Uruguay: El Frente Amplio en la lucha por la expectativa

Uruguay es un balcón al sur del Océano Atlántico, en la boca de la desembocadura del río más ancho del mundo, el Río de la Plata, es una penillanura agroganadera, entre los dos países más extensos del sur de América, Brasil y Argentina.
La República Oriental del Uruguay con una superficie de algo más 176.000 Km2 y una población de 3.400.000 habitantes, con la particularidad, que algo más de 500 mil orientales, viven fuera de fronteras, posee 12 millones de vacas y es el país que más futbolistas tiene fuera de fronteras.

En 1971 nació, el Frente Amplio, una fuerza política policlasista y con varias ideologías, con partidos y movimientos de izquierda y progresistas. La unidad de la izquierda surgía en el país que tiene vigente a dos de los partidos políticos más viejos del mundo, el Partido Nacional o Blanco y el Partido Colorado.

Desde 2004, el Frente Amplio y rompiendo la hegemonía tradicional, triunfa en las elecciones, en el marco de una de las peores crisis del país, logrando en trece años de gobierno, un aumento del poder adquisitivo constante en salario y jubilaciones, recuperó y desarrolló el aparato productivo, amplió la cantidad de países a los que acceden las exportaciones uruguayas, las empresas del Estado de luz, petróleo, agua y telecomunicaciones se transformaron en competitivas, la innovación, la ciencia y la tecnología son parte del desarrollo nacional, Uruguay disminuyó notablemente la brecha entre los más ricos y los más pobres, y logró ampliar significativamente la agenda de derechos de distintos colectivos y movimientos sociales.

En el marco de las elecciones presidenciales y parlamentarias de Octubre del 2019 se realizó el VII Congreso Extraordinario del Frente Amplio denominado Cro. Gral. Victor Licandro|Cra. Susana Dalmás que sesionó el pasado fin de semana y aprobó su programa único, elaborado por cientos de militantes de todas partes del país y del exterior, y lanzó las candidaturas de Óscar Andrade, Mario Bergara, Daniel Martínez y Carolina Cosse a las elecciones internas de junio de 2019.

Muchos temas fueron los debatidos durante un año y aprobados en el Congreso, otros, en los que no hubo acuerdo, se seguirán discutiendo en instancias plenarias, cabe destacar que se debatió en lo económico, programas de salud, seguridad y violencia en la sociedad, vivienda e infraestructura, todo el programa tiene como eje la equidad género, en cuanto al tema tributario se aprobó diferenciar la capacidad contributiva entre las grandes empresas y las pequeñas y medianas. Se buscó dotar de mayor progresividad al sistema tributario con un aumento del tributo que aporta el capital, también fue aprobada una propuesta para que, en los dos primeros años de un posible cuarto gobierno, se comience a discutir una reforma a la Constitución uruguaya.

Mantener el gobierno por un cuarto período para el Frente Amplio, en el actual contexto de una Sudamérica en la que el neoliberalismo recorre la región, es un objetivo determinante para la izquierda y el progresismo en Uruguay.

La derecha instala un discurso de fin de ciclo, que las cosas no pueden seguir, meten miedo con hechos aislados de inseguridad, también que el “gasto” del Estado es demasiado, y que es preciso abrirse al libre mercado y que ellos son el cambio.
La lucha es por la expectativa el Frente Amplio tiene el desafío de convencer a un pueblo que habiendo recuperado poder adquisitivo y derechos reclama nuevos anhelos y objetivos para ganar las voluntades de la parte más crítica del pueblo uruguayo conquistar y convocar a ese pueblo que lo antagoniza, que está en la vereda de enfrente será la tarea de cara a octubre del 2019.

El compromiso que asumió el Frente Amplio es con unidad en la diversidad, con un programa único y renovación en los candidatos presidenciales manteniendo y proponiendo los mismos principios y nuevos sueños.

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