El abuelo alimentador (III): el guajolote en las fuentes de tradición indígena

Tercera y última parte de un contenido histórico sobre la trascendencia cultural del guajolote en mesoamerica. Durante la primera entrega se sentaron las bases argumentales que deben ser leídas para entender el texto que se reproduce a continuación. Para ello haga click aquí (primera parte) y click aquí (segunda parte). .

En algunas fuentes de tradición indígena el guajolote parece en los “códices Madrid” como una ofrenda de sacrificio, algunas veces aparece de figura entera, aunque generalmente sólo aparece la cabeza y regularme te sobre el signo “kan”, también se le nota ofrecido en una vasija, esta ave suele estar alternada con el pez, el venado y la iguana.

En estos manuscritos se exagera lo abultado de las verrugas que tienen en las cabezas, estas verrugas parecen racimos, las cuales se asocian con el símbolo “cuac” que se entiende como nubes, posiblemente esta sea una asociación deseada.

En el “Chilam Balam de Chumayel”, hace dos hermosas descripciones de estos animales:

“- Hijo, tráeme dos bailarines para que me divierta,

que vengan con su tabor y su sonaja y su abanico

y con el palillo de su tambor, los espero.

-Así sea padre.

He aquí lo que le pide: pavos.

Que vengan con su tambor es su papada, su sonaja es su cabeza,

el palillo de su tambor es su muslo. Lenguaje figurado.

-Hijo, tráeme al de la garganta corva que tiene azul la espalda.

Tengo apetito de comerlo.

-Así sea padre.

Lo que pide es la garganta del pavo.

Hijo, tráeme a una muchacha muy bonita, con la cara muy blanca.

Le deseo mucho aquí delante de mí,

Tiraré su falda y su vestido.

-Así sea padre.

Lo que pide es una pava para comer.

Tirar su falda y su vestido es pelarla de sus plumas,

Cuando se pida para comer”.

Estos pasajes están escritos en una serie de peticiones que un hombre “padre” le da a conocer a su “hijo” una serie de peticiones, en sentido figurado, el hijo ha de conocer este lenguaje metafórico para poder cumplir con lo que se le pide.

Si el “hijo” logra descifrar el lenguaje y lleva lo que se le ha pedido, el “padre” reconoce que este ha de ser quien gobierne, cuando llegue de nuevo el tiempo de los mayas.

Este pasaje habla sobre la ritualidad implícita en los elementos que se mencionan, existe una visión imaginaria de los alimentos, además que es en este escrito donde se enlistan los elementos necesarios para realizar una ofrenda pues.

A parte de las comidas, como el guajolote, se pide también: incienso y la piedra preciosa. Por lo tanto, se entiende que dentro del alimento existe una ritualidad implícita a demás que refleja una especialización de conocimientos y de ahí el comportamiento.

La alimentación además de su función biológica (nutricional) posee profundas adscripciones culturales que influyen en las elecciones de los individuos de acuerdo a los hábitos, costumbres y prácticas de la sociedad en la que viven. Estas adscripciones se modifican y conservan a través de las generaciones mediante la interacción con otras comunidades y culturas.

El guajolote es cargado de un ánimo. Es un momento determinado, vista como un ser con luminosidad, fuera de un espacio y de un tiempo común, este espacio y tiempo se convierten sagrados, no es visto ya sólo como un vil animal, tiene atributos y cualidades.

Es curioso que en las fuentes de tradición indígena antes del contacto se hable del animal, no con atribuciones mundanas, generalmente se le hablara de él como un ser sagrado y obviamente se va a poder tener un contacto o un reconocimiento no de manera directa, sino a través de estructuras de pensamiento.

Así como situar este animal en una estructura de pensamiento altamente reconocida. Mientras que, para el momento del contacto, y posterior la manera en que se habla del guajolote cambia aun nivel, que se traslada de lo sacro a lo mundana en un aspecto del reconocimiento del animal; aunque este elemento sigue siendo animalizado ya no forma solamente parte de lo sacro.

Por ejemplo, el guajolote antes del contacto es la personificación del día pedernal, pues el guajolote al reconocerla como ave de piedra preciosa representa a el “agua preciosa” por lo tanto la sangre. El guajolote frente al fuego representa un elemento del agua y como tal se convierte en la imagen de la luna frente al águila.

Aún en la actualidad, una buena fiesta en las familias tradicionales de México, se sacrifica un guajolote para la celebración, el Mole de Guajolote es el centro de mesa y de la tradición gastronómica en México y muchas periferias.

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