Merary Ávila: “Las mujeres hondureñas viven en situación de vulnerabilidad por la extrema pobreza”

La precandidata de LIBRE al Congreso Nacional Merary Ávila, analiza la situación social, cultural, política y legal de las mujeres hondureñas.

Honduras, como en el resto de los países del mundo en mayor o menor medida, el machismo está presente. En el caso del país centroamericano el patriarcado tiene unas profundas raíces sociales, que han acabado pudriendo las instituciones del estado.

Han sido un sinfín de violaciones a nuestros derechos como el acceso a la justicia. El sistema de justicia en Honduras no responde ante las altas demandas de alimentos, ni a las denuncias por violencia doméstica“. Quien habla es la precandidata de LIBRE al Congreso Nacional Merary Ávila.

Merary es una abogada penalista que se define orgullosamente como “feminista“. Tiene claro que sin igualdad en derechos para las mujeres no habrá desarrollo para la mayoría social, por eso denuncia que las “legislaciones como la ley de violencia doméstica no dan castigos ejemplares a los responsables de aumentar los ya de por sí altos índices de violencia doméstica que se reportan en el país“.

Una situación que se volvió crítica en los últimos meses según revela la militante de LIBRE, “aumentaron durante el tiempo de la pandemia. Normalmente se reportaban unas 23 mil denuncias, y este número se duplicó durante la crisis del COVID-19“.

Como representante legal de las mujeres y niñas sobrevivientes de violencia sexual me ha tocado experimentar el dolor de estas niñas y mujeres, a las que se les niega la interrupción temprana del embarazo obligándolas a maternidades forzadas, sin garantizar la aplicación de la justicia para los criminales que cometieron este tipo de delitos. Merary Ávila.

Para observar el actual estado de la justicia en Honduras, tras más de una década de la continuación de la dictadura, “el poder judicial cerró la posibilidad de acceder a la justicia en ese momento” buscando ocultar los nuevos casos. “No es hasta ahora que se empiezan a reactivar los procesos pendientes en los juzgados“, denuncia Merary Ávila.

Las consecuencias de esta acción machista de las autoridades son las peores. “Ahora mismo hay mucha consternación por el asesinato en los que va de semana de seis mujeres. La noticia más terrible que tiene indignada a toda Honduras, es la detención de una joven de 25 años estudiante de enfermería en Intibucá, el pueblo de donde es Berta Cáceres“, se lamenta la abogada refiriéndose a Keyla Martínez,  “que fue asesinada en custodia de la policía nacional“, termina de explicar.

Al ser el problema del machismo algo estructural, “la poca información y las restricciones que existen para acceder a ella por parte de los jóvenes, consigue un triste logro, que Honduras sea el segundo país con embarazos en adolescentes. También en cuanto a la violencia sexual ejercida contra niñas“, denuncia la abogada penalista. “Todo se complica al impedir el acceso a la salud de las mujeres que se encuentran en esta situación“, reflexiona.

La dictadura que hoy continúa en la figura de Juan Orlando Hernández, comenzó desde el primer día reduciendo los derechos de las mujeres, Merary Ávila concreta que “en 2009 cuando se dió el golpe de estado, se prohibió la venta de la píldora anticonceptiva de emergencia, que era utilizada en tratamientos para las sobrevivientes de la violencia sexual lo que representa un retroceso en el país“.

Se penaliza totalmente el acceso al aborto seguro incluso por éstas tres causales: violencia sexual, malformaciones congénitas incompatibles con la vida, y embarazo de alto riesgo para la madre. Merary Ávila.

Esa política instaurada por el fascista Roberto Micheletti Bain, ha sido continuada por sus sucesores. “El mes pasado se aprobó en el Congreso Nacional un blindaje a la Constitución para que no se pueda modificar el código penal“, denuncia la precandidata.

La injusticia se profundiza, porque “se penaliza totalmente el acceso al aborto seguro incluso por éstas tres causales: violencia sexual, malformaciones congénitas incompatibles con la vida, y embarazo de alto riesgo para la madre” expone Merary Ávila.

El nuevo marco jurídico, no deja lugar a muchas opciones “o la muerte o la cárcel“, expresa indignada la activista por la igualdad, por lo que lanza un mensaje a las mujeres hondureñas, “tenemos que ser transgresoras en la lucha por los derechos sexuales y reproductivos, por el derecho a decidir de las mujeres en Honduras porque es uno de los países que tiene más restricciones“.

Los motivos que justifican esa llamada a la lucha los tiene claros, “quienes terminan pagando son las mujeres que viven en situación de vulnerabilidad por la extrema pobreza, en la que el mismo estado hondureño ha sometido a toda la población de este país” argumenta la feminista.

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