Hapoel, sionismo y el fútbol

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Algunas cuestiones importantes del Hapoel de Jerusalen sobre sus posiciones antiracistas, de convivencia y LGTBI.

El Hapoel Katamon nació en 2007, cuando hinchas del Hapoel Jerusalen se cansaron de los malos manejos de la institución, y decidieron fundar su propio club en la zona. El término Hapoel en castellano significa trabajador, y Katamon es un barrio de la ciudad. Hapoel es, también, una asociación deportiva israelí vinculada históricamente a la clase obrera que incluye a clubes como el ‘rojinegro‘, la creación más reciente.

Según un artículo de RT, la organización fue impulsada por el sindicato Histadrut (Unión General de Trabajadores de Israel) en 1926, mucho antes de que el país se conformara como un Estado, al igual que otras instituciones locales. El objetivo era crear un equipo para representar a los obreros hebreos. Así, se definieron como laicos y se unieron a la Confederación Deportiva Internacional Laborista, ligada al socialismo internacional”.

Los equipos Hapoel están todos vinculados al Partido Laborista de su localidad y los Maccabbi al movimiento sionista. ¿Por ello es un equipo a no apoyar en tanto a los grandes lazos y ataduras del fútbol moderno aliado con el sionismo internacional? Es más complejo, como ya he comentado tiene una gran influencia del partido reformista y la internacional socialista pero esto le pasa a TODOS los clubs de fútbol, incluidos los antifascistas o con grada antifa/antiracista.

Es importante no mezclar las cosas. No confundir peras con manzanas, el club mantiene posiciones respetables como los tiene el Rayo Vallekano en España, todos los clubs de fútbol y deportes a nivel mundial los tienen controlados las mafias capitalistas futboleras y la fundación Soros.

Se debe acabar con todo esto, desde la militancia antimperialista, solidara con el pueblo palestino y la liberación TOTAL de Palestina, el fútbol, queramos politizarlo o no, es fútbol, el Hapoel trata correctamente a sus jugadores, no hace distinción étnica, mantiene posiciones antiracistas, y no se vincula con el fanatismo.

Hay que tener mucho ojo con la bandera LGTBI, ya que se quiere enarbolar a Israel como un estado muy progre solo por la tapadera de las empresas monopolistas que ahora controlan el movimiento LGTBI y lo usan de marketing para el fútbol (sería más necesario que, si ese equipo está en contra del racismo y las injusticias, condenara las violaciones de derechos humanos que comete Israel contra el pueblo palestino y las comunidades judías adheridas a partidos de izquierda o simpatizantes de la alianza entre Hezbola, Siria y República Islámica de Irán).

¿Existen contradicciones cuando un equipo se declara tolerante y lo financia el fascismo impregnado en las venas de  judíos colonos pagados por Francia, Imperio Británico y EEUU? Sí, pero es una contradicción podríamos decir favorable, puesto que entre éstos y los nazis del Beitar del Jerusalen (profundamente anti árabes y anti comunistas, yque  hasta te levantan la zarpa), son mejores los primeros. Creo que es obvio a quienes hay que defender, aún a pesar de las contradicciones por factores  tanto objetivos como subjetivos, que al fin y al cabo sufren todos los clubess con afición antifascista y antirracista.

Cierto es que lo que exponen algunos miembros de su directiva hay que cogerlo con pinzas. La Brigade Malcha ya ha denunciado el trato del fútbol moderno que afecta a su club.

¿Qué hacemos para cambiar esto? Bueno, pues para empezar, solidaridad con Palestina y su liberación total por parte del Estado de Israel y sus aliados exteriores. Hay muchos frentes antiimperialistas donde llegado el momento, muchos grupos ultras con posiciones antifascistas y de izquierdas se han opuesto a Israel y las intervenciones ilegales de EEUU en Oriente Medio.

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