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Ayuso le tendió una alfombra roja al fascismo

Comunidad de Madrid, que preside Ayuso, considera un éxito político el acuerdo derechista anunciado este martes con Vox, lo que augura a corto plazo una alianza, aunque algo endeble en vista de las relaciones previas entre ambos partidos

La derecha española se ha propuesto a cohesionarse en el marco de los presupuestos en la comunidad de Madrid por medio de las gestiones de Isabel Díaz Ayuso, lo cual contrasta con la distancia generalizada entre el PP y VOX con la brecha entre Casado y Abascal de fondo.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid, que preside Ayuso, considera un éxito político el acuerdo derechista anunciado este martes con VOX para que los Presupuestos salgan adelante. Se trata de un pacto con 13 medidas anunciadas por la formación ultraderechista liderada por Rocío Monasterio en la Asamblea de Madrid.

El documento consensuado por las partes no contiene otras demandas que VOX había puesto sobre la mesa de contenido ideológico, como la derogación de las leyes LGTBI y el cierre del centro de menores extranjeros no acompañados de Batán.

Las cuentas aprobadas para 2022 son las primeras que llegan en gobiernos de relevancia del PP. En este contexto de acuerdos y alianzas derechistas, Ayuso es una de las figuras del PP que guarda mejor relación con VOX.

La misma Ayuso, haciendo referencia a las políticas del ejecutivo, afirma «Sus presupuestos van en la línea contraria, son opuestos, con lo que nos podemos posicionar políticamente como una administración que hace de contrapeso al gobierno de España«, indican desde Sol.

El equipo de Ayuso logra así sacar sus primeros Presupuestos adelante, después de tres años. Los que había en vigor eran los prorrogados de la etapa de Ángel Garrido. Durante su primer año de mandato la justificación fue la inestabilidad política a nivel nacional. Y el año pasado, el problema fue la falta de entendimiento en el propio Gobierno regional. Sus diferencias con Cs lo impidieron.

El contexto en el que se llega a este acuerdo entre VOX y Ayuso llama la atención por las relaciones entre ambos partidos. Justo el mismo día del anuncio, el Ayuntamiento de Madrid, gobernado por José Luis Martínez-Almeida, celebraba un Pleno en el que se vislumbró la tensión actual.

El alcalde de Madrid acusó al portavoz de VOX, Javier Ortega Smith, de «secuestrar a los madrileños» y pidió que «se siente» a negociar los Presupuestos de 2022 para la capital. Además, le reprochó su «matonismo político» y de chantajear con sus votos al equipo municipal.

Aún los aires de conflicto entre ambas toldas están latentes, convirtiendo las alianzas recientes en endebles acuerdos. Estos enfrentamientos de la derecha se evidencian en otras regiones de España.

En Andalucía, el presidente Juanma Moreno, ha sufrido su primera derrota tras la espantada de VOX, con quien sí pudo pactar, junto a su socio de Gobierno, Cs, las cuentas de los años anteriores.

Tampoco la relación entre VOX y el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, es buena. La formación ultraderechista ha presentado una enmienda a la totalidad de los Presupuestos y PP y Cs negocian con el grupo parlamentario de Por Ávila.

Tampoco hay que obviar la distancia entre los dos líderes nacionales de PP y VOX. Casado y Santiago Abascal cambiaron su relación hace más de un año tras la moción de censura presentada por la extrema derecha contra Sánchez.

Cierto es que la alianza natural no se ha roto pero se intentan evitar directamente. Ambos dirigentes coincidieron la pasada semana en una manifestación de policías contra la reforma de la “ley mordaza”, también con Cs.

Casado suele evitar referirse de forma explícita a VOX y no calificarlos como «populistas» para no romper puentes. Su antecesor en el PP, el expresidente Mariano Rajoy, le ha advertido, esta vez sí con nombre y apellidos, del «populismo» de VOX.

Las intensas discusiones sobre los contratos públicos hacían sospechar de que la negociación para una posible alianza derechista podría fracasar. El 11 de noviembre, el Pleno de la Asamblea de Madrid celebraba una sesión monográfica sobre la contratación pública durante la pandemia.

Si bien existen diferencias en su ejecución política, la derecha no dejará de situarse en el espectro político más conservador, siendo este último el cemento que une a cada grupo fascista, los cuales nunca ha dejado de mostrar una marcada lejanía con los preceptos democráticos históricamente aceptados.

En España se evidencia la existencia de formaciones de carácter xenófobo y autoritario que buscan incidir en la vida pública para destruir las libertades que las legítimas luchas políticas han consolidado.

De este modo, desde una concepción más orgánica, la derecha extrema representada por PP, Ciudadanos y VOX muestra un singular tribalismo reaccionario, una posición antinmigración y un claro “populismo exclusivista”, todas ellas posiciones ideológicas poco consecuentes con los conceptos más acabados de libertad social.

La praxis política de los partidos de la derecha radical con frecuencia rechaza diversos aspectos propios de las democracias tales como el pluralismo y las libertades políticas, las instituciones o la protección de las minorías.

Afortunadamente, el contexto de conflictividad y un pasado muy relacionado con periodos autoritarios y fascistas en la historia española, dificulta la implantación plena de la extrema derecha. Si bien, en España la llamada transición no supuso un cambio sustancial con relación al franquismo, la derecha aún cuenta con una serie de estigmas dentro de la sociedad que bloquea el protagonismo de los partidos conservadores.