Tica Font: «las grandes corporaciones ya no necesitan provocar golpes de estado» (I)

Entrevistamos a Tica Font, investigadora del Centre Delas d’Estudis per la Pau, experta en el comercio de armas y en procesos de paz. Durante más de nueve años ha sido directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz (ICIP), previamente fue presidenta de la Federació Catalana d’ONG por la Paz. Se autodefine como pacifista, amiga de las causas perdidas, pero necesarias.

Nos encontramos en su casa, y conversamos a lo largo de prácticamente dos horas sobre la Paz, conflictos, y los principales puntos calientes del planeta en estos primeros meses del 2019. Tica Font ha tenido la oportunidad de conocer y vivir en primera persona el proceso de Paz en Colombia, pero antes de eso, se formó y aprendió de muchos otros procesos de paz que no siempre fueron exitosos.

Hay tambores de guerra en Venezuela, Yemen sufre una cruda y larga agresión por parte de Arabia Saudí, amenazas de invasión a Irán, Iraq está en una guerra civil permanente, en Ucrania se vive otro conflicto. ¿El mundo es un lugar seguro?

Depende de para quién. La gente de las transnacionales va bastante segura, tienen claro lo que quieren de cada lugar, y pagan los servicios de seguridad, y a menudo pagan a grupos armados locales para su seguridad. Tienen seguridad física, y seguridad para extraer los recursos que les interesa.

En general las quejas de las transnacionales van en dos direcciones, una, que si hay gente armada en el territorio les incrementa el coste de sus operaciones, ya que tienen que pagarles, y dos, les interesa la seguridad política y menos inestabilidad política. No les basta con llevarse los recursos, sino que les interesa que los gobiernos no les cobren impuestos, no quieren dejar nada en el país que no les sea favorable.

La población que sufre violencia por razón política, que sería la guerra, ha bajado en número de víctimas. En cambio, el número de víctimas de causalidad no política, especialmente la referente a causalidad económica, es decir, economías que no funcionan sin la violencia ni la extorsión, es superior a las personas que sufren violencia política, y no les prestamos atención. Es un problema que no abordamos y que se acepta como si fuera una desgracia, como casos aislados de delincuencia, y nadie revisa la esfera económica.

Las grandes corporaciones se han dado cuenta que no les es necesario provocar golpes de estado para proteger sus intereses, les basta con cooptar las instituciones públicas, de este modo ni siquiera les afectan los cambios de gobierno. Es un drama, en especial en América, sobre todo desde México, pasando por Centroamérica y Caribe, hasta llegar a Sudamérica, un auténtico drama.

El centro principal de esta violencia económica se da en el entorno urbano, con una excepción, Colombia, allí la mayoría de muertes son en los ámbitos rurales, con una motivación clara, la tenencia de la tierra o la producción de la coca. En Brasil la mayoría de muertes son urbanas, ligadas a las pandillas, al control del territorio y distribución de la droga.

¿Qué es la paz?

Anteriormente a 1960 la concepción de “la paz” era una cuestión contraria a la guerra, era una definición negativa, ya que era un concepto que se creaba en contraposición a otro. O se vivía la paz como un elemento místico-espiritual, la paz interior, estar en paz con uno mismo…

Las nuevas teorías de la construcción de la paz, desde la década de 1960 hasta la actualidad, dicen que la paz es lo contrario a la violencia. Lo que se ha ampliado es el concepto de violencia, se incorporan las violencias estructurales (si en una ciudad como Barcelona la esperanza de vida entre el Raval y Tres Torres varía entre 9 u 11 años, esto también es violencia.

El sistema de organización social provoca que alguien morirá; la ausencia de trabajo, el paro, también es una forma de violencia estructural, o no tener vivienda, o no poder acceder a la sanidad, y a la educación). Al mismo sistema le sobra la gente, y no todas las violencias se perciben como tal, se individualiza la culpabilidad y no se achaca al sistema.

>>Las sombras se ciernen sobre los trabajadores<<

Además, tenemos las violencias directas: las físicas, las torturas, los asesinatos, los desplazamientos, amenazar, insultar, el acoso psicológico. Estas violencias son las que únicamente se perciben, también tendremos las violencias culturales, que son los valores que legitiman estas violencias, y sin una estructura de pensamiento no se mantendrían.

Tiempo atrás, recuerdo escuchar en la carnicería como una señora comentaba “ayer el marido le pegó, qué le debería haber hecho”, se culpabilizaba a la mujer y se legitimaba la violencia del marido contra ésta. Hoy en día entre los jóvenes se entiende que mirar el teléfono de la chica es una forma de querer, “hay amores que matan”.

Esto son formas de pensamiento, que tanto un hombre como una mujer aceptan como normal, y esto forma parte de cómputo de valores, cuando estudiamos deconstruir la paz consideramos que hay que actuar en los tres frentes: los estructurales, los directos y los culturales. El frente cultural es el más complejo en el que incidir. La corrupción es violencia, y hasta hace poco estaba muy aceptada. O cambiamos mentalidades o no solo es que perdurará, es que lo legitimaremos.

Otra cuestión que es importante para mí es que es no debemos focalizarnos únicamente con las violencias que tienen raíz política, hay que tratar las demás violencias, las cotidianas. Me gusta poner el ejemplo de los movimientos ecologistas, que han sido capaces de cambiar las actitudes cotidianas de la gente.

O abrimos este frente o iremos perpetuando las violencias. No es fácil. Pero en la coyuntura mundial actual en la que vivimos es más permeable. También porque la intensidad de la violencia política baja y se visualiza el gran drama de las demás violencias, y también porqué está ligado a la gran tendencia mundial de la urbanidad, que es donde mayoritariamente se concentran las violencias.

No sé cuánto tiempo durará todo esto, porque el panorama geopolítico mundial está cambiando. Creo que en España y en Europa ha perdurado mucho la idea que no queremos una guerra. No sé qué sucederá en Venezuela, pero si se desencadena algún ataque, dará pie a que la violencia se desate. Lo mismo en otros puntos del planeta.

¿Cómo se construye la paz?

Construir la paz no es nada fácil, tenemos conflictos que se han extendido a lo largo del tiempo, son conflictos con intereses contrapuestos y a menudo antagónicos. Cuanto más perdura en el tiempo un conflicto, más difícil es gestionarlos o transformarlos, ya no hablo nunca de resolverlos. Los conflictos tienen unas raíces que suelen ser muy profundas, y resolverlas significa que hemos construido un mundo totalmente diferente del que vivimos.

Los conflictos suelen tener un componente económico importante, ¿quién se queda las riquezas y por qué? Aparecen agravios históricos, se construyen muchos mitos, y ante todos esto resulta muy difícil retroceder.

Las vías de transformar un conflicto tienen su metodología, no pedir a nadie que renuncie a nada, pero se puede avanzar haciendo listas para desglosar el problema, superar el problema y convertirlo en veinte problemas. Hay un momento en que los beneficios que tendremos serán superiores a las pérdidas. Quizás no se habrá resuelto el problema, pero se habrán apaciguado algunos aspectos y se podrá vivir mejor que manteniendo el todo o nada.

A veces los que pueden ayudar pueden ser sectores de élites que nos les va bien el conflicto. En Colombia esto se expresa de manera muy evidente, a los sectores ganadero y agrícola no les interesa que el conflicto se resuelva, mientras hay guerra pueden seguir acaparando tierras gratuitamente. Matas a unos cuantos campesinos o líderes sociales y sigues acaparando tierras. Por el contrario, a otros sectores económicos importantes no les interesa el conflicto, el sector turístico, el sector terciario, sectores industriales clásicos, o a la economía financiera, a estos no les ayuda, sin conflicto harían el negocio mejor. Y estos sectores es a los que necesitas para que su peso sea mayor al otro para que en el gobierno del país sea superior al otro.

Cuesta imaginar al sector financiero apoyando a Petro

Apoyaron a Santos. Ahora en cambio la población ha vuelto a apoyar al sector ganadero representado por el uribismo. Este sector ganadero y agrario además hicieron fortuna con el narcotráfico y con el negocio ilegal. Son un sector muy beligerante de la economía. La habilidad está en ver que algunos sectores económicos también den apoyo.

Siguiendo en el caso de Colombia, los intereses de los campesinos y ganaderos son claros. Durante la negociación de paz se tenía que implantar el catastro, y no se ha conseguido ningún avance en este tema. Es algo simple, concreto, un catastro para registrar la propiedad de la tierra, el gobierno no lo implanta, no está dispuesto a implantarlo. No se quiere que se mueva nada de esta esfera de la economía clásica, y es algo que al sector financiero no le preocupa.

El caso de Venezuela, concretamente en Cúcuta, la zona fronteriza entre Venezuela y Colombia, estuve allí, me sorprendió que la frontera estuviera cerrada. A las diez de la noche con la frontera cerrada, sin guardias, me llevaron a verlo, una gran cantidad de camiones que salían de Venezuela hacia Colombia llenos de muchos de los productos de los que se decía que había desabastecimiento en Venezuela.

A la mañana siguiente me llevaron a un barrio en Cúcuta dónde se vende todo el contrabando de Venezuela, de esto hace cuatro años, y allí se encontraba papel higiénico, dentífrico… Ves cómo los industriales que controlan el abastecimiento en Venezuela, controlan el contrabando, y con la inflación que hay, si se acaparan los productos, en poco tiempo uno se puede hacer muy rico.

También hay un sector industrial ligado a la explotación de recursos para los que Chávez es el demonio, les ha quitado la capacidad de enriquecerse mediante mineras. No lo abordó en temas políticos, lo abordó a través de una perspectiva estrictamente económica. O se encuentran los intereses económicos que tiene cada sector, o no se entiende nada.

Hablando de Venezuela, Guaidó declaró que todos los muertos que ha habido en las protestas han sido una inversión para la libertad, ¿qué opina?

Ninguna revuelta merece sus muertos. O se hacen por convencimiento, o todo lo que se hace con muertos, con muertos se mantiene.

Regresemos a Colombia…

Recuerdo mi primer viaje a Colombia hará doce años, antes de iniciar la ruta por el país, me reuní con un colectivo de abogados, y me contaban que Uribe había encarcelado a miles de paramilitares. No me encajaba, ya que los paramilitares estaban haciendo negocio a través del narcotráfico, ¿quién tenía interés que esa gente estuviera en prisión? Y así les pregunté a los abogados, no me supieron responder en ese momento. Con las razones económicas y no políticas verás quién saca beneficio.

¿El proceso de Paz en Colombia está naufragando?

Continúa habiendo muchos asesinatos, es muy preocupante que se estén asesinando a líderes sociales, miembros de las FARC… No me atrevo a decir que estemos regresando a la situación de cuando la Unión Patriótica, pero es muy preocupante.

Por un lado, es muy preocupante por las muertes en sí, y por otro lado, por la falta de consenso entre los partidos políticos de que no puede usarse la violencia como instrumento político. Y mientras no exista el consenso hay impunidad. Así no actúan ni las policías, ni fiscalía, ni jueces, son todos casos sin resolver. Se cierra un conflicto armado sin cerrarlo por la falta de voluntad política de hacer cambios políticos en el país.

>>La OEA mantiene en silencio los asesinatos que sufren los líderes sociales en Colombia<<

Los cambios profundos deben ser que los partidos deben de estar de acuerdo en que no se mata a nadie por cuestiones de formaciones políticas, a las disidencias no se las mata, aquí debe existir consenso. Si los partidos ya tienen consenso, inmediatamente se forzará a la policía, fiscalía, judicatura a actuar para atajar esta situación. Pero no existe el consenso.

Otro elemento fundamental es cómo se redistribuye, sin redistribución, si en el campo no llegan más recursos, puede continuar todo igual. Además, peligran los acuerdos, los ataques que han perpetrado contra la Comisión de Justicia son muy graves. Ya se ha logrado que los empresarios y políticos no puedan ser juzgados, se acordó que únicamente se juzgara a los actores, y ahora los militares también quieren lograr que no les juzguen. Atacan permanentemente la integridad de los jueces para arrebatarles credibilidad, me preocupa para que no se sienten bases para revertir la situación.

El ELN complica la situación matando a fuerzas y cuerpos del Estado colombiano, tengo la sensación que cada vez estamos más lejos de regresar a la mesa de negociación.

Colombia ha pedido a Cuba que les extraditen los miembros del ELN que están en la isla participando en las negociaciones

Esto es propaganda política, porque cuando uno entra en un proceso de negociación, internacionalmente se exige que haya seguridad para la integración física y jurídica de los que hacen la negociación. Este gobierno está deshaciendo lo que impulsó el anterior. Han aprobado el nuevo plan de seguridad del país, y es calcado al de Uribe.

Próximamente la segunda parte en ElEstado.Net.

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