Microsoft come Sony

Decía el filósofo italiano Antonio Gramsci que “el viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos“.

El mundo que se muere es el de Sony, el nuevo es el de Xbox Series X|S, y los monstruos son los que sentían como una victoria personal los logros de los japoneses sobre los de los norteamericanos (1080P, exclusivos, mayor número de ventas del hardware), que calificaban como una victoria en una guerra que existe en tanto genera interacciones en las webs de información de videojuegos sensacionalistas.

Microsoft lo está haciendo todo bien y Sony todo mal, como expliqué en un texto publicado hace unos días. Al final los hechos hablan. Series X es mucho más potente que PS5, y si embargo es más pequeña y cuesta lo mismo. Series S es mucho más potente en los apartados más importantes y cuesta 200 o 100 euros menos.

Con 80 euros tienes 8 meses de cientos de juegos en Microsoft (Gamepass), con esa misma cantidad Sony solo te ofrece un juego. Gamepass integrará a EA Play en unas semanas. Gamepass tendrá todas las sagas de Bethesda y sus nuevos lanzamientos el día 1 sin coste añadido. Sony en silencio. Si tienes un juego de cualquiera de las anteriores Xbox, Series X|S lo reproducirá y además con mejores gráficas. Es la retrocompatibilidad, gratuita. Sony ofrece 15 ¿o eran 20?, juegos de PS4, pero debes pagar.

Ante esta realidad, brillante desde 2015 para quienes no sufrimos dogmatismo ni nos creemos parte de la junta de accionistas de ninguna empresa, muchos cerraron los ojos, incluida la propia Sony, que se acaba de dar cuenta de que la inercia no era tan fuerte.

Entro a YouTube y veo canales que jamás habían hablado bien de Xbox, haciéndolo ahora. Mucha gente en redes sociales expresando que van a pasar de la PS5 y se van a hacer con una Xbox Series X|S. Es normal, menos dinero y más calidad, más juegos, más comunidad, mejor online.

En este claroscuro surgen los monstruos. Son ya entidades que viven en el pasado. Me refiero a quienes siguen hablando de Rare como un estudio caído en desgracia, como si Sea Of Thieves no fuera uno de los títulos más jugados a día de hoy; como si Everwild no generase una expectación enorme. Que expresan que Xbox no tiene exclusivos porque también salen en PC, como si Sony no hubiera copiado a Microsoft en esta estrategia y haya decidido seguir profundizándola; como si Microsoft Flight Simulator, Gears 5, Gears Tactics, Grounded, Battletoads, State Of Decay 2… no existieran.

Los que ante una broma del aumento de ventas de One X salen mostrando su frustración ante el cambio que ya es imparable, respondiendo en un tono totalmente frenético que esas ventas se han producido porque el nombre de las consolas de Microsoft confunde a los compradores. Los que ante el movimiento comercial más importante de la última década en el mundo de los videojuegos -la compra de Bethesda-, lo expliquen con el concepto “Bugthesda“.

Los que se lanzan a gritar que PS5 “ganó la generación” por vender todas las consolas puestas en reserva, cuando un día después Xbox Series X|S copa el primer puesto de ventas con la suya, sabiendo además que Sony no lo hizo con las suyas. Poniendo de relieve que su stock era minúsculo.

Se niegan a ver la realidad, porque no es la que quieren y permanecen en fase de negación tras el shock de la ruptura producida en el mundo de los videojuegos. Por no ver, no han visto aún ni la PS5, por la vergüenza que le da a Sony haber facturado una consola enorme con a saber qué componentes, ya que tampoco los conocemos.

Ahora esos monstruos hablan de monopolio, lo cual es imposible, porque para ello una institución como un Estado o, en este caso, una agencia de talla mundial como el Banco Mundial, debería haber dado a Microsoft competencias para explotar en exclusiva en el sector de los videojuegos, cosa que no ha pasado.

Lo que quieren expresar es que Microsoft con sus 23 estudios supera por mucho a los de Sony, cuya posición económica, por haberse dormido en los laureles desde el E3 de 2013, no le permite ni poner sus títulos en un servicio como Gamepass, mucho menos comprar estudios a ese nivel.

Intentan deslegitimar el movimiento señalándolo como una perversión capitalista, como un ataque contra el resto de la industria por su egoísmo que los lleva a quedarse con todo sin dejar nada a los demás, habiéndose callado ante otras como cuando Sony se hizo con Insomniac Games o con la exclusividad temporal de FF VII Remake y del FF XVI.

Pero lo peor es que imploran al mismo tiempo que Sony se haga con Konami. Rechazando la conformación de un (según ellos) “monopolio” si es Microsoft el que  lo lleva a cabo, pero pidiendo a Sony que haga uno nuevo.

Todas estas posiciones y acciones denotan un profundo miedo a que cambien las tornas, a una ruptura que se está produciendo y no tiene marcha atrás ni siquiera en el medio plazo. A tener que desdecirse de los argumentos vertidos en foros (usuarios), y en noticias (periodistas) en los últimos 7 años, lo que implicaría reconocer que han formado parte de una guerra -y que se han comportado más como soldados en una trinchera que como gamers con un mando- que les ha beneficiado mientras su bando ganaba.

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