Crónicas de confinamiento por coronavirus. El sabor del vinagre

Anoche cené un par de copas de vino tinto, no tenía hambre porque había comido un montón en el almuerzo. No terminamos de ver la peli (El Irlandés), porque se nos hicieron las 23, y entre el vino y que quiero acostarme temprano para poder levantarme pronto, les dije que la siguiéramos viendo después.

Me fui a la cama y me dormí profundamente. Me desperté a las 4 porque estaba cagada de frío, me tapé y me volví a dormir como a la hora, espero que esto no se vuelva a repetir.

10:00

Abrí los ojos con una energía que me sorprendió. Me vestí rápido, pasé al baño y me fui a la cocina. El maldito bastardo ya estaba trabajando pero me dijo que mi amiga había pasado una noche mala por la regla, que se iba a levantar más tarde, que si yo quería hacer la rutina de ejercicio sola.

Le dije que sí. ¿De dónde me salió tanto coraje? No lo sé, pero fue una buena decisión porque me habilitó a desayunar brownie con mi leche de avellana. Sí, ya se me terminó la de avena, así que ahora de avellanas, esta muy buena.

11:00

El maldito bastardo se puso con su rutina de ejercicios y yo tenía que limpiar el desastre de cocina que quedó de ayer.

12:30

Mi amiga se levantó a desayunar, ya llevaba un rato despierta, por lo menos estaba de humor a pesar de su regla. Llegó mi momento de hacer ejercicio, otra vez cardio, detesto hacer cardio, me cuesta un huevo, pero al menos pude terminar la rutina completa sin derrumbarme en la plancha frontal.

14:00

Bañada y lista, con el maldito bastardo puse otro escritorio en mi habitación para poder trabajar los dos a la vez, ya es hora de que me ponga un poco más de tiempo enfrente de la compu para avanzar en todos los proyectos. Quedó impecable la habitación con los dos escritorios, ahora es habitación/oficina.

15:00

Terminamos de comer la ensalada de arroz que quedó del sábado, no estaba tan buena pero bueno la comimos igual, yo en realidad dejé un poco en mi plato, el sabor a vinagre no me agrada tanto cuando es muy fuerte, no estaba fea pero estaba fuerte. Otro té de manzanilla y capitulo de Brooklyn nine nine y se terminó la hora de almuerzo.

15:30

A trabajar y adelantar cosas que el tiempo es oro y no hay que desperdiciarlo.

18:00

Tenía trabajo atrasado y aparte debía que ver unas cosas de los proyectos. No veo la hora de terminar pero considero que va a ser muy largo.

20:00

Al fin terminé de trabajar, me quedaron unas cosas por hacer, pero ya es hora de aplaudir y de comer algo, el hambre se hace notar.

Salimos a aplaudir y la pareja de viejitos nos volvieron a saludar, ¡son tan hermosos! Me pregunto cómo están pasando el confinamiento, qué harán en su día a día, espero algún día poder preguntárselo.

Me he acordado también de todos los viejitos que iban al restaurante donde trabajaba antes de irme a Londres, que era a tres calles de casa. Muchos de ellos viven solos y no sé qué tanto les estará afectando esta situación de no poder ir cada día a tomarse algo al local o a comer, me impresionaba muchísimo porque de verdad había gente que iba todos los días sin falta, ¿ahora cómo la estarán pasando?

Espero verlos cuando todo esto termine.

Un día más de confinamiento un día menos para poder salir a la calle.

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