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Venezuela: batalla contra el narcotráfico y la furia mediática

En Venezuela desarrollan operaciones contra el narcotráfico y la corrupción que tocan al propio gobierno y a su partido.

Bajo el lema caiga quien caiga, nadie parece intocable en Venezuela. El Estado venezolano abrió un frente de batalla contra el narcotráfico y la corrupción que toca a algunas autoridades de los poderes públicos y al propio chavismo en el gobierno.

En la operación “mano de hierro”, apoyada por Nicolás Maduro, las autoridades policiales de Venezuela detuvieron a dos alcaldes, 2 diputados, y un fiscal del Ministerio Público, participantes en redes criminales dedicadas al trafico de drogas y al contrabando de combustible.

La persecución a la corrupción no es reciente, en diversas ocasiones el Fiscal General de Venezuela, Tarek William Saab, anunció en 2021 las ordenes de aprehensión contra 5 directivos de PDVSA Gas, entre ellos, el presidente de esa empresa dedicada a la distribución de gas domestico e industrial.

Una dictadura tal y como se le conoce, no reconoce estos flagelos a lo interno, sin embargo, Venezuela libra como puede una batalla contra las desviaciones.

La sombra del narcotráfico sobre el chavismo

El chavismo entró en un etapa de revisión a partir del 21N. Luego la campaña electoral y derrota de Barinas colocó a la izquierda frente al reto de corregir errores, desviaciones, y en ese sentido, llegó a una zona delicada, el narcotráfico finalmente infiltró a un movimiento que levanta las banderas de la ética socialista.

La operación donde fueron detenidas una alcaldesa chavista y una diputada del Zulia, fue primero informada por periodistas como Daniel Quintero y Luigino Bracci, ambos cercanos al chavismo, desmentida por otros, y luego confirmada por el propio Ministro de Comunicación, Freddy Ñañez.

 

narcotráfico

Como respuesta, la dirección del PSUV difundió la consigna “caiga quien caiga” y el rechazo a las desviaciones fue unánime.

La furia mediática

El chavismo pasó por un evidente aprieto comunicacional. Al reconocer dos funcionarias inmersas en el narcotráfico, la reacción de los medios no fue otra que ir por la matriz del narcogobierno.

Aún cuando las responsabilidades son individuales, los medios no tardaron en extender el impacto del hecho, y en realizar múltiples hipótesis, la más destacada por medios como La Nación de Argentina, es la división del chavismo.

Como si se tratara de una guerra de carteles, una acción meramente institucional, intentó ser desacreditada, no obstante, el resultado sigue siendo que un grupo de políticos entre ellos, una alcaldesa y una diputada del PSUV, están siendo procesadas por narcotráfico de acuerdo a las leyes penales de Venezuela.

La primera diputada sin inmunidad

Taína Gonzalez, de 24 años de edad era una de las diputadas más jóvenes del parlamento venezolano. Representaba al estado Zulia, el segundo más importante por la cantidad de población.

Gonzalez es la primera parlamentaria a la cual se le quita la inmunidad, el caso más reciente de allanamiento de la inmunidad, fue el del Presidente Carlos Andrés Perez, quien 1993, perdió su inmunidad por un escandalo de corrupción.

«En esta hora menguada, Taína Gonzalez viene a empañar a esta Asamblea Nacional«, afirmó el Diputado Fernando Soto Rojas, reconocido referente de la izquierda venezolana.

El peligro del Estado fallido

Una amenaza permanente para Venezuela, es la consolidación de un Estado fallido. Las primeras manifestaciones se vieron con mayor potencia con el fenómeno del contrabando de extracción “bachaqueo” promovido desde Colombia, una práctica que vació los anaqueles de alimentos y medicinas, y puso a la mayoría social venezolana en una compleja situación.

Como consecuencia vino la migración, llamada por los medios como “la diáspora venezolana”, colocó a Venezuela dentro del imaginario colectivo como un Estado incapaz de albergar adecuadamente a su propia población.

Importación colombiana

La extorsión, el secuestro, el contrabando, el sicariato, todos fenómenos asociados al narcotráfico se intensificaron en Venezuela desde que los carteles en Colombia comenzaran a dividirse, y desde que las fuerzas paramilitares se dispersaran.

Luego estos hechos se le han imputado exclusivamente al gobierno de izquierda. La intención es afianzar la matriz de que exclusivamente la izquierda es corrupta e incapaz de gobernar.

Se trata de un proceso degenerativo lento pero potente, y peligroso, y es contra ello que el Estado venezolano se propone luchar, al menos, eso hablan las últimas acciones emprendidas por la Fiscalía, y apoyadas por el gobierno de Nicolás Maduro.