Tras los hechos de Tiananmen: el origen del conflicto (I)

Para entender porqué los hechos aquí descritos terminaron conociéndose mediáticamente como la “Masacre de la Plaza de Tiananmen”, se recomienda leer la segunda parte del contenido haciendo click aquí.

Es mundialmente conocido lo ocurrido el 4 de junio de 1989 en la Plaza Tiananmen de Beijin, China. En el hemisferio occidental tales hechos fueron conocidos mediáticamente como la “Masacre de la Plaza de Tiananmen”.

Este acontecimiento invita al imaginario colectivo a preguntarse, ¿qué ocurrió realmente? ¿Cuáles fueron las causas de esos hechos? ¿Cómo se llevaron a cabo los acontecimientos en función de sus protagonistas?

Ante la incertidumbre y los mitos que giran entorno a lo sucedido, a menudo suele figurarse que lo ocurrido se trató de una masiva movilización de ciudadanos chinos, en su mayoría estudiantes, los cuales clamaban pacíficamente por libertad y democracia en la Plaza de Tiananmen de Beijing. Para aplacar las manifestaciones, el Gobierno chino mandó los tanques a la Plaza y miles de personas fueron asesinadas.

Pero, ¿fue realmente eso lo que ocurrió? Las evidencias reflejan que la realidad es mucho más compleja. En primera instancia, once años antes, en 1978, Deng Xiaoping inició las reformas de apertura económica de China la cual pasaría de un sistema socialista con economía planificada a un sistema que combinaba dicho esquema con algunas reglas del libre mercado.

Tales reformas económicas le hicieron ganar al sistema chino el apelativo de “socialismo con características chinas”. Estas reformas comenzaron a producir un rápido crecimiento económico, pero también trajeron un incremento de las desigualdades y una gran corrupción que salpicó a varios altos cargos del Gobierno chino. Estos hechos produjeron un descontento en una parte de la población. Por otro lado, había una creciente demanda por parte de algunos estudiantes universitarios de mayores libertades (de prensa, de expresión, etc.) en el país.

No obstante, el verdadero punto de inflexión que dio comienzo a las protestas fue el fallecimiento de Hu Yaobang a la edad de 73 años el 15 de abril de 1989. Hu Yaobang había ocupado cargos muy importantes dentro del Partido Comunista Chino, siendo Secretario General del Partido de 1982 a 1987.

Hu Yaobang pertenecía al ala más reformista del partido, y abogaba por mayores reformas tanto económicas como políticas. Después de dejar el cargo en el 1987 fue relegado a una segunda línea, aunque siguió siendo miembro del Comité Central del Partido. Sin embargo, tras su muerte, muchos estudiantes que tenían a Hu como un referente político, pidieron que se restableciese su importancia y legado en la historia de la China moderna.

Desde el día 17 de abril de 1989, grupos de estudiantes se concentraron en la Plaza de Tiananmen para rememorar al antaño Secretario General. A pesar de celebrarse un funeral de Estado transmitido por televisión en todo el país el día 22 de abril, la llama disidente ya estaba encendida y en sucesivos días algunas facciones estudiantiles comenzaron a organizarse.

Durante las siguientes semanas, las protestas en la Plaza de Tiananmen continuaron. A mediados de mayo se habían unido miles de ciudadanos con distintas motivaciones. Entre éstos había izquierdistas que se oponían a las reformas económicas de tinte liberal que estaba habiendo en el país, trabajadores que habían perdido parte de las condiciones de trabajo que tenían antes de las privatizaciones, y jóvenes que deseaban una occidentalización en China a nivel político y económico.

Durante el mes de ocupación de la Plaza de Tiananmen, se llevaron a cabo varias negociaciones entre Gobierno y manifestantes, en las que el mismo Gobierno estaba dispuesto a ceder a una parte de las reivindicaciones de los manifestantes, sin embargo, las demandas de estos últimos se fueron radicalizando. Finalmente, el 20 de mayo el Gobierno declaró la Ley Marcial para poder desalojar la plaza. Tras un primer intento de aproximarse a los alrededores por medio del ejército, éste decidió retirarse el 24 de mayo ante la oposición y bloqueo de calles por parte de los manifestantes.

Ya a finales de mayo los manifestantes comenzaron a desarticularse debido al cansancio de estar más de cuatro semanas de ocupación y a las diferencias internas de posiciones, especialmente dentro del grupo de estudiantes. Mientras que algunos abogaban por abandonar la plaza y volver a los campus universitarios, los más radicales defendían aguantar en la plaza a toda costa, y algunos  de ellos realizaron huelgas de hambre durante este periodo. Estas fricciones internas llevaron incluso a insurrecciones abiertas dentro del movimiento para conseguir el liderazgo del mismo.

El 2 de junio el Gobierno tomó la decisión de desalojar la Plaza de Tiananmen. Una parte de los manifestantes, así como estudiantes que habían estado durante las primeras semanas de la ocupación pidieron abiertamente que se abandonase la plaza, pero el ala más radical decidió mantenerse firme.

En la tarde del día 3 de junio se dio la orden de aplicar la Ley Marcial y comenzar el desalojo. A varios kilómetros de la plaza comenzaron los primeros enfrentamientos entre el ejército y manifestantes. Estos últimos incendiaron gran cantidad de tanques, autobuses que transportaban a soldados, consiguieron hacerse con armas tras robárselas a algunos militares, a quienes apalearon y quemaron. En estos choques, también hubo disparos indiscriminados hacia los manifestantes por parte del ejército. Asimismo, se produjeron disparos desde tanques que habían sido capturados por los manifestantes.

 

En la noche del 3 de junio, tropas del ejército consiguieron llegar a la Plaza de Tiananmen, donde permanecían unos pocos miles de estudiantes. En el marco de los acontecimientos, tres miembros del equipo de corresponsales de Televisión Española (TVE) estaban en la plaza, siendo el único medio de comunicación extranjero que grabó esos momentos.

Uno de los corresponsales de TVE explica en diversas entrevistas y tomando como referencia las imágenes que grabaron, que tras una previa negociación entre el ejército y los estudiantes, estos últimos abandonaron por su propia cuenta la referida plaza durante la madrugada del día 4, sin tener que lamentar ninguna baja. Dicho corresponsal afirma que al día siguiente algunos manifestantes intentaron volver a entrar en la plaza, generando posteriormente la respuesta del ejército para evitarlo.

Según un cable de la Embajada de EEUU en Beijing, un ciudadano americano de origen chino que estaba en la zona testificó que el linchamiento hasta la muerte de un soldado del ejército chino había hecho que otros soldados abrieran fuego contra los manifestantes. Tras varios intentos de entrar en la plaza, los manifestantes se dieron por vencidos y abandonaron el lugar.

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