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Antipolítica: El gobierno del odio y del desprestigio

La estrategia de manipulación le sirvió a Lenín Moreno para permanecer en el poder y sentar las bases para el retorno del neoliberalismo al Ecuador.

El gobierno de Lenin Moreno Garcés para el Ecuador significó la puerta y el fortalecimiento del neoliberalismo por sus políticas antidemocráticas.

A continuación se analiza los dispositivos discusivos que utilizó:

Rafael Correa “el eterno culpable”: construcción del enemigo político

Definir al enemigo fue una estrategia política rentable que Lenin Moreno aplicó para permanecer y afianzarse en el cargo.

Construir un enemigo y que sea reconocido como tal, es un proceso con incidencia permanente en el que intervienen dos aspectos fundamentales:

  • El primero: Un escenario con circunstancias donde prima la insatisfacción (miedo al desempleo, miedo a la pobreza, miedo a las acciones posteriores). En dichas situaciones los individuos están vulnerables a aceptar cualquier explicación. Por ejemplo: El país está endeudado por  “culpa de Correa”.  La corrupción institucionalizada en las empresas públicas “culpa de Correa”.
  • El segundo: Fortalece, resalta y magnifica la frustración de un grupo o colectivo, que fomentará la agresividad directa o simbólica, misma que será descargada sobre ese objeto exterior, el supuesto causante.

De acuerdo al discurso y narrativa de Moreno, el expresidente Rafael Correa personificaba al adversario del Ecuador, sin que así lo fuera.

El líder no necesariamente puede ser una persona inteligente y coherente, bien podría ser un enfermo mental, un psicótico y embarcar a un país a luchar contra un enemigo que no existe.

La obediencia a la autoridad por parte de un grupo cobra sentido, si quien da las órdenes es un representante legítimo y reconocido. Con cierto grado de pertenencia al colectivo.

En ese mismo contexto en el Foro América, organizado por Europa Press, Moreno aseguró que Correa era el culpable de que la guerrilla avanzará al Ecuador. “El gobierno anterior desmanteló absolutamente todo lo que servía para controlar la frontera con una permisividad extrema para que los colombianos transportaran la droga hasta la costa”.

Los medios de comunicación tradicionales (prensa escrita, televisión y radio), además de los trolls en las redes sociales, contribuyeron a la construcción del enemigo social en la opinión pública.

Una vez iniciado el ataque promovieron la presentación del enemigo y narrativas que acompañen a este fin.

La famosa frase “la culpa es de Correa”, tiene contenido simbólico y significado social.

En un slogan impositivo y funcional que Lenin Moreno utilizó como parte del discurso general, desde el inicio 2017 hasta el final de su periodo 2021.

Como todo buen slogan, su objetivo era vender, proclamar credibilidad y confianza. Se destacó conceptos fuerza tales como:

Señalar al enemigo, es esencial para marcar la frontera y distancia entre el-nosotros y ellos, con la clara intención de mantener el control y ejecutar un plan.

Los mensajes de grupos de extrema derecha acaban generando miedo en la sociedad, muy rentable electoral y políticamente que sirve además como coartada para recortar libertades y hacer avanzar así proyectos políticos autoritarios” (A. Guamán, 2019), 2019, pág. 173).

Descorreizar, fue una palabra clave, que alude a la deslegitimación del correismo como fuerza política. La meta principal desmarcarse con acciones y decisiones del anterior sucesor.

Muestra de esa distancia se evidenció en la celebración de los 10 años del proceso constituyente, Moreno desvalorizó aquél evento con la frase, “ahora llaman revolución a cualquier pendejada”.

Lo que en realidad no aclaró es que no habría continuidad. Los siete ejes del proyecto político de la Revolución Ciudadana, (Revolución Política, Revolución Ética, Revolución Económica, Revolución Social, Educación y Salud, Revolución por la Soberanía e integración Latinoamericana, Revolución de la Justicia y Revolución Ecológica), serían olvidados.

Según Carl Schmitt, crear un enemigo en función de la guerra, tiene como objetivo neutralizarlo más no destruirlo. “La finalidad de la guerra no es anular al enemigo, sino desarmarlo, domesticarlo, para que se rinda ante el opositor en la relación”.

Se instaló una forma de gobierno con incidencia en el aspecto ideológico que promovía el odio a Rafael Correa. Se consolidó así un escenario de “combate” y persecución.

El discurso del desprestigio y la construcción del otro como enemigo, no son estrategias nuevas. Datan de la década de los treinta y cuarenta del siglo pasado, como ejemplo tenemos al fascismo y nazismo. (A. Guamán, 2019, pág. 121)

De igual manera respecto a las protestas de octubre 2019, en una entrevista con CNN, acusó y responsabilizó Correa de ser el cabecilla para fomentar protestas y desestabilizar al gobierno conjuntamente con el presidente de Venezuela Nicolás Maduro. “Un grupo se infiltró y causaron conflictos en el palacio de gobierno, son grupos terroristas, criminaloides«. “Las evidencias apuntan a él, él es prófugo de la justicia”.

Una vez posicionado al enemigo, a la par se posesionó la idea de una supuesta crisis económica, “no hay mesa servida”, aludiendo a que se vivirían momentos difíciles. La intencionalidad era implementar “políticas de austeridad” como “solución” y también aceptación mayoritaria que lo justifique.

Si hay enemigos, por su puesto hay amigos ¿Quiénes son los queridos de Lenin Moreno?

Si él definió a sus enemigos también hay que mencionar a los amigos, quienes cogobernaron durante su periodo y fueron ejecutores de políticas económicas  y sociales que perjudicaron al país.

Hay que tener clara la posición de Moreno, su política de “puertas abiertas”, y del “gobierno de todos” tenían aliados internacionales y por supuesto nacionales.

Su “imagen de hombre conciliador y pacifista”, traía consigo alianzas que posteriormente saldrían a la luz. Llegó al poder democráticamente, pero la traición fue la base fundamental de su gobierno.

Resaltar el concepto de paz, en el discurso implica señalar directamente al adversario, quien será utilizado para cada caso como convenga y así ingresar en una violencia y guerra continua.

En una reunión realizada el 29 de agosto del 2017 con representantes de la banca privada afirmó estar complacido con la oposición.

En dicha conversación con Antonio Acosta, representante del Banco Pichincha, este manifestó no haber votado en las elecciones por Moreno a lo que respondió: “yo les estoy también agradecido por no haber votado por mí. A los que les estoy agarrando un poco de odio es más bien a los que votaron”.

Entre sus amigos se pueden nombrar a: La élite, banca nacional, autoridades de alto rango que formaron parte de su gobierno y líderes de algunos partidos políticos. Además de personajes controversiales que tenían cuentas con la justicia ecuatoriana.

Y sus amigos a nivel internacional como: El Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (IDB), Banco de Desarrollo de América Latina -CAF-, Banco Europeo de Inversiones (BIE), Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) y Agencia Francesa de Desarrollo (AFD). Y el Fondo Monetario Internacional (FMI), de quien recibió varios préstamos.

Toda esta estrategia perversa de manipulación sirvió a Lenín Moreno Garcés para permanecer en el poder durante su periodo de gobierno y así sentar las bases que permitieron el retorno del neoliberalismo al Ecuador. A  su vez, dejó el camino para que el actual presidente de la República, Guillermo Lasso continúe implementando políticas de corte neoliberal, mismas que benefician a las elites y afectan a las mayorías.

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