¿Se relajan las sanciones contra Venezuela?

Yo entiendo. Es más, lo anticipé antes de escribir esto: siempre habrá un mamaguevo que me dirá jalabolas del régimen. Pero las cosas por su nombre. Cigarros de la risa son porros. Penes son pollas y vaginas son coños, dirían aquellos compadres.

Estados Unidos debe adaptarse y retroceder en su ambición por instalar un gobierno títere de la Casa Blanca, nada más y nada menos que por órdenes del mercado internacional. Creo que es la primera vez que el pragmatismo económico se deja ver tan claramente en la historia de dominación imperial de América Latina.

Nadie se esperaba la jugada de Maduro, directa al corazón del capital: la ausencia de oferta aumentó la demanda y casi lleva a Venezuela al colapso total, la muerte súbita del estado; pero jugábamos en su mercado, en su esfera parcializada por el contexto geográfico.

Maduro abrió a sangre y fuego canales comerciales que desafiaron el “dominio” marítimo del imperio, y además fortaleciendo alianzas políticas que derivaron en acuerdos comerciales con China, Turquía, Irán, Rusia. Las potencias emergentes se alinearon, en todos los foros internacionales, con la soberanía democrática de los venezolanos enfiladas contra la Unión Europea y Estados Unidos.

Las derivaciones de construir el marco jurídico para una alternativa comercial con estos países es la gota que rebasa el vaso, y prende las alarmas en Washington, hace que Trump “filtre” la frase “comienzo a respetar a Maduro, es duro“, y avisa a la opinión pública mundial un nuevo “enfoque“, que no es más que una fagocitación del capitalismo mientras trata de entender lo que está pasando en las costas caribeñas: el mercado apunta a Oriente y China, convirtiendo a Venezuela en un punto vital para la geoestrategia mundial. Y bueno, usted sabe que somos una “amenaza inusual” para el gobierno de Biden.

Algunos pueden pensar lo contrario, y decir que Biden es un demócrata progresista, futuro candidato al Nobel de la Paz. Pero el desarrollo económico de una nación que presenta tales números en cuanto al coronovirus -imparable este trimestre- debe tener severas taras.

Lo demuestra China con un salto bestial de índices económicos, y el mercado out-Yankee sigue creciendo aceleradamente. ¿Perder el mercado interno de Venezuela, vecino de la granja, con las reservas más grandes del mundo en petróleo y gas, agua, oro, piedras raras? ¿Además permitir con las sanciones y los bloqueos que la resurrección de Venezuela ocurra a sus espaldas, con los rusos y los chinos respirandole en la nuca? Nah. Quizás es que perciben que los kamikazes, los assasins árabes se la llevan bien con los Karibes y los Jirajara, y se va a prender, si no es que ya se les prendió el rancho en candela.

Por supuesto la medida tiene que ver con negocios. La apertura de puentes de intercambio comercial regula de alguna manera al mercado, estableciendo una tasa comercial para el flujo hacia el imperio, pero todos sabemos que lo que ingrese a sus arcas o a su tierras va a desaparecer.

Las potencias emergentes y las consolidadas, el alter mundo necesita un sistema bancario nuevo, un nuevo Fondo Monetario Humano, una plataforma segura de intercambio y crédito, blindada contra el sistema financiero hegemónico y depredador.

Mientras tanto, la decisión llama a la militarización inmediata para consolidar el sueño del Comandante Chávez, con el que seguimos en deuda: el poder comunal, la capacidad de producción de las comunas para que el sistema financiero comunal pueda convertirse en exportador, una vez haya establecido sus métodos de distribución de productos.

En otras palabras, las ciudades Comunales, como entes sistémicos deberán tener como eje central la producción, la distribución y el autosustento. En un primer estadio eso es posible, de inmediato en Venezuela.

En un segundo momento, y una vez establecido de la manera más estable posible un sistema de distribución de productos, alimentos, artefactos, etc. Esto conlleva si las condiciones son favorables a una producción extra, que es objeto de exportación.

Los procesos deben ser simples, democráticos, accesibles. Sólo la participación de todos los sectores de la sociedad en un mercado local, autónomo, hiperconectado con relaciones sociales reales, ideológicas, espirituales es la única salida al avance de la crisis estertórea del mercado internacional por causa de la pandemia.

No lo habia pensado, pero hay que ver los procesos complejos y burocráticos, siempre trabas y rituales del capitalismo para permitir a los emprendedores y nuevos actores de las economías locales arrancarle un poco de capital. Una serie de requisitos y exigencias insólitas. Son un cáncer social. Un recurso de dominación, clasista, que gana por cansancio.

Los otros modos de intercambio económico, el trueque, la plusvalía colectiva. Las donaciones a un comedor, un albergue, un sembradío, un campo, un ateneo, una plaza, una escuela, un liceo. Los otros modos de producción, el reciclaje, la industria local, todos estos acompañados también por un cambio de paradigma en la planificación estatal y los enfoques tributarios: controlar los flujos de capitales digitales y la actividad económica en el ámbito digital, frente al embate imperial para dolarizar a sangre y fuego la economía venezolana.

Seguimos.

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