Latinoamérica: a toda pala

La Frase “a toda pala” es una muy antigua, utilizada por los maquinistas de las locomotoras impulsadas a vapor, quienes como una orden la impartían a su fogonero cuando querían máxima velocidad; puesto que la frase encerraba en sí misma la orden de palear todo el carbón o la leña posibles hasta que aguante el caldero.

Así estamos hoy en Latinoamérica, cuando el maquinista, (“el pueblo”) ha dicho a sus fogoneros Lula, Fernández, Petro, Correa, Morales y en Chile a sí mismo “a toda pala“; así tenemos ya la salida de Macri, y la deslegitimación popular de las presidencias de Bolsonaro, Piñera, Duque y Moreno; el repudio internacional y mundial al golpe de estado ocurrido en Bolivia perpetrado por Camacho, Kalimán y la Barbie del Titicaca.

>>Bolivia: la Barbie del Titicaca<<

La CIDH está con trabajo extraordinario, pues entre la violaciones a los derechos humanos por los excesos cometidos por las “fuerzas armadas y policía” en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, no da abasto. Las detenciones ilegales y las arbitrarias, los juicios sin sustentos y órdenes de prisión preventiva en contra de adversarios políticos (Lawfare), evidencian sin necesidad de prueba en contrario, que esos gobiernos no tienen legitimidad alguna, pues son rechazados de manera general por los mandantes.

El golpe de Estado que se vive en Bolivia, donde incluso los informes de observadores internacionales incluyendo el de la OEA del lacayo Almagro, no alcanzan a evidenciar el supuesto “fraude” del que se acusó a Evo, fue utilizado por las fuerzas golpistas para “sugerir su renuncia” según dijo Kalimán de manera pública en los medios televisados.

Así que esta es la historia, y hoy es nuestro presente, el tren llamado Latinoamérica, está determinado a recuperar sus derechos, la justicia social, la educación gratuita, el aseguramiento universal, los salarios y la vivienda digna para procurar el bien común de todos los pueblos, incluyendo los originarios y ancestrales que merecen atención prioritaria por haber sido relegados en forma permanente.

Los fogoneros: Lula, Fernández, Petro, Correa, Morales y el heroico pueblo chileno, están cumpliendo de manera encomiable y digna la orden del maquinista, empuñando la pala y alimentando el caldero sin pausa y sin descanso, pues como estadistas de gran talla, conocen que los usurpadores, traidores e imperialistas caerán más temprano que tarde por el peso propio de sus traiciones, al rendirse ante quienes en contra de la voluntad popular los sostiene aun como figuras de un poder que no ejercen y que cada día de permanencia los envilece más.

Hoy con la asunción de Fernández y Cristina ya se escucha el grito libertario del conductor: “todos a bordo”, y es que el tren Latinoamérica es expreso, no tiene paradas intermedias y su destino es único: llevar a sus pueblos a la libertad de la tiranía imperialista por eso, vamos “a toda pala“.

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