Los buenos lo hicieron… y sonríen

La visita a Honduras de Eta y Iota, nos dejó como secuela el asesinato de Lito Flores en Rio Blanco (San Pedro Sula). Damnificado, como muchos otros, buscó espacio para sobrevivir lavando carros, como muchos otros.

Los usurpadores, los buenos,  lo asesinan, como a muchos víctimas de la  rebelión postelectoral de 2017. Entre otros, fueron martirizados, José Abilio Soto en el río Danto, la Ceiba, Delmer Josué Medina, en Cofradía, Anselmo Villareal (76 años) en Tocoa e incluso, asfixiada por lacrimógena bomba, muere (dentro de su hogar) una criatura con algunos  meses de nacida. Debió crecer y enamorarse con el nombre de Génesis. Los BUENOS lo impidieron.

Don Anselmo camina lentamente, herido,  con los ojos abiertos pero sin mirar.

José Abilio recibe el impacto de una bala en el brazo, como complemento de una lacrimógena bomba. Los BUENOS no dejan que se acerque nadie a auxiliar a Delmer Josué, herido de bala, a pesar del ruego de su padre que escuchaba, como muchos,  sus gritos de auxilio. La narco dictadura usurpadora (Los BUENOS) construyó una pared de policía-militar, para evitarlo. Génesis respira tranquilamente dentro de su casa, ajena a lo que planifican Los Buenos.

Don Anselmo sigue el camino que la gravedad ordena. José Abilio con la bala incrustada en su brazo, semi asfixiado, también sigue la orden de la ley de la gravitación universal. Los Buenos siguen impidiendo el paso para auxiliar a Delmer. Sus gritos de ayuda son más débiles. Los Buenos lanzan una lacrimógena bomba dentro de la habitación de Génesis.

Don Anselmo no puede caer más. La fuerza normal del suelo compensa la de la gravitación de su peso. José Abilio, con fuerzas normal y peso equilibrados. A Delmer se acercan Los Buenos, lo arrastran de los pies a zona oscura. Se escuchan sus, de dolor,  quejidos y de indignación. La fuerza lo abandona, no es suficiente  para seguir pidiendo ayuda a gritos. Génesis empieza a respirar aire contaminado por Los Buenos y llora.

Don Anselmo es subido a un carro-paila. A José Abilio le dejan una lacrimógena bomba, Los Buenos, para que estalle en su rostro, que besaba  el suelo. Los Buenos,  misericordiosamente, finalmente permiten el auxilio a Delmer Josué. Génesis,  llorando, se esfuerza en expulsar el lacrimógeno gas de su organismo.

Don Anselmo muere en el camino (exceso de plomo dirá el parte forense). Muere  José Abilio (exceso de plomo dictaminará el forense). Muere  Delmer Josué en el camino (asfixiado por los gases y envenenado por el plomo dirá el parte forense). Génesis exhala su último suspiro (asfixiada dirá el parte forense).

Los Buenos hicieron lo que tenían que hacer. La narco dictadura sonríe e invita a los suyos a que imiten su ejemplo y en San Pedro Sula, Lito Flores lava carros después que IOTA y ETA le arruinaron sus espacios de vida y muere (por exceso de plomo, dirá el parte forense) de manos de un policía municipal, paramilitar.

Rafael (Lito) Flores Hernández cae en Río Blanco como hace años murió, también  en Río Blanco (por exceso de plomo, afirmaba el   parte forense)  Brayan Noé Mejía Gonzales, al tiempo que Rommel Herrera es retenido en centros de tortura de la dictadura (por chamuscar la puesta de la embajada gringa).

Mientras tanto, los ladrones del erario público son liberados. Ergo, son Los Buenos.

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