llegado a tener hasta ocho fuerzas políticas diferentes, lo que te da una idea de la pluralidad que existe en la sociedad catalana.

Me parece de una gran irresponsabilidad de los gobiernos de España cuando afirman que la educación pública ha servido para el adoctrinamiento en temas como el independentismo e intentan disfrazar sus déficit porque no han sido capaces de plantear una oferta a Cataluña para que se sienta cómoda con el encaje en España.

Pero reconocerá que la educación cumple algunos fines, en función de determinados proyectos sociales o políticos

Soy profesor y creo que uno de los grandes tesoros que tiene la educación pública en Cataluña y también en España, es la calidad y el compromiso del profesorado, que incluso cuando tuvimos los recortes educativos más duros que hemos sufrido en la educación pública, ha estado comprometido con las tareas de la educación como elemento de transformación social, y eso no quiere decir que yo le traslade a mi alumnado mis ideas políticas. Estos son dos elementos que los profesores lo tenemos muy claro.

El PSOE y PP han acusado a los independentistas y a los que han dirigido la educación en Cataluña de utilizarla para sus fines políticos

Me extraña que eso lo diga el PSOE, primero, porque quien inventó el sistema de inmersión lingüística en Cataluña fue la base social del PSOE, que es el Partido Socialista Unido de Cataluña (PSUC), es decir, las fuerzas de izquierda que entendían que luego de la muerte del dictador Franco, no podía haber en Cataluña una sociedad de dos comunidades lingüísticas diferentes, porque eso fracturaba la sociedad e impedía que haya una cohesión social en Cataluña.

Por eso se apostó por la inmersión lingüística y por el actual modelo de educación pública que tenemos, para garantizar que los hijos de todos los trabajadores de Cataluña tuvieran las mismas oportunidades que han tenido tradicionalmente los hijos de la burguesía catalana, y es que conociésemos la lengua castellana y la lengua catalana, para así poder definir en qué idioma se habla, con lo cual, parte del éxito del modelo educativo ha sido la integración de las dos lenguas.

Me pongo siempre como ejemplo, porque lo he vivido en primera persona como alumno. Mis padres vinieron de Granada en los años sesenta, no hablaban catalán y mi padre era militante del Partido Comunista, fue uno de los pioneros en mi ciudad por reclamar que los hijos y las hijas de la clase obrera pudiésemos ser escolarizados en catalán, porque sabía que si yo en el futuro, podía hablar castellano y hablar catalán, tendría las mismas oportunidades que pueden tener los hijos de la burguesía, de otra manera es muy difícil.

Y el tema de la inmigración en la escuela. ¿Hay algún cambio de valores o normas?, ¿cómo han asimilado ese proceso?

Cataluña es una tierra que se ha nutrido mucho de la inmigración históricamente, desde antes. En los años 60 y 70, vino mucha inmigración del sur de España, de Andalucía, Extremadura y Murcia, después hemos tenido inmigración del norte de África, del este de Europa y América, es decir, somos una tierra que se ha nutrido mucho de la inmigración, y hoy, una persona que viene a vivir y trabajar en Cataluña, pues tiene que ser considerado un ciudadano más que aporta toda su tradición.

En Cataluña se hablan muchísimas lenguas. Hay gente que llega con la lengua de su pueblo de origen y de alguna manera o de otra se tiene que garantizar que puedan seguir estudiando. Lo que no puede pasar es que la inmigración se convierta en un elemento de segregación socioeconómica en las escuelas públicas de nuestro país. Lo que tenemos que garantizar es que eso sea una riqueza para la construcción futura del país y de la sociedad desde un punto de vista integrador.

¿Y cuál es su mirada en perspectiva?

Creo que tenemos que corregir mucho la orientación que le queremos dar a la educación, ¿para qué sirve la educación? Si sirve para dotar de mano de obra al mercado laboral, con lo cual tendremos una educación mercantilista que está imponiendo la Unión Europea a partir del Plan Bolonia a nivel del sistema educativo, sobre todo en el nivel superior universitario, o si la educación sirve para construirte como persona, para evitar que te puedan engañar a través de los medios de comunicación, que puedas tener una capacidad de análisis crítico de lo que pasa a tu alrededor, y luego evidentemente, que te sirva también para la formación ocupacional.

Si orientamos la educación solamente para desarrollar una carrera profesional, estamos olvidando que la educación tiene una vertiente fundamental que es la de construirte como persona y esto es lo que en Europa se está olvidando. Con la implementación del Plan Bolonia ahora son las empresas, las multinacionales las que definen qué carreras se tienen que estudiar en España, qué masters se practican y qué grados se ofertan. Y eso creo que empobrece culturalmente a una sociedad.

¿Ganados por las políticas neoliberales aplicados a la educación?

Exactamente, eso tiene mucho que ver con el diseño de las políticas neoliberales, con la influencia que tienen las grandes multinacionales hoy en los países. Una empresa multinacional manda más que un gobierno elegido democráticamente en las urnas y por los ciudadanos, y eso se nota también a la hora de desarrollar y decidir las políticas educativas, y tenemos que corregir eso y garantizar que los hijos y las hijas de las clases populares podamos ir a la universidad pública, porque eso se está perdiendo en España.

Mi padre fue un obrero del metal, ahora está jubilado, mi madre era obrera del textil y con la crisis del textil se recicló en el trabajo de la limpieza y sin embargo yo pude ir a la universidad pública, primero porque había unos precios adaptados a las realidades de las familias y segundo porque había un sistema de becas que permitía que los hijos de los trabajadores podamos ir a la universidad.

Hoy en España, en los últimos cinco años van ya 115 mil alumnos de clases populares que han tenido que dejar la universidad, no porque no les guste o hayan reorientado su vida o porque no aprueben los exámenes, sino porque no pueden pagar la matrícula, y eso no puede pasar en una democracia. No podemos expulsar a la gente del derecho a la educación por motivos económicos.

César Robles

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