Guía para identificar los micromachismos de crisis

Los micromachismos pueden parecer intrascendentes pero producen un daño silencioso sobre la voluntad de la mujer que se agrava paulatinamente.

Los micromachismos pueden parecer intrascendentes, pero a lo largo del tiempo producen un daño silencioso sobre la voluntad de la mujer que se agrava paulatinamente.

Las relaciones de género alrededor del planeta, están condicionadas por la cultura patriarcal que reproduce situaciones de dominación y violencia de manera permanente en el tiempo. Este tipo de diferencias entre géneros se ha visibilizado a través de distintas vías.

Dentro de la cultura patriarcal están los llamados micromachismos, que son una forma de violencia con expresiones más sutiles, pero que al pasar del tiempo, afectan a la mujer de manera negativa legitimando el concepto de superioridad en los hombres.

Estas desigualdades han impulsado la organización de movimientos sociales alrededor del mundo que luchan por la igualdad de derechos; aspecto importante pero que no abarca la totalidad del problema, al tratarse de factores culturales que mantienen estos comportamientos.

Son comportamientos basados en la manipulación, que inducen a la mujer a comportarse de una manera específica según lo que tradicionalmente es su “rol de género”, por tanto buscan mantener la posición de privilegios del hombre.

Generalmente comienzan al inicio de la relación de pareja. Su objetivo es la anulación de la mujer, la transformación de su comportamiento e identidad para colocarla finalmente al servicio absoluto del hombre.

Micromachismos de crisis

Son aquellos utilizados en períodos en los que la relación se dirige a mayor igualdad por el aumento de la autonomía femenina que puede suceder en diversos casos. Por ejemplo, una limitación física o desempleo del hombre.

En este momento, inicia por parte del hombre un comportamiento que busca evitar la pérdida del “equilibrio” anterior, conservar el control y superar los temores a sentirse superado por la mujer.

Este tipo de micromachismos impiden no solo que la mujer pueda asumir mayores niveles de autonomía, sino que además evita sus reclamos respecto a la necesidad de cambios frente a un escenario distinto.

 

Algunas formas de expresión de los micromachismos de crisis son las siguientes:

  • Resistencia pasiva y distanciamiento: Se trata de utilizar formas de resistencia pasiva a través de formas de abandono. Frases como “tú sabrás que hacer” en referencia al tiempo de dedicación a las tareas domésticas y la posibilidad de conseguir un trabajo.
  • Darse tiempo: esto ocurre cuando el hombre se da cuenta de que la mujer no permite ser manipulada. En este sentido, el hombre reconoce que debe cambiar pero posterga la concreción de dicho cambio hasta que algo lo obligue (planteamiento de separación). Se trata de un ejercicio de imposición que obliga a la mujer a aguantar una situación determinada. Se expresa a través de frases como “necesito tiempo”, “voy a pensarlo”.
  • Aguantar: comportamiento en el que el hombre aguanta lo que tenga que aguantar sin moverse de su posición de privilegio hasta que la mujer se agote.
  • Refugio en el estilo: se trata de evitar o bloquear un reclamo aludiendo que no fue hecho de la mejor manera, “esa no es la forma”, “me lo puedes pedir de buena manera”, son algunas de las frases utilizadas.

La identificación de los micromachismos son el primer paso necesario para la superación de estas expresiones de violencia. La herramienta de aprendizaje es útil para las mujeres por ser objeto de estas manifestaciones de violencia, al permitirles su identificación y por tanto generar la posibilidad de detener una situación en sus primeros momentos.

Por otra parte, el ejercicio de la autocrítica por parte de la población masculina, considerando que existe un modelo cultural inherente a estas formas de dominación, es esencial para avanzar en una sociedad con igualdad de derechos.