El contexto de la película “No” (II): la comunicación política en tiempos de represión

Segunda y última parte de un contenido reflexivo sobre el plebiscito celebrado en Chile en el año 1988 mediante el análisis de la película "No". Durante la primera entrega se sentaron las bases argumentales que deben ser leídas para entender el texto que se reproduce a continuación. Para ello haga click aquí.

A la hora de hacer llegar un mensaje, cobra vital importancia la forma en que se comunica. La naturaleza sensorial de las personas exige que el mensaje vaya acompañado de la confianza, la seguridad y la credibilidad de la persona, grupo o concepto que transmite el mensaje. La forma en que se presenta, así como la estética del discurso hará la diferencia a la hora de sensibilizar, conmover o inspirar al público.

También desde la perspectiva de la comunicación política, la campaña del plebiscito chileno de 1988 creó “conversación”, es decir, se generaron matrices de opinión para que el ciudadano común converse en sus distintos ámbitos sobre determinado tema de la palestra pública.

Las campañas electorales deben generar este tipo de conversación para medir el efecto de la misma sobre el electorado. Muchas personas al ver las franjas políticas se manifestaban a favor del ‘’No’’ por su belleza estética, emoción, con ritmos contagiosos, llenos de alegría, de esperanza y de inclusión a todas las familias que vivían en dictadura.

En la película vemos como en la campaña se estudiaron las distintas motivaciones del electorado para el plebiscito chileno. Las motivaciones tratadas en el filme solían vincularse con afectos, temores, resentimientos y necesidades.

En este mismo orden de ideas, el voto puede estar motivador muchas veces por las pasiones o simplemente por el sentimiento hacia un candidato o mensaje. Es común someter en una balanza las virtudes y los defectos de las partes contendoras.

Por otro lado, en campaña se puede recurrir a los miedos de las personas, una alternativa puede esgrimir razones por la que resultaría nefasto o peligroso votar por su contrincante. Se hace que se entienda que sólo hay una opción correcta.

También el voto es motivado por una percepción negativa de la sociedad, se reciente lo que puede defender el contrario. El elector votará en este sentido por la opción que represente dicho sentir.

No hay que dejar de lado que el votante busca una opción que pueda satisfacer sus necesidades materiales. Estas necesidades pueden ser la construcción de una gran obra o simplemente cuestiones cotidianas exigidas al que pretende gobernar.

Es oportuno mencionar que los medios de comunicación tuvieron una participación fundamental en la campaña conducida por la oposición chilena. La televisión puede ser considerada uno de los factores más importante a la hora de influenciar a los electores. Sin embargo, también existía un público indeciso, no todos son individuos con una postura fervientemente partidista, hay públicos que debe ser convencido de manera especial.

Por medio de las distintas informaciones vistas en la televisión, el votante adquirió una particular visión de su contexto, dicha visión les permitirá decidirse por una opción en particular.

En términos generales esta perspectiva se apoya en dos proposiciones. En primera instancia, las instituciones importan: ellas influyen en las normas, creencias y acciones; y en segundo lugar las instituciones son endógenas: su formato y funcionamiento depende de las condiciones bajo las cuales emergen y perdura. Desde este punto de vista, los formatos institucionales emergentes del plebiscito de Chile condicionaron su transición.

Pero más allá de las nociones conceptuales, la realidad chilena expuesta en la película resulta notable desde la óptica de la politología, la cual visualiza la correlación de fuerzas y la lucha por el poder en sus diferentes dimensiones.

Por un lado, se observa la desigualdad impuesta por el oficialismo que apoya al “Sí” y la fructífera creatividad de la campaña del “No”. Este estado de cosas conllevó a que el bando del gobierno dirigiera contra sus opositores una campaña de descredito mediante “guerra sucia”.

Este mismo oficialismo estimulaba el miedo de la gente por medio de la pérdida de sus bienes materiales y el estado de anarquía institucional que traería la victoria del No. Los abusos de poder institucionalizados, en este caso, es reflejo de una sociedad sumida bajo el yugo de la bota militar y personalista sostenida por Augusto Pinochet.

En los aspectos más técnicos de la película, resalta el método que utilizaron para la filmación, la cual, reproduce de manera original la atmosfera de la época mediante diferentes técnicas de grabación que permitían dicho acabado. Esto último fue uno de los aspectos más aclamado de la película desde el punto de vista de la producción.

La película nos ubica en la década de los ochenta en Chile, en vísperas del plebiscito del año 1988 donde se presentaban dos propuestas políticas, por una parte, la oferta continuista y militarista de augusto Pinochet, por otro lado, la propuesta del No que buscaba mediante una innovadora y creativa compaña televisiva impulsar una transición hacia la democracia mediante la articulación efectiva de los partidos de oposición y el positivo recibimiento de su mensaje en el público elector.

Fue notable el alto grado de participación en dicha contienda sobrepasando claramente el 90%, reflejando de este modo la relevancia que poseía el plebiscito para la inmensa mayoría de los chilenos.

El plebiscito en Chile también fue un fenómeno político que logró reunir con aires de renovación a diferentes partidos de oposición, a pesar de que algunos de estos poseían distintos matices ideológicos.

Sin duda tal acontecimiento marco un hito en la historia democrática de Latinoamérica haciendo posible las transiciones no armadas. Desde el punto de vista conceptual se vio la puesta en práctica de premisas sobre la transición política, tan estudiada en nuestro continente y en España dado los fuertes regímenes autoritarios establecidos.

En esta misma línea conceptual, cabe mencionar un enfoque clave en la campaña del plebiscito chileno, se trata de la incursión de la innovadora visión de las campañas electorales, manejadas desde el punto de vista del “marketing político”. La visión del mensaje político como un producto psicoemocional dieron forma a una viva y optimista campaña, la cual, a pesar del ventajismo del oficialismo resultó exitosa.

 

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