Lenín Moreno, presidente de Ecuador, está políticamente muerto

La muerte clínica se refiere a la interrupción de las funciones orgánicas -está precedida por una etapa conocida como “agonía”-, que puede ser corta o puede durar un tiempo largo antes de la muerte. En algunos casos especiales, la etapa de la agonía dura años y de pronto ocurre una mejoría inexplicable. En el caso de muerte clínica, desaparecen todas las señales externas de vida, como la conciencia, el pulso y la respiración.

Precisamente, aquello es lo que está ocurriendo con Boltaire Moreno, quien ha venido fungiendo -aún si ejercer ningún poder- como presidente del Ecuador, quien a raíz del levantamiento indígena y popular del Octubre Glorioso de este 2019, ha entrado ya en la agonía de la muerte clínica; a continuación un relato supuesto de lo acaecido en aquellos días, cuando todos sus niveles vitales sufrieron una baja tal, que tuvo que recurrir a tierras bajas y calientes a buscar cobijo, protección y sobre todo consejo pues no atinaba que hacer:

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El 11 de octubre, Boltaire lloraba en la base aérea de Taura, mismo lugar donde el otrora dueño del país León Febres-Cordero había dejado también sus lágrimas, mientras sus lacayos trataban desde la gobernación del guayas de sostener el gobierno; habría dicho entre otras cosas desde su silla de ruedas: arreglen todo y llamen a Sonnenholzner, que voy a renunciar.

Obviamente esto produjo un efecto de Armagedón y la María Paula Romo solo atinaba a consolar a un viejo lloroso y desaliñado. Le dieron calmantes, y después de limpiarlo y adecentar su figura, lo enviaron a pasear al exclusivo centro comercial de los pelucones “Plaza Lagos” a fin que se desentienda de los problemas y se relaje, que entre Romo, Jarrín y Roldán apalancarían las alianzas con Nebot, las FFAA y la policía, a fin que todo se mantenga.

Una vez ubicado Sonnenholzner y conociendo su negativa a asumir la presidencia, solo quedaba un camino: la represión y así fue como un presidente abatido había entrado en la fase de muerte clínica, sostenido con pelos y baba, hasta el día de hoy los hechos de ese día, se mantienen vigentes, y solo se ha logrado prolongar la agonía.

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Después de eso, le volvieron la espalda en la asamblea y la llamada “Ley del Saqueo” no fue aprobada; hasta sus ministros Ledesma y el saliente Pérez, declaraban que la única solución que le quedaba era la “muerte cruzada”, con lo que ganaría 6 meses para “legislar vía decretos” ya que esa opción constitucional conlleva la disolución de la asamblea, lo que sería muy conveniente para los intereses de la bancocracia, la prensa corrupta y el empresauriado criollo, ya que así podría dejar allanado el camino para las nuevas elecciones que se adelantarían y en las que aparentemente no dejarían participar a Rafael Correa, cerrando el círculo.

Herido de muerte, ahora volverá con rabia y venganza, pero la agonía lo llevará mas temprano que tarde a una segura muerte política de la que no tendrá retorno.

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