¿Por qué apoyar al pueblo catalán?

He mantenido una serie de debates por Facebook, con camaradas míos a los que conozco hace mucho tiempo, y también con amistades personales. Todos ellos discrepaban conmigo al respecto de mi posición con Cataluña en el ámbito político y de camaradería de muchos que me formaron y asesoraron sobre el marxismo leninismo. Camaradas de toda la vida, mentores, compañeros.

Estoy viendo, que, cada vez que escribo algo al respecto de Cataluña, me están cogiendo una tirria que no es ni normal! Algunos con argumentos, pues tienen sus indiferencias incluso usando algunas obras de Stalin -las críticas al MAC y a la autodeterminación-, pues serían correctas y aplicables si la situación de España no fuera la que nos ha dejado el FMI, la monarquía, y las corrupciones de los neoliberales.

>>Diccionario Político: Iósif Stalin<<

¡Claro que hay derechos por encima de la autodeterminación! El derecho a la vivienda, a las pensiones dignas, a un trabajo bien pagado, a cobrar las horas extras, a una educación gratuita y laica, a acabar con la desigualdad salarial en los trabajos con más secciones femeninas y muchos otros. Pero los comunistas, como le comenté ayer a un amigo, ¡no somos idealistas, nos enfrentamos a la adversidad según lo que se nos ponga delante, lo analizamos a profundidad y nos posicionamos!

Claro que existen una serie de contradicciones de clase muy fuertes en el movimiento independentista catalán ¿Qué creéis que había cuando se proclamó nuestra Segunda República española?

Toda acción revolucionaria o rebelión popular puede tener sus luces, sombras y limites. ¡Aún más cuando no hay partido marxista leninista que dirija a la clase proletaria en Cataluña! Esto está llevando a que muchos CDR, que aunque los tengan más puestos que el caballo de Espartaco, al no existir una vanguardia, mucha de esas energías se malgastan o son mal dirigidas.

Esto lo crítico a profundidad Engels, en la «Aventura de los Bakunistas» cuando estallaron las rebeliones cantonales en Andalucía y País Valencià, en la revolución de 1874 durante la I República Española.

Tampoco hay que irse tan lejos para analizar lo que ahora está sucediendo en Cataluña, las fuerzas represivas del Estado, autonómica y nacional, están reprimiendo de manera muy violenta, saltándose su legalidad en su propio marco de acción contra manifestantes que se han visto obligados a practicar la autodefensa, mandando «a fer la ma» a muchos representantes de la no violencia.

>>Cataluña: la sentencia que no ha sentenciado, ha exaltado<<

Algunos afirman que esto solo ayudará a la derecha catalana el próximo 10 de Noviembre y otros no solidarizamos con la autodefensa de Cataluña, que más allá de lo que quiere vendernos la izquierda tricornio, que directa o indirectamente está apoyando al régimen del 78, la realidad muestra que las masas populares de Cataluña están montando una buena con ayuda de bomberos, estibadores, sindicalistas, estudiantes y el movimiento obrero catalán.

Esto no es la primera vez que sucede en los frentes internacionalistas, el peronismo en Argentina estuvo muy respaldado por el movimiento comunista nacional por que aún a pesar de sus limitaciones, sus críticas al marxismo y la burocratización del sindicalismo, fue un movimiento que puso en jaque a EEUU y logró ciertas victorias (hasta ese momento imposibles de alcanzar) para los trabajadores de Argentina. Lo que supuso un golpe de estado pagado por EEUU contra el país suramericano.

¿Por qué apoyamos a Al-Asad en Siria o apoyamos Gadafi en Libia (buen día para recordar al comandante libio) cuando el panarabismo no tiene sentido en la situación actual? ¿Por qué apoyar a Gadafi cuando, aún a pesar de la representación indígena en la asamblea de Trípoli, es por todos sabido que el era el jefe del estado? Porque, aún con las contradicciones o retrocesos importantes que podamos señalar, ante una agresión extranjera o una amenaza inminente que puede significar la violación de los derechos básicos, humanos y de clase, solo podemos solidarizarnos.

Recomendaría la lectura de Vladimir Lenin y su libro «El izquierdismo, la enfermedad infantil del comunismo«, y las obras de Joan Comorera, lectura que he podido hacer de manera profunda recientemente, ante los derechos de autodeterminación y la liberación nacional de los pueblos de España. Él se fijó en Cataluña como fundador y secretario general del PSUC.

Existen diferencias con la independencia de Cataluña, obviamente, pero algunos, no usáis argumentos, repetís lo mismo que publican los medios de comunicación del Régimen del 78, llamando identitarios al pueblo catalán.

Hace pocos días tuvimos unas marchas antifascista en solidaridad con el pueblo catalán, fui con una camisa de independencia en solidaridad con los compañeros de Barcelona y una bandera republicana con el escudo de armas de las Brigadas Internacionales y no pasó nada.

>>El pueblo catalán ante la sentencia del Supremo<<

Banderas republicanas, esteladas, de la república valenciana, estreladas de esquerra valenciana, plantamos cara a los fascistas para defender los derechos básicos y a la gente que puede llegar a perder la vida por un pelotazo de goma, como ya le pasó a Íñigo Cabacas por culpa de la ertzaina.

Ya hay al menos cinco organizaciones comunistas españolas defendiendo la revuelta catalana (alguna será más equidistante sí, pero no sueltan lo que vomita Libertad Digital para hacer una crítica constructiva).

En las marchas que se hacen a Barcelona se pueden ver banderas republicanas españolas denunciando el abuso policial ya denunciado por Amnistía Internacional (no se toman tanto tiempo en manipular contra Siria, pero al menos aquí y con Leonar Peltierrer hacen algo útil).

No es cuestión de apoyar a la zona más industrializada, todos (menos lo que os pasáis todo el día en el ordenador dando lecciones como hace Línea Proletaria), apoyamos a cada nación del Estado español, con sus metas a conseguir conjuntamente con el resto de la clase obrera en España.

Por si alguien sigue con la hoz al trigo, destaco una situación cuanto menos curiosa: las páginas de Iberia Socialista o Socialismo Hispánico. Esas publicaciones las llevan una serie de sujetos de Argentina y España ultranacionalistas y nazbols, que revindican a España, no como nación para los intereses de una clase, sino como un imperio, justo como lo hacen los fascistas.

Seguramente el mestizaje lo aprobarían tras todas las violaciones que hicieron los soldados españoles sin consentimiento, conocimiento, ni aprobación de la corona de Castilla en América Latina. Me parece muy bien que reivindiquen el socialismo para la península ibérica, que apoyen el centralismo democrático, y la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas.

Pero más allá de hacer un balance histórico y formativo de la crisis del Movimiento Comunista Internacional, sobre cómo afectó la caída del muro y el eurocomunismo al leninismo, al movimiento comunista de España, y a los partidarios de la liberación nacional, esas publicaciones se convierten en unas herramientas que, siguiendo el plan del revisionismo soviético, mantienen argumentos profundamente reaccionarios que violan toda dialéctica teorizada por Stalin y Lenin sobre la cuestión nacional durante la revolución de Octubre y la duración de la URSS antes del XX Congreso del PCUS.

Estos nazbols nos invitan a desmentir a Stalin en su defensa en la unidad de la clase obrera y del Estado. España es tan socialista que la defienden los monárquicos y los fascistas. Por otra parte, queridos dogmáticos revisionistas, no se trata de desmentir, sino de aprender y analizar.

Para terminar, usaré mi mejor carta: la India. Sé que algunos estáis hartos de verme usar mi segundo país para tratar el tema catalán o vasco, pero yo estoy hasta la coronillla de veros jugar al Fortnite y no os digo ni mu, así que a aguantarse.

En 1857, estalla en India la rebelión de los Cipayos. Tribus, cipayos, campesinos, trabajadores y señores feudales hindúes y musulmanes (fieles a la dinastía mohol), se rebelan contra el Imperio Británico. Esta rebelión supuso algo que era inimaginable para los occidentales que veían a las dinastías feudales y a las tribus de Hindusthan como unos salvajes que se matan entre ellos por una vaca: se unieron, se respetaron, y hasta aprobaron un mando religioso, y otro militar de manera organizada.

Tras dos años de rebelión, fueron aplastados y duramente reprimidos por el nuevo Raj Británico. ¿Qué tiene que ver esto con mi posición respecto a Cataluña? Esta rebelión supuso la fundación de asociaciones secretas patrióticas antiimperialistas, en las que, siguiendo lo que supuso la rebelión de 1857, las distintas confesiones religiosas se aceptaban entre ellas, la mujer tenía cargos de responsabilidad con voz y voto, proponían unas ideas de autogobierno fuera de los ya anacrónicos feudalismos de los Pesahw y los Moholes. Supuso sin duda un gran avance.

Marx no veía a priori con buenos ojos esta rebelión por su origen feudal, pero investigando poco a poco , se le informó a Marx y también a Engels, que los mandos de los cipayos no ordenaron las matanzas de colonos ni cristianos ingleses, como fue por ejemplo la matanza en los campos Jhansi.

Ni la reina de Jhansi, Laksimi Bai, ni la señora del reino del valle Oduh, ni el rey Mohol Bahadur Sha II ordenaron ninguna masacre. Bahadur incluso prohibió la yihad dentro de las filas musulmanas, y ordenó a su guardia personal que retirara la banderas negras de las mezquitas de Delhi.

Tras los informes del ejército británico, que los que se desmentía la propaganda de la corona, los oficiales británicos llegaban a Londres sorprendidos de la unidad de los rebeldes indios.

Tras la represión posterior a la rebelión, Karl Marx denunció a muchos comunistas ingleses por haber usado como análisis panfletos de la corona británica que tanto decían combatir. Aquí llega a mi reflexión política ¿Me parece correcto lanzar vivas a una rebelión feudal antiimperialista de un país asiático, pero me parece mal la República Catalana?

Obviamente la vara de medir está desnivelada por el dogmatismo como arma útil del españolismo.

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