La derecha española y el franquismo, una unidad de destino en lo universal

El matonismo discursivo de la derecha se ha visto evidenciado tras las recientes declaraciones del exministro Ignacio Camuñas.

La praxis política de la derecha española se ha caracterizada por mantener discursos hostiles que denotan un intento de normalización del odio. Asimismo, omite deliberadamente cualquier crítica al régimen de Francisco Franco, e incluso, ha habido manifestaciones de apoyo en actos claramente públicos y notorios, donde se ha exaltado la figura del dictador.

Una de las manifestaciones más recientes de insólita solidaridad hacia el franquismo se llevó a cabo el pasado 20 de julio en el marco de un acto público el cual contó con la presencia de Pablo Casado junto a los exministros Ignacio Camuñas y Rafael Arias Salgado.

En el referido evento, Camuñas defendió abiertamente el régimen de Franco a tal punto de señalar que las causales de la guerra civil se le adjudicaban a la II República. Dichas declaraciones fueron emitidas en el marco de la actividad denominada “Concordia, Constitución y patriotismo”.

Ignacio Camuñas, exministro del primer Gobierno de Adolfo Suárez y ex alto cargo de Vox, sentándose junto al líder del PP, Pablo Casado ha comentado lo siguiente: “si hay un responsable de la Guerra Civil directamente es el Gobierno de la República. Un golpe de Estado no es lo que ocurrió en 1936. Fue un enfrentamiento brutal entre dos sectores de los españoles y que se saldó con los daños propios de una guerra civil”.

Tras las palabras del exministro, Pablo Casado aseguró que la intervención de Camuñas le había parecido “un lujo”. Posteriormente la maquinaria mediática del PP valiéndose de un control de daños político, han salido al paso respecto a las declaraciones de Camuñas.

La tolda de derecha resalta en sus redes sociales que Camuñas “no forma parte del PP” y que la posición del partido en ese acto público “la marcó Pablo Casado”, donde, por cierto, el mencionado líder conservador declara ante los medios que “cuando gobernemos, sustituiremos la ley de memoria histórica por una ley de concordia que reivindique la Transición y la Constitución, y no arremeta contra la historia de reconciliación nacional”.

Todo ello sin renunciar a su ya establecido discurso de crispación política, al mismo tiempo que procura congraciarse con el voto de la extrema derecha al rodearse de figuras reconocida por ese entorno conservador.

El matonismo discursivo de la derecha se ha visto también evidenciado tras las recientes declaraciones del exministro Rafael Arias Salgado, el cual calificó de “hijo de puta” al primer ministro conservador holandés, Mark Rutte, por querer “vigilar estrechamente” la “concesión y la obligación” de los fondos europeos para España. “Gracias a Dios. Bendito Rutte”, añadió Camuñas, ante las risas de Pablo Casado.

De igual forma, como antecedente cercano a las declaraciones de Camuñas, hace dos semanas el mismo Pablo Casado realizó un conjunto de señalamiento con respecto a la República que causaron gran polémica. Ante el parlamento, describió la Guerra Civil como “un enfrentamiento entre quienes querían la democracia sin ley y quienes querían la ley sin democracia”.

En reiteradas ocasiones se ha evidenciado la simpatía de Casado hacia el régimen de Franco evitando emplear algún lenguaje despectivo. Por otra parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, suele referirse a Franco por su rango militar y no como dictador, papel siniestro que desarrolló durante cuatro décadas.

Existe una organización denominada Fundación en Defensa de la Nación Española (DENAES), la cual fue constituida por Abascal y que a día de hoy está fuertemente relacionada a su formación política. La referida fundación, ha llegado a difundir un conjunto de artículos para exaltar el régimen franquista, negando sistemáticamente que Franco haya sido un dictador, blanqueando en todo momento sus acciones.

En la página web de la mencionada fundación se llegan a leer artículos cuyos contenidos siguen una tendencia claramente negacionista respecto a los evidentes crímenes de la dictadura. En dichos artículos son frecuentes frases como “Franco ni era un fascista, ni se sublevó contra una república democrática ejemplar”, “Franco no dio un golpe de Estado ni impuso una dictadura de 40 años”.

Argumentos en los que mediante manipulaciones, contradicciones y sinsentidos buscan legitimar el cuestionable ejercicio de poder del franquismo. Así como históricamente ha existido el negacionismo frente al Holocausto promovido por el nazismo en Europa, en España existe una derecha trasnochada ideológicamente que niega las evidentes atrocidades del franquismo.

Franco dio un golpe de Estado contra un régimen democrático, la República. La derecha franquista ha ido distorsionando la versión de los hechos históricos, falseando la realidad para intentar legitimar aquella sublevación contra el orden constitucional.

Francisco Franco promovió una guerra que dejó a España material y moralmente en escombros. Fue un conflicto que saldó la cantidad de 300.000 muertes de combatientes y decenas de miles de civiles, dentro de los cuales, algunas fuentes estiman que 150.000 hombres y mujeres fueron ejecutados por motivos ideológicos.

Aunado a eso, durante la guerra civil, los apoyos internacionales de Franco junto con su alineación ideológica derechista lo acercaron íntimamente con los regímenes de Adolf Hitler y Benito Mussolini. En este sentido, obtuvo apoyos de las tropas italianas fascistas, asesores militares nazis y aviones de la Legión Cóndor alemana, los cuales combatieron, codo con codo, con los soldados franquistas.

En la denominada España “nacional” ondeaba la bandera con la cruz gamada, se veneraba al Führer alemán y a Mussolini, se propagaba el odio contra los judíos, siendo también obligatorio realizar el saludo fascista. Todo ello, al mismo tiempo que la represión franquista contribuyó al despojo del país y a la concentración de la riqueza en un puñado de empresas y familias privilegiadas.

No hubo empresarios durante la dictadura que tuvieran grandes negocios sin ser cercanos a la figura de Franco.  Esto fue la consecuencia de un sistema de clientelismo político donde el Régimen convirtió a la economía española en su propio feudo.

La involución social que representó el Régimen franquista por medio de su praxis fascista y arcaico catolicismo, llega a su extremo en plena mitad del siglo XX a través de la utilización de la mano esclava. El trabajo esclavo formó parte del conjunto de procedimientos contrapuestos a los Derechos Humanos que la dictadura ejerció contra la disidencia política.

El norte político de toda organización que aspire a dirigir el Gobierno Central debe tener como criterio la unión y la concertación política de toda la pluriculturalidad de España antes que la promoción de conflictos socialmente disgregantes.

En pleno siglo XXI, solidarizarse con el franquismo es ser admirador de un conjunto de hechos altamente cuestionables en lo político, en lo ético y en lo moral. 40 años después del final de la dictadura sigue habiendo sombras en ese episodio de la historia reciente de España, como la indolente ausencia de reparación a las víctimas y sus familias.

En este sentido la revisión del actual marco jurídico dirigido a hacer justicia frente ante las consecuencias políticas económicas y sociales del franquismo, deben ser revisadas a profundidad para resarcir los daños ocasionados a las víctimas del régimen dictatorial Franco en España.

Para ello, el pasado martes 20 de julio el gobierno de coalición PSOE-UP por medio de su Consejo de ministros, aprobó el anteproyecto de la nueva Ley de Memoria Democrática, la cual busca reparar a las víctimas del régimen e impedir que se enaltezca el franquismo, contrarrestando al mismo tiempo su alcance social y cultural.