Siria: Por la paz, por los pueblos y contra el imperialismo

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¿Qué es exactamente el internacionalismo proletario? ¿Qué percepción existe de éste? ¿Cuál es el correcto? ¿Cómo podemos darnos cuenta de los fallos históricos de la izquierda ante los bombardeos de la OTAN? ¿Quiénes han salido a la calle por las bases militares de la OTAN y la colaboración directa de la Unión Europea?

Empecemos primero respondiendo a estas preguntas, mirando hacia uno de los países más agredidos por las ONGs, medios de comunicación y ejércitos invasores: la República Árabe de Siria y su pueblo.

¿Por qué los comunistas damos tanto apoyo a Al Assad y a sus políticas de guerra en Siria, sabiendo que hay diferencias muy grandes y contradicciones con el socialismo panarabista?

Yo llego a más; Siria no es un país socialista como tal, tiene una de las mejores democracias de Oriente Próximo, hay una eliminación patriarcal muy grande en la sociedad y en el gobierno, hay unas libertades políticas que aún en los momentos de tensión más grandes a causa de las políticas liberales del Baaz han sido respetadas (otra cosa sería hablar de los partidos legales, ilegales y las tácticas del gobierno para controlar organizaciones ilegales religiosas).

No solo porque Assad ha demostrado tener la intención de mejorar los fallos monumentales que de una u otra forma han surgido principalmente por culpa del gobierno, sino también por sus intentos constantes de establecer la paz en el país, de evitar la guerra, y por la libertad que concedió al ejército para que ayudara el pueblo trabajador sirio a que se organizara militarmente para dar apoyo a las fuerzas gubernamentales, con el fin de liberar el territorio de takifiri/fascistas en ciudades, pueblos y valles.

El presidente sirio ha mostrado su apoyo a Cuba socialista, a Venezuela bolivariana, secunda el laicismo del estado contra el estado confesional de la religión que sea, ha ayudado en la creación de brazos armados en los partidos políticos sirios que lo apoyan (en su mayoría de izquierdas como comunistas, nacionalistas de izquierda, nasseristas, refugiados de Palestina y Líbano, socialistas, religiosos a favor del laicismo y antifantistas).

Por todo lo anteriormente nombrado, muchos que veían la idea de las Repúblicas Árabes Unidas como una utopía muy lejana al socialismo y a la lucha de clases, ahora consideran a Al Assad no solo como un líder socialista, (con sus claras contradicciones) también como un icono para el mundo oriental antiimperialista y progresista. Alguien que aunque no es comunista, abre el camino hacia mejores niveles de vida, poniendo los cimientos para la liberación de la mujer, garantizando libertades políticas, la eliminación total del sionismo nazi y del neocolonialismo imperialista occidental por la convivencia armoniosa de las religiones monoteístas, y de la clase trabajadora de todas las etnias.

Esto ya no es una cuestión de lo “menos malo”. Ese discurso ya esta más que diluido por el tiempo. Lo que propugna el presidente de Siria es la lucha por la reconstrucción, la camaradería, los derechos y la paz. ¿Estamos o no con un hombre que ha sabido atar los cabos sueltos? ¿Estamos o no en contra de las bombas? ¿Estamos o no por la liberación total de Palestina, Líbano e Irak? ¿Estamos a favor u en contra del estado sionista, criminal y racista de Israel? ¡Apoyamos o no la paz en Siria? ¿Somos internacionalistas, somos comunistas y aplicamos el materialismo histórico y la dialéctica? Ya estáis tardando en apoyar a Bashar al-Ásad.

Ahora también surge un tema de debate en el seno del movimiento comunista internacional muy interesante con respecto a la solidaridad con la República Árabe de Siria, que es la “Revolución de Rojava“. No hay que caer en lobbys imperialistas hablando del tema kurdo en Siria, ya que no hay un “tema kurdo. Los kurdos al igual que los asirios, cherquesos y armenios han tenido -y tienen- los mismos derechos y deberes en el país recogidos en la constitución de la república.

Este tema aparece por la política exterior de Israel para balcanizar Siria, empujando los etnicismos reaccionarios en una minoría kurda que vive en su mayoría en el norte del país. Esta estrategia se lleva preparando desde el Plan Oded Yinom de 1982. No intentamos negar la victorias del YPG/YPJ ni del MKLP en el norte de Siria, donde han ayudado a salvar decenas de miles de vidas contra genocidios sistemáticos del DAESH en Siria y en otros lugares del mundo como Irak y Turquía.

La resistencia que mantuvieron en Afrin y en Kobane también es digna de perdurar en el recuerdo, sin embargo si Rojava fue una revolución democrática ¿Por qué la policía kurda detuvo a 40 lideres de pueblos tribales del norte de Siria cuando intentaban organizarse de manera legítima contra las bases militares de EEUU y Francia?

La Revolución de Rojava (que ha demostrado ser otra revolución de colores) supone la traición del PKK y un grupo minoritario nacionalista kurdo que está actuando en favor de los intereses de Israel. Aquí empiezan a estallar las preguntas tanto en el movimiento comunista internacional así como también ocurre en movimientos libertarios.

¿Por qué los kurdos luchan entonces en YPG/YPJ en el norte de Siria? ¿Es que los únicos que bombardean Siria son EEUU y la OTAN? No se trata de ser perfectos en la periferia del internacionalismo proletario, sino de tener bases materiales y objetivas que se basen en datos científicos que secunden nuestra actividad frente al imperialismo con todas sus contradicciones.

¿Surgen contradicciones en las luchas de los pueblos por la emancipación de su clase por la democracia? La respuesta es simple: Sí. ¿Se puede encontrar la solución a esas contradicciones de manera dialéctica? El tiempo lo dirá. Ahora no existe una guerra netamente imperialista en Siria, se trata de una nueva lucha por su independencia como ya luchó frente al ejército colonial francés y los otomanos.

En el interior del movimiento obrero y comunista existe una gran variedad de la izquierda en la República Árabe de Siria, y por supuesto Rusia tiene sus intereses en Oriente (está defendiendo sus fronteras frente a una encerrona de los países orientales que podrían crear distintos grupos terroristas para facilitar de aquí a un futuro lejano la invasión a Rusia e Irán). Esto es motivo suficiente para que Rusia intervenga en la guerra de Siria.

Sin embargo esta entrada en la guerra no ha perpetrado una vulneración de la la ley internacional , ya que ha sido el gobierno sirio quien ha pedido ayuda expresamente al presidente Putin contra el terrorismo internacional, al igual que con la República Popular China, que ha respondido ofreciendo ayuda de manera gratuita en la reconstrucción de infraestructuras, la llegada de alimentos (Rusia aquí también a ayudado) y también el envío de ayuda militar que ahora mismo está llegando al norte de Siria para ganar la batalla de las batallas en Idlib.

La violencia que ejerce Rusia en Siria no es contra la población civil como nos quieren hacer creer los medios de comunicación vendidos al sionismo, sino contra los terroristas financiados desde Occidente y otras potencias criminales que aspiran al genocidio sirio, tal como lo hicieron en Irak los Estados Unidos, los franquistas en España durante la posguerra y la dictadura, los nazis invadiendo la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el genocidio armenio llevado a cabo por el Imperio Otomano o los crímenes del Imperio Belga en el Congo.

En párrafos anteriores he formulado una pregunta sobre quienes están bombardeando Siria, ¿solo EEUU y OTAN? Solo hay una respuesta a esta cuestión, que se suele dar entre los anti-militaristas e idealistas: cinismo. Cuando se comprueba que Amnistía Internacional juega un papel oportunista, observando en sus denuncias por los Derechos Humanos (DDHH), que siempre se les olvida que los rebeldes son directos simpatizantes de Erdogan, y que sus mandos militares están ligados a grupos criminales como DAESH, a los que que ahora se les juzga por crímenes de lesa humanidad.

Recep Tayyip Erdoğan es el presidente de Turquía.

No estamos diciendo que todos en los frentes que luchan contra el imperialismo sean perfectos, eso también sería bastante idealista, y como somos comunistas, sostenemos que si ha existido violaciones de DDHH por los dos bandos, debemos denunciarlo y saber criticar al gobierno legítimo de Siria para que detenga esas violaciones de manera directa desde las instituciones.

Pero lo que no se puede hacer, estimados amantes del terrorismo, es acusar sin pruebas, tergiversando los datos y la historia con cuentos que mienten expresando que Siria es unipartidista, o peor incluso, querer poner a unos asesinos como la única oposición y encima decir que son pacíficos. También han llegado a mentir con que si los niños no cantan himno nacional en las escuelas se les pega palizas. Esto ocurre cuando basamos nuestra información en personas como Santiago Alba Rico u otanistas criminales del ejército español como Julio Rodríguez (perteneciente a un ejército que aún tiene una gran herencia de la antigua dictadura franquista), las bases argumentativas son falaces, una mala formación y posiciones que hacen un grato favor al imperialismo en el movimiento obrero internacional.

Estos casos ya se vieron en las posiciones ultra izquierdistas y reaccionarias en el movimiento comunista en distintos países socialistas como China, que durante la Revolución Cultural Proletaria, basándose en la teoría de los tres mundos, Mao Zedong mantuvo una posición de apoyo al dictador Pinochet en Chile. También el Partido del Trabajo de Albania, manteniendo las tesis del social-imperialismo soviético y chino, hizo que Enver Hoxha apoyara a los talibanes en Afganistán, y en su locura dogmática llegó a compararlos con los partisanos antifascistas albanses.

Estas posiciones reaccionarias afectaron de manera preocupante al comunismo durante el pasado siglo. Aún nos está costando deshacernos de ellas en la actual situación de crisis interna, que ha llevado a muchas organizaciones revolucionarias a creerse la propaganda mediática y los planes del nuevo colonialismo. Algunos por simple dogmatismo, otros ya vienen con el mensaje preparado y con la intención de apoyar al enemigo.

Nadie quiere ver un mundo con armas ni conflictos ni violación de DDHH, pero en una guerra, así como en la lucha de clases hay un perdedor y un vencedor. Nuestra clase, con la derrota de Israel, los saudíes y Jordania podría lograr resolver todas las contradicciones de oriente ayudando a los pueblos a encontrar su propio camino hacia la emancipación. Esto no se logrará si EEUU no deja de injerir donde no le corresponde, de colaborar con asesinos y de crear estados títeres.

No olvidamos a la República Popular y Democrática de Afganistán, Yemen del sur, Yugoslavia e Irak. Está prohibido olvidar a todos esos obreros, obreras y a sus hijos. Asesinados por pertenecer a países independientes. Debemos recordar ante todo que antes de las guerras vivían en paz. Estos países tuvieron dificultades y sus gobiernos problemas y contradicciones. ¿Pero sabéis qué? Esas contradicciones nunca pudieron resolverse por vías democráticas, sino que se aprovecharon para realizar bombardeos criminales sobre la población civil, la creación de milicias terroristas wahabiies, y para perseguir y ejecutar a los militantes de izquierda. 

Antes que el libre mercado, están los derechos de la clase obrera, antes que el egoísmo individual está la necesidad colectiva, antes que el fanatismo está la convivencia y el amor, antes que los discursos bélicos esta la paz.

La lucha continúa, no más injerencia imperialista, no más ayuda al terrorismo, no más mentiras de lacayos del imperialismo sionista, no más abusos contra la población, no más violación de mujeres, no más venta de esclavos.

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